La Voz de Almeria

Salud

La Bola Azul y el final de una era: así nació la cirugía moderna en Almería

Manuel Ferrer Ayza recupera medio siglo de historia del Servicio de Cirugía desde su nacimiento en 1976

Manuel Ferrer, con el diploma de socio de honor en la Sociedad Española de Cirugía Bariátrica y Metabólica

Manuel Ferrer, con el diploma de socio de honor en la Sociedad Española de Cirugía Bariátrica y Metabólica

Miguel Cabrera
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Hubo un tiempo en el que operarse en Almería no dependía solo de la enfermedad, sino también del día de la semana. Los quirófanos tenían dueño y los bisturíes, apellido. Esa realidad, hoy casi inimaginable, forma parte de la historia reciente de la sanidad almeriense y ha sido rescatada por el cirujano Manuel Ferrer Ayza en su obra Relato sobre el Servicio de Cirugía de Almería, un ejercicio de memoria que recorre cinco décadas de profesión, vocación y sacrificio.

El libro, que se presenta este miércoles en el Hospital Torrecárdenas y ha sido publicado por la editorial Círculo Rojo, combina la crónica profesional con los recuerdos personales para reconstruir los orígenes de un servicio que marcó un antes y un después en la provincia. No es solo la historia de un hospital, sino la de una generación de médicos que, en palabras del autor, trabajaron “sin reloj” para atender a toda una población.

Antes de la creación del servicio, en los primeros años setenta, la cirugía en Almería funcionaba como un sistema fragmentado, dominado por grandes familias médicas que controlaban quirófanos y pacientes. La organización respondía más a equilibrios de poder que a criterios clínicos.

Ese modelo empezó a romperse en 1975, cuando se decidió crear un servicio jerarquizado en la entonces Residencia Sanitaria Virgen del Mar, conocida como la Bola Azul. Un año después, en mayo de 1976, se puso en marcha oficialmente el Servicio de Cirugía.

Con Manuel Gálvez al frente

Al frente se situó el doctor Manuel Gálvez Pérez, nacido en Alhama de Almería, formado en Estados Unidos y considerado por Ferrer una figura clave —y poco reconocida— en la modernización de la medicina almeriense. El autor lo define como “un grandísimo profesional que apenas ha sido recordado en esta provincia”.

Con su llegada comenzaron implantarse cambios que hoy parecen básicos, pero que entonces eran revolucionarios: historia clínica completa, consentimiento informado, informes de alta o protocolos unificados. Supusieron un salto equivalente a décadas de progreso.

Cuando Manuel Ferrer se incorporó al equipo en 1978, el servicio contaba con nueve cirujanos que asumían toda la carga asistencial de la provincia. “Fueron años de soledad, de sufrimiento, de un trabajo incansable, de pasarlo mal, y todo eso te une, nos hermanó, porque al final unen más las penas que las alegrías”.

Los primeros años estuvieron marcados por una presión asistencial continua. El hospital carecía de UCI, tenía pocos medios diagnósticos y estaba saturado. “Los cinco primeros años fueron de un trabajo sin reloj, en los que no había horas, porque atendíamos a una población de unos 420.000 habitantes, todos para nosotros”, recuerda Ferrer Ayza. Las situaciones eran tan diversas como extremas. “Lo mismo interveníamos a un soldado americano herido en Huércal-Overa que a las víctimas de un incendio en El Ejido; y así un día detrás de otro”. A pesar de ello, destaca un dato que contrasta con la actualidad: “Las listas de espera no existían como tales”.

La Bola Azul

El escenario de esta transformación fue la Bola Azul, un edificio que Ferrer subraya tanto por su simbolismo como por su calidad constructiva. Señala que “no puedes encontrar en él ni una grieta, sus cimientos son de mármol de Macael, una auténtica obra de ingeniería”. Y añade un detalle desconocido para muchos almerienses: “La bola es un depósito de agua para que el hospital se autoabasteciera”. Aunque con el tiempo quedó obsoleto, el edificio sigue siendo el símbolo de una época en la que la sanidad pública comenzaba su camino hacia la modernidad.

El libro nace también de una relación personal que ha sobrevivido al paso del tiempo. Los antiguos miembros del servicio mantienen reuniones mensuales, una tradición que se remonta a sus años de trabajo conjunto. “Los cirujanos de la Bola Azul se reúnen cada mes en un establecimiento elegido por el organizador rotatorio de cada evento. En estas reuniones se acordó desde el principio acudir sin las parejas, en una hermandad que se ha prolongado durante los últimos cincuenta años”. 

Sobre este vínculo, Ferrer reflexiona: “El nexo común ha sido nuestro trabajo como fundadores del Servicio de Cirugía de Almería, y con este libro he intentado que no quede en el olvido una dedicación de tantos años”.

El contraste con la medicina actual es uno de los aspectos que más llama la atención en el testimonio de Ferrer. “Hoy en día la cirugía no se parece en nada a aquella que nosotros practicábamos: antes una operación se asociaba siempre a la sangre, y hoy apenas se ve; y al dolor, que hoy no existe”. El avance tecnológico ha sido tan rápido que, según advierte, incluso un cirujano retirado recientemente podría sentirse desactualizado. “Si hoy llaman a quirófano a un profesional retirado hace diez años puede que no supiera intervenir”, mantiene.

Pérdida del vínculo médico-paciente

Sin embargo, no todo ha mejorado. Ferrer lamenta la pérdida del vínculo médico-paciente. “La relación entre el enfermo y el médico, que antes era tan importante y frecuente, hoy no existe”. Y señala la pandemia como un punto de inflexión reciente: “El Covid gripó el motor, y ahora a ver quién es capaz de arrancarlo de nuevo”.

Escrito en apenas tres meses, el libro de Manuel Ferrer Ayza responde a una necesidad clara: preservar una memoria que corría el riesgo de desaparecer. La editorial lo define como un ejercicio de memoria colectiva que pone en valor la vocación de servicio de toda una generación de profesionales. El propio autor lo resume así: “He intentado ser constructivo, contar las cosas buenas, no lo malo, porque también normalmente nos quedamos siempre con los buenos recuerdos”.

Y deja incluso abierta una posibilidad narrativa: “La primera época es la más novelesca y daría para escribir una novela, o una serie”. Porque la historia de la cirugía en Almería, con sus clanes, sus conflictos y su transformación, tiene todos los ingredientes de un relato que, hasta ahora, había permanecido casi oculto.

Manuel Ferrer, ya jubilado -se retiró en 2024, a los 74 años- , ha sido durante 35 años cirujano por oposición en el Servicio de Cirugía de Almería; durante 18 fue profesor en la UAL y otros 11 años ha sido director de la clínica Obesidad Almería, en la que hoy continúa sus pasos su hijo Manuel. Además, es autor de 15 libros y entre sus últimos reconocimientos a nivel nacional se encuentra su nombramiento como socio de honor en la Sociedad Española de Cirugía Bariátrica y Metabólica en 2021.

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