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Salud

“Me voy de vacaciones, pero no desconecto”: el nuevo agotamiento invisible del verano

Crecen los casos de trabajadores que, pese al tiempo libre, arrastran tensión emocional y no logran aliviar la carga mental acumulada durante el año

Sin desconexión, el descanso pierde efecto.

Sin desconexión, el descanso pierde efecto.Pexels.

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Con la llegada del verano, muchos trabajadores esperan con ansias ese momento de pausa en el que, al fin, podrán descansar del ritmo frenético del año laboral. Sin embargo, para un número creciente de personas, las vacaciones ya no representan un verdadero descanso. “Me voy de vacaciones, pero no desconecto” es una frase que se repite con frecuencia en las consultas psicológicas, reflejando una realidad que va más allá del cansancio: el cuerpo para, pero la mente sigue en modo alerta.

Lo que debería ser una oportunidad para recargar energías puede transformarse en una experiencia frustrante, marcada por la incapacidad de relajarse, la culpa por no “aprovechar” lo suficiente y la presión social por mostrar felicidad. Así, el agotamiento emocional continúa creciendo, y el verano deja de ser un bálsamo para convertirse, para muchos, en un espejo de su malestar.

Lo que a menudo comienza como una fatiga leve acaba evolucionando hacia un cuadro más grave. Es entonces cuando entra en escena el síndrome de burnout, un fenómeno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que afecta ya a miles de personas en España. Este síndrome se manifiesta como un estado persistente de agotamiento físico y mental, acompañado por sentimientos de desapego hacia el trabajo, desmotivación y una marcada sensación de ineficacia personal.

Vacaciones que no curan el cansancio emocional

Aunque las vacaciones logran reducir de forma momentánea algunas molestias físicas relacionadas con el estrés laboral, numerosos estudios señalan que sus efectos son pasajeros si no se adoptan cambios profundos en el estilo de vida. En apenas dos o tres semanas tras la vuelta al trabajo, muchas personas descubren que la ansiedad, el mal humor y el cansancio crónico han regresado con la misma intensidad que antes.

A este fenómeno se suma una nueva forma de presión: el llamado estrés vacacional. El deseo de aprovechar al máximo cada minuto de descanso, la constante exposición a imágenes idealizadas en redes sociales y el miedo a perder oportunidades incluso durante el tiempo libre generan una tensión añadida. Paradójicamente, muchas personas acaban sintiéndose culpables por no sentirse felices durante sus vacaciones, lo que perpetúa el malestar emocional.

En este contexto, reconocer las señales del burnout se vuelve fundamental. Algunas de las más frecuentes incluyen una fatiga persistente, incluso tras dormir; dificultades para concentrarse o recordar cosas; irritabilidad, cambios de humor repentinos y una sensación de desconexión emocional del entorno. También pueden aparecer dolores musculares, cefaleas o trastornos digestivos sin una causa médica clara. La constante percepción de que “nada es suficiente” termina por desgastar tanto la autoestima como la motivación.

Ante estas señales, buscar ayuda profesional a tiempo puede marcar la diferencia. No se trata solo de descansar unos días, sino de aprender a identificar qué nos está sobrecargando y cómo podemos reconectar con nuestras propias necesidades.

PsicoAlmería: el lugar donde empezar a sanar

Ante esta realidad, centros especializados como PsicoAlmería se han convertido en un refugio para quienes necesitan reencontrarse con su bienestar emocional. Ubicado en la ciudad de Almería y dirigido por la psicóloga sanitaria Verónica Valderrama Hernández, este centro se ha consolidado como una referencia en el tratamiento del estrés, la ansiedad, el burnout y otras dificultades relacionadas con la salud mental.

“Cada vez vemos más personas que llegan a consulta diciendo: ‘No puedo desconectar, ni siquiera en vacaciones’”, explica Valderrama. “Nuestro objetivo es ofrecerles herramientas para reconectar con su bienestar, aprender a poner límites, y transformar el descanso en una experiencia de crecimiento y recuperación”. En PsicoAlmería se trabaja tanto a nivel individual como en talleres grupales, combinando el acompañamiento psicológico con técnicas de relajación como el mindfulness o la hipnosis clínica.

El enfoque no se limita a aliviar los síntomas, sino a ayudar a las personas a construir una nueva relación con el descanso. Desde apagar las notificaciones del móvil y liberarse de la presión digital, hasta recuperar el placer de no hacer nada o elegir actividades que nutran en lugar de saturar, el objetivo es redescubrir el descanso como un acto de autocuidado. Dormir bien, moverse, comer con calma o simplemente pasear sin rumbo se convierten en gestos terapéuticos cuando se hacen con atención plena.

Porque aprender a desconectar no es solo una cuestión de placer, sino también de salud mental. Las vacaciones no deben convertirse en una carrera más ni en una obligación de “ser feliz”. Disfrutar del descanso sin culpa ni exigencias es posible. Y si no lo es, hay ayuda disponible.

Como recuerda el equipo de PsicoAlmería, “no es solo cuestión de apagar el ordenador… sino de aprender a silenciar el ruido interior”. Para más información, puedes contactar con PsicoAlmería en el 644 679 781 o visitar su web en www.psicoalmeria.com.

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