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Un almeriense da vida a su propia serie infantil de animación 3D: ‘Los Kókolis’

Sergio Martínez, natural de Gádor, convierte los juegos con su hijo Mirán y unos brócolis de peluche en una producción infantil que busca entretener y educar en valores como el respeto, la inclusión y la amistad.

Sergio Martínez y su hijo Mirán junto a Los Kókolis.

Sergio Martínez y su hijo Mirán junto a Los Kókolis.La Voz

Marina Ginés
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Lo que empezó como un juego entre un padre y su hijo ha terminado convirtiéndose en una serie de dibujos animados. Sergio Martínez Guirado, un almeriense natural de Gádor de 38 años, está detrás de ‘Los Kókolis’, una producción infantil de animación 3D que nació de una ocurrencia tan sencilla como especial: la peculiar manera que tenía su hijo Miran de llamar a los brócolis de peluche con los que jugaba.

“Papi, vamos a jugar con los cócolis”, le decía el pequeño una y otra vez. Pero en su particular forma de hablar, aquellos brócolis acabaron convertidos en “los Kókolis”. Y ese nombre terminó dando vida a todo un universo de personajes.

De un juego en casa a una serie de animación

Sergio llevaba tiempo queriendo poner en marcha un proyecto creativo diferente. Hace aproximadamente un año y medio comenzó a darle forma a una idea que acabaría tomando como punto de partida aquellos juegos con su hijo.

Entre los personajes que fue imaginando apareció una pequeña berenjena que siempre estaba sola. Ese personaje, Pipo, acabaría teniendo además un papel fundamental en uno de los mensajes que Sergio quiere transmitir con la serie.

La creación de Los Kókolis parte de él. Sergio escribe los guiones, imagina los personajes y construye las historias. Para la parte técnica cuenta con Manuel Donaire Mateo, un joven de la provincia de Almería especializado en inteligencia artificial que se encarga de trasladar esas ideas al formato audiovisual.

Dibujos para entretener, pero también para educar

Porque detrás de los personajes coloridos y las aventuras de Los Kókolis existe una intención clara: que los niños se diviertan mientras aprenden valores.

La serie quiere introducir conceptos como el respeto, la amistad, la igualdad y, especialmente, la inclusión. Uno de los protagonistas, Pipo, tiene autismo, aunque su condición no se presenta de manera explícita desde el principio. Los espectadores y los propios personajes irán descubriéndolo progresivamente a través de su comportamiento.

Los Kókolis.

Los Kókolis.La Voz

La idea es acercar la diversidad a los más pequeños de una forma natural, integrada dentro de las propias aventuras de los personajes.

Personajes que enseñan a mirar más allá de las apariencias

Los Kókolis también plantea situaciones que permiten trabajar otros valores. Cano, una guindilla picante, tiene inicialmente la apariencia del típico “malote”, pero la historia muestra que no es malo: simplemente actúa de forma impulsiva.

Es una forma de transmitir a los niños que las primeras impresiones no siempre cuentan toda la historia y que detrás de determinados comportamientos puede haber una realidad diferente.

Mirán, el primer fan de Los Kókolis

Y si existe un espectador especialmente importante para Sergio, ese es Miran. El pequeño, que acaba de cumplir tres años, ha visto cómo aquellos personajes con los que jugaba en casa han terminado apareciendo en una pantalla.

“Cada vez que veía la carpeta verde, ‘papi, los Kókolis, los Kókolis’”, recuerda Sergio. Ahora incluso tiene claro cuál es su personaje favorito: Cano, la guindilla picante. Lo reconoce inmediatamente cuando aparece y se lo señala a su padre.

Tres capítulos que ya han cobrado vida

La aventura ya puede verse en internet. Sergio ha lanzado tres capítulos de Los Kókolis. El primero es un corto de algo más de un minuto, mientras que los dos siguientes tienen una duración algo mayor. Los contenidos pueden encontrarse en TikTok buscando Los Kókolis Aventura.

Lo que empezó con unos brócolis de peluche y una palabra inventada por un niño ha terminado convirtiéndose en un proyecto de animación con sello almeriense. Una serie nacida de la imaginación de un padre y de los juegos con su hijo que aspira a que los más pequeños no solo se entretengan frente a la pantalla, sino que también aprendan algo esencial: que las diferencias no separan y que el respeto y la inclusión también pueden aprenderse jugando.

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