Una almeriense convierte su TFG en un futuro artículo científico tras obtener matrícula de honor
Así es la historia de Elena Nemesio, graduada en la carrera de Bioquímica

La almeriense posa con su proyecto calificado con matrícula de honor.
Elena Nemesio acaba de terminar dos años de sufrimiento en bachillerato. Ha terminado la EVAU y su nota final es de 12,95. Ante ella se abre la gran incógnita: ¿Qué carrera escojo? Su sueño desde pequeña es ser médica. Tras solicitarlo, le dan plaza en la Universidad de Pamplona. La estudiante de 18 años no ve claro irse tan lejos de casa. Es en ese momento cuando la almeriense decide meterse en Bioquímica. Elena a su temprana edad se tiene que ir a Toledo a estudiar. Cinco años después y tras mucho esfuerzo, la estudiante cierra su etapa con una matrícula de honor en su Trabajo de Fin de Grado. Sí, sí, una matrícula de honor. Concretamente un 9,6 de nota. Una pasada.
Su reacción ante la nota fue inesperada. La almeriense “nunca había sacado una matrícula de honor” y para ella fue una satisfacción. “Sentí mucho orgullo, porque han sido para mí cinco años de carrera muy duros”, continúa la graduada, “Conseguir ese reconocimiento en un trabajo que le he dedicado tanto tiempo ha sido una forma muy bonita de cerrar esta etapa”.
Una investigación innovadora
Su TFG se centra en el glaucoma primario de ángulo abierto, “el tipo más frecuente” y que “provoca una pérdida irreversible de visión”. Elena se ha centrado en los factores genéticos que pueden influir tanto en el riesgo de desarrollar la enfermedad como en la progresión de la misma una vez se padece.
La estudiante destaca algunos aspectos que han sido diferenciales en su trabajo respecto al resto. Para ella la principal ventaja ha sido que fue más allá de una simple “revisión bibliográfica sobre algo de genética”. Elena a partir de los genes fue construyendo listas de genes diferenciando aquellos que estaban asociados al riesgo de la enfermedad.

La Facultad de Ciencias de Málaga donde ha desarrollado su carrera la almeriense.
“Metí las listas de genes en un montón de vasos de datos y saqué una serie de interacciones que son algunos genes muy relevantes”, continúa la almeriense, “Porque actuaban como un punto de conexión entre otras enfermedades también neurológicas como el Alzheimer o el Parkinson”. Elena demuestra con su proyecto que si se continúa la investigación, podría frenar un poco la enfermedad de glaucoma, que a día de hoy no tiene mucho tratamiento.
Otro de los aspectos distintivos de su trabajo es la presentación de su proyecto al jurado en forma de libro. Esto es algo poco común y que impactó positivamente a los jueces. Además, la graduada demostró un gran pensamiento crítico en la defensa del proyecto.

Los libros que presentó Elena al jurado de su TFG.
La elección del tema del TFG fue algo de lo que se interesó tras consultar la materia. “No sabía nada de glaucoma, lo busqué y vi que es la principal causa de ceguera en el mundo y realmente no tiene tratamiento”, destaca Elena. Tras revisarlo, fue algo que le pareció “súper significativo”.
El papel del tutor del proyecto
La influencia y comunicación con su tutor del proyecto ha sido relevante en algunas fases del desarrollo. Al principio, se reunían cada dos semanas para revisar los avances a través de sesiones virtuales. “Pienso que la influencia del tutor sí que ha sido fundamental, porque hemos tenido una comunicación buena y cercana”, afirma la almeriense. Para Elena ha sido muy importante porque “trabajaban juntos” y le dio mucha autonomía en el desarrollo de la investigación.
El proyecto puede no quedarse solo en una matrícula de honor. Tanto Elena como su tutor se dieron cuenta que el trabajo tenía suficiente contenido y resultados como para “intentar dar un paso más allá”. El objetivo es convertir el trabajo en un artículo científico para su publicación en diferentes revistas.
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Para ello primero tiene que aceptarlo la revista, que ahora mismo Elena y el tutor están en ello. La idea de la almeriense es publicarlo en septiembre. “Hay que elegir la revista porque muchas tienen tasas y hay que pagar bastante dinero para poder publicarlo”, sostiene la graduada.
Como solución, Elena va a hacer una publicación de acceso privado donde solamente pueda ser gente que esté suscrita a esa revista científica la que lo pueda leer. El TFG ha sido la guinda del pastel a una trayectoria de cinco años que no ha sido nada fácil. El primer año de carrera la almeriense lo pasó en Toledo, donde lo pasó “bastante mal” y “estaba sola”. De cara al segundo año consiguió un traslado de expediente a Málaga.
Experiencia universitaria excepcional
En la Costa del Sol su experiencia universitaria mejoró notablemente. “En Málaga he encontrado una vida mucho más a mi estilo”, continúa Elena, “Allí tengo playa, luego la gente es espectacular y me llevo un grupo de amigos súper chulo. Encima la carrera tiene un montón de prácticas”.
El estar fuera de su casa también ha sido algo que ha echado de menos. Para la almeriense estar lejos de su familia ha sido algo difícil. De Almería lo que más ha echado en falta ha sido su pueblo: San José. “A mí me encanta la playa y cuando yo iba a La Malagueta o la de Huelin es muy distinta a la que estamos acostumbrados. En mi pueblo tenemos aquí un paraíso natural que en Málaga no he visto por ningún lado”, argumenta la graduada.

Elena Nemesio en su foto de graduación.
A pesar de que Bioquímica no era su primera opción, Elena está muy satisfecha de lo que ha sido para ella. “Me quedo con todo lo aprendido. No solo con los conocimientos, sino también a nivel práctico y a nivel de trabajar de forma autónoma en un laboratorio”, sustenta la almeriense.
El futuro de la estudiante es prometedor. El año que viene ejercerá el máster en la universidad de Sevilla de reproducción asistida porque es uno de los ámbitos que más le gusta. Sin embargo, otra alternativa que la almeriense no descarta es la de la docencia. “El estilo de vida del profesorado me gusta mucho. Me gusta mucho explicar y transmitir mis conocimientos es algo que me gusta mucho también” concluye Elena.
La experiencia de la graduada en Bioquímica es un ejemplo de que trabajo y esfuerzo tienen su recompensa. Ya que como escribió Antonio Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Quizá esa sea la mejor forma de resumir la historia de Elena: una joven que encontró su camino precisamente cuando tuvo que renunciar al que había imaginado.