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Patricia, la tatuadora almeriense que lleva el Cabo de Gata hasta las puertas de la Alhambra

Patry Madden abre su primer estudio en Granada, donde lleva 9 años viviendo, y lo llama 'Posidonia Tattoo' 

Patry Madden.

Patry Madden.La Voz

Francisco Luque Ramírez
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Durante su etapa de instituto varios de sus profesores, entre ellos Don Vicente, vieron en ella un potencial artístico del que empezarían a dar fe, pocos años más tarde, las muchísimas personas que llevan sobre la piel alguna de las obras de esta ilustradora almeriense que pasó su infancia viendo 'La Banda del Sur', dibujando y jugando entre invernaderos junto a su hermana gemela y a su vecina. 

Ahora, a sus 35 años de edad, esa niña criada en la barriada de Venta Gaspar es una tatuadora con más 16.500 seguidores en Instagram y una nueva emprendedora que acaba de abrir en Granada las puertas de su primer estudio. Ella es Patricia Martínez Ruiz, conocida en redes como Patry Madden (@patrymaddentattoo), cuyos tatutajes destacan por un precioso estilo 'watercolor', imitando el efecto de la pintura de acuarela, una elegante ejecución 'fineline' y paisajes y escenas tipo 'sketch'.

Su talento técnico armoniza con una mirada artística detallista y elegante. Una conjugación perfecta que permite a Patricia dar vida con aguja y tinta a decenas de elementos de la naturaleza y paisajes llenos de magia y recuerdos: inventó un reloj de arena con las dunas de Mónsul, reflejó en el rostro de una mujer andaluza el Arrecife de las Sirenas e hizo que un corazón (anatómico) latiera con el sosegado ritmo de La Isleta del Moro

Un rostro femenino sobre un paisaje del Cabo de Gata.

Un rostro femenino sobre un paisaje del Cabo de Gata.La Voz

"Son tatuajes emocionales, con alma, que están hechos con mucho amor", afirma esta tatuadora que tiene muy claro que "una persona suele atraer lo que es". Y esta almeriense desprende una imponente belleza interna, una humanidad forjada en el seno de una humilde familia que la han convertido en una artista con los pies en la tierra pero la mente siempre jugando con las nubes. 

Su decisivo paso por la Escuela de Arte

Con raíces en Abrucena y en Ohanes, no viene de familia de artistas. Su madre fue peón agrícola y su padre trabajó en el Centro Zoosanitario de Almería y fue camionero. Patricia estudió en el Albaida, donde varios docentes le animaron a formarse en el arte. Cursó Laboratorio de Imagen y dio el salto a la Fotografía Artística y posteriormente a Diseño Gráfico en la Escuela de Arte, centro en el que empezó a rodearse de gente creativa que alimentó su llama artística.

Patricia durante una sesión de tatuaje.

Patricia durante una sesión de tatuaje.La Voz

En dicho entorno sus compañeros, conscientes de su talento para ilustrar, empezaron a encargarle diseños para ir a tatuarse a diferentes estudios, hasta que en 2016 la almeriense decidió invertir sus ahorros, obtenidos de trabajar como fotógrafa con Miguel Frías y en un semillero, en comprar maquinaria para tatuar ella directamente. Y así empezó todo, subiendo a Instagram las imágenes de lo que tatuaba en su casa a estudiantes de la Escuela de Arte y recibiendo cada vez más mensajes de personas desconocidas enamoradas de su trabajo. En menos de un año ya tenía agenda como tatuadora.   

Rumbo a la capital nazarí en 2018

Patricia solicitó trabajar en un popular estudio de tatuajes granadino. La aceptaron e hizo las maletas, dejó su habitación para instalarse en una capital nazarí en la que ya lleva ocho años y hasta la que ha llevado el olor a salitre y el turquesa del mar del Cabo de Gata. La almeriense acaba de abrir su primer estudio bajo el nombre 'Posidonia Tattoo', haciendo un claro guiño a su tierra.

"Estaba súper bien en Almería, pero no me gustaba estar en estudios en los que tenía que tatuar absolutamente cualquier cosa que me pidieran. Yo quería mantener mi estilo propio", recuerda Patry Madden, nombre 'artístico' que viene de su adolescencia cuando no se atrevía a poner sus apellidos reales en redes sociales y aprovechó que Madden "era el apellido de unos gemelos de una de mis bandas de música preferidas en aquella época".

Patricia fotografiada con un atardecer almeriense de fondo.

Patricia fotografiada con un atardecer almeriense de fondo.La Voz

En el local 4 del Nº 7 de la calle Gonzalo Jiménez de Quesada, en el barrio granadino del Zaidín, hay desde hace unos pocos días un acogedor espacio con acento almeriense, que huele a mar y a sueños cumplidos. "Estoy muy ilusionada de crear un proyecto completamente mío, más íntimo, sacar todo mi potencial", destaca la artista y emprendedora almeriense, una amante de la tranquilidad pero cuya mente siempre está inquieta, creando.

La responsabilidad de ilustrar una historia eterna

Ser tatuadora cambió y sigue cambiando la vida de Patricia Martínez, una mujer con una iluminadora sonrisa que delata su brillante corazón y la felicidad con la que está viviendo esta etapa: "Tatuar me ha hecho sentirme mucho más segura de mí misma, he descubierto un potencial que no sabía que tenía".

Las dunas de Mónsul en un reloj de arena.

Las dunas de Mónsul en un reloj de arena.La Voz

Describe que tatuar te hace "conocer gente increíble y sus historias". Recalca que "cada vez que viene un cliente y me cuenta su vida soy consciente del impacto que tendrá el tatuaje en esa persona. Tengo que escuchar y empatizar. Es como un ritual: llega una persona desconocida, la escucho y la interpreto. Eso conlleva mucha responsabilidad".

Cabo de Gata: fuente inspiración y de paz

En Granada, la almeriense ha realizado tatuajes basados en la bellísima cerámica granadina que no han pasado desapercibidos para la prensa de dicha provincia, pero la tierra más presente en el trabajo de Patricia sigue siendo la suya, Almería. "El primer tatuaje de Almería fue una pita y luego vino otra, y otra... y ya multidud de paisajes almerienses. He estado en Granada pero siempre he ido volviendo a Almería. Hubo un momento que hacía tatuajes sobre Almería cada semana, incluso cuando iba a Madrid, Barcelona...", asegura la tatuadora.

Guiño a la cerámica granadina.

Guiño a la cerámica granadina.La Voz

Sin duda, es su gran fuente de inspiración: "Toda la costa de Almería me inspira. Antes que dibujar, e incluso que comer, lo que más me gusta es ir a la zona de Las Salinas de Cabo de Gata en mi coche escuchando música. Allí desconecto y siempre vuelvo con mucha paz mental". De hecho, lleva un tatuaje de un flamenco en honor a su tierra y con un guiño a su ciudad de residencia actual, Granada. Pero el hogar siempre tira y aunque acaba de abrir su estudio con la Alhambra como testigo, admite que "a día de hoy me imagino en un futuro en Almería, no me veo de anciana aquí"

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