Mari Carmen Masegosa, la niña que vendía cartas perfumadas en Olula ahora cierra acuerdos en Oriente Medio
La almeriense de 35 años, hija del peluquero del pueblo, ha creado ya 3 empresas y es ejemplo de resiliencia y constancia: "Llevo el emprendimiento en las venas"

Mari Carmen Masegosa.
Hay personas que nacen con un mapa del mundo en la cabeza y el regate de comerciante en las venas. Mari Carmen Masegosa Pallarés (Olula del Río, 35 años) es una de ellas. Hija de Miguel, el peluquero del pueblo -un hombre que ha dedicado 45 años de su vida a las tijeras y al trato directo-, Mari Carmen aprendió pronto que el éxito se construye cara a cara y con determinación. Mientras sus dos hermanos mayores han seguido la estela familiar en la estética y la peluquería, ella decidió "romper el molde" y llevar el nombre de su tierra a latitudes donde el mármol de su comarca y el aceite español son tesoros por descubrir.
Del pueblo a los despachos de Arabia Saudí
Todo empezó con un fajo de cartas de olor. Con apenas cinco años, Mari Carmen ya salía a la calle con sus amigas para vender pulseras de lana y esos papeles perfumados que tanto gustaban en los años 90. Aquel juego infantil era, en realidad, el ensayo general de una carrera meteórica. "Yo siempre decía que quería estudiar Empresariales para tener empresas. Llevo el emprendimiento en las venas", recuerda mientras toma un café a las 8:00 de la mañana durante la entrevista, ya activa después de haber cumplido con su hora de deporte matinal.

Mari Carmen Masegosa en su despacho.
Su formación fue un viaje de ida constante desde los 17 años: Montpellier, Londres, Besançon, Eindhoven... Trabajó de lo que hiciera falta, desde camarera hasta socorrista, para costearse un sueño que cristalizó tras la pandemia. Aunque se prometió no emprender hasta los 40, la crisis del COVID-19 la empujó al abismo del autónomo a los 29 años. Una decisión que demuestra su valentía y su firmeza. Masegosa, su primera firma, de consultoría y auditoría aduanera, nació en plena incertidumbre desde una oficina en Macael.
Pero su mayor reto llegó con Maga, su empresa de exportación, desde alimentación a material de construcción, enfocada a Oriente Medio. Ver a una joven de Olula del Río liderando reuniones rodeada de hombres en Arabia Saudí, Qatar o Dubái rompe cualquier estereotipo. "Era de los últimos países donde me hubiese imaginado montar un negocio. Era un reto, no voy a entrar en la zona de confort nunca. Y no me he podido sentir más cómoda", afirma, demostrando que en el comercio exterior, el conocimiento y la seguridad valen más que cualquier prejuicio.
Empresas
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Cruzar fronteras supone adquirir una apertura mental, porque viajar no es un lujo, es una necesidad formativa. "Te hace crecer mucho y es vital para hacer negocios", asegura la joven olulense, que tiene claro que le gustaría vivir en el extranjero: "Necesito una experiencia más en otro país".
Unión como estrategia de supervivencia y crecimiento
Mari Carmen no cree en la competencia feroz, sino en la colaboración inteligente. Su trayectoria se resume en hitos que demuestran que "la unión hace la fuerza". Uno de ellos ha sido, tras Masegosa (2020) y Maga (2024), la reciente fusión con Grupo Dual, una unión de dos empresas que en este 2026 decidieron darse la mano para crear Masegosa Dual Comex. Ya manejan cerca de medio centenar de clientes a los que preparan para "salir al mundo" y tienen presencia en países como Panamá, Chile o los Emiratos.

La empresaria durante la celebración de Fruit Attraction en Madrid.
"Éramos dos empresas en Almería haciendo lo mismo. Siempre he tenido claro que no hay que tener miedo a colaborar, que tenemos que enseñar todo nuestro conocimiento", detalla Masegosa sobre dicha fusión que se trata de una consultoría en comercio exterior y gestión aduanera para grandes empresas y pymes.
Claves para el emprendedor y el pulso de Almería
Para Mari Carmen, el emprendimiento en Almería tiene luces y sombras. Aunque reconoce que en la provincia hay "mentes brillantes e ideas bestiales", lamenta que se fomente más el funcionariado que la vocación empresarial.
También confiesa, con mucha sinceridad, que "en España no se nos premia por emprender. No te ayudan a crecer. Aquí le tienes que echar unos cojones de la hostia". Piensa que, refiriéndose a las condiciones de los autónomos, "debería ser más sencillo". Ella sabe muy bien lo que es sacrificar la vida personal por un proyecto.
Sus tres reglas de oro para el emprendimiento
En este sentido y atendiendo a dicho contexto, Masegosa tiene tres reglas de oro como emprendedora. La primera es tener "fortaleza mental", puesto que emprender es un camino solitario, "los primeros años son muy duros" y "hay que estar preparado para cuando las cosas van mal", como le pasó en su primera apuesta empresarial de exportación a Nigeria.
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Fue una experiencia fallida, pero la vivencia le llevó a aprender la segunda regla: aceptar el fracaso. "Fracasar también es aprender", asegura la almeriense, que además de su titulación en Empresariales atesora un Máster en Comercio Internacional, multitud de cursos de la Escuela del Mármol y se formó en Aduanero en Algeciras. Siempre ha sabido aprovechar su tiempo para formarse y crecer, para afrontar las adversidades con más fuerza.

La empresaria olulense también es formadora.
Y por último las ganas. Este tercer precepto es clave para definir el coste de oportunidad, todo a lo que renuncias si eliges llevar a cabo un proyecto empresarial. "Después de cinco años he empezado a tener vida. Antes no podía hacer planes con amigos ni actividades. No puedo decir que emprendí y siempre fue genial, pero si me preguntas ahora estoy muy contenta", comenta.
A sus 35 años, la experta en comercio exterior sigue mirando al horizonte, analizando el nuevo panorama al que se enfrenta el sector con el conflicto EE.UU.-Irán, siempre mostrando su experiencia y alta capacidad de resiliencia. En Mari Carmen Masegosa confluyen las virtudes de los auténticos emprendedores, los que no olvidan de donde vienen y saben muy bien hacia donde quieren ir. Por sus venas corre sangre emprendedora, la fortaleza de las gentes del Valle del Almanzora, el carácter 'cebollero', para más señas. Esa niña que vendía cartas con olor en las calles de su pueblo y que ahora cierra acuerdos en Arabia Saudí es el presente del emprendimiento almeriense y una referencia para los futuros empresarios y empresarias de la provincia.