"¿El más apocalíptico de España?": el catedrático que desmonta la leyenda del terremoto de Almería de 1522
Francisco Andújar demuestra cómo se exageraron las cifras de destrucción y señala al verdadero seísmo devastador de la provincia

Francisco Andújar.
¿Fue el seísmo de septiembre de 1522 el más destructivo de la historia de España? Antes de intentar responder a esta pregunta con la aportación de voces que ponen en duda la veracidad de ciertas fuentes oficiales de la época, debemos recordar la diferencia entre magnitud -indicador de la energía liberada por el terremoto secuenciada a través de sismógrafos- e intensidad, el impacto del suceso en cada lugar afectado según el análisis de sus efectos: personas, terrenos y sistemas constructivos.
Como hasta el siglo XIX no se crearon los primeros sismógrafos modernos, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha calculado la magnitud e intensidad de los grandes seísmos de la historia de España a partir del estudio de fuentes oficiales, crónicas y documentación religiosa y civil del momento en el que ocurrieron.
Así, el IGN entiende que el terremoto del viernes, 22 de septiembre de 1522, con epicentro en el Valle del Andarax, tuvo una magnitud entre 6.8 y 7 y una intensidad entre X y XI en Almería. Para acotar estos datos, los científicos deben dar por válidas informaciones que, según algunos expertos, no siempre fueron precisas. En esta línea, el prestigioso catedrático de la UAL y especialista en historiografía modernista, Francisco Andújar Castillo, sostiene como tesis que el considerado popular y mediáticamente como el más apocalíptico de los terremotos de la historia de España no fue tan destructivo como argumentaron ante la Corte Real algunos de los cronistas oficiales. Más devastador, incide, fue el de Vera de 1518. Aunque avisa: quizás no estamos preparados para enjambres sísmicos de notable intensidad. Con él hemos hablado un rato:
¿Se puede dudar de la afirmación de que el terremoto de 1522 ha sido el peor de todos en España en términos de destrucción de vidas humanas y colapso estructural de edificios?
El terremoto del 22 de septiembre tuvo, sin duda, un impacto material y de pérdida de vidas humanas en la ciudad de Almería. Ahora bien, esas cifras han sido sobredimensionadas. Nosotros consideramos, a partir del estudio de fuentes originales y de las fuentes publicadas impresas, que el fenómeno no fue de tanta intensidad como se ha dicho.
Las crónicas hablan de destrucción generalizada.
Tuvo impacto sobre la catedral y sobre viviendas, pero también hay que tener en cuenta cuál era la estructura de la ciudad. Estamos hablando de una ciudad de una enorme pobreza de unos 2.500 habitantes.
Entiende que se remitió información exagerada, edulcorada, para obtener ciertos beneficios. Garantizar compensaciones.
Toda la documentación es aquella que tanto el Cabildo Eclesiástico como el Cabildo Civil mandan al Consejo de Castilla, a la Corte, para pedir exenciones fiscales, de alojamientos de soldados y dinero. ¿Qué se hizo? Sobredimensionar los efectos del terremoto. Eso es más que evidente.
¿Estamos hablando de fuentes directas o indirectas?
Las fuentes que se han manejado hasta ahora son de tipo indirecto, de gente que no había estado presencialmente en Almería. No tienen el rigor que podríamos atribuir a una fuente original. Las fuentes originales están infladas porque lo que pretenden las autoridades es reducir sus impuestos y recibir más dinero, como sucede en cualquier catástrofe de cualquier tipo.
Sostiene, más que una hipótesis, la tesis de que aquel terremoto no pudo ser de magnitud 7. No debió ser tan aniquilador.
Esa es la tesis que yo mantengo -también es la de la profesora Rosario Torres-. En la conferencia -organizada por la Asociación de Amigos de la Alcazaba de 2022- la demostré diciendo que había barbaridades auténticas escritas como, por ejemplo, que el temblor duró desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche -eso es imposible-. Se habla de muchos millares de muertos cuando en Almería vivían 2.500 personas y al año siguiente la ciudad estaba funcionando con cierta normalidad. Alguna fuente llega a hablar de un maremoto, lo cual es absurdo. Ahora bien, más fuerte que el de 1522 fue el terremoto de 1518 que provocó el desplazamiento de la ciudad de Vera y afectó al Valle del Almanzora y al Levante. Fue mucho más intenso el terremoto de Vera que el de Almería.
Y así, con estos datos, hizo el IGN los cálculos de magnitud e intensidad.
Son cifras que luego se han tomado como elemento para calcular el impacto del terremoto en términos de escala de Richter. A mí me parece que eso está alterado y no ha habido un análisis crítico de las fuentes.
Hablando de fuentes. Qué nombres hay detrás. De qué cronistas hablamos.
Las fuentes oficiales están basadas en cronistas como Martín de Salinas, Andrea Navagero, Alonso de Santa Cruz, Pedro Martín de Anglería y Pedro Mexías. Presentan una visión muy apocalíptica que no coincide con la realidad.
Quizás se han inflado las intensidades. Tengamos en cuenta la oficialidad de las fuentes y el tipo de construcción.
El tema de la intensidad es interesante. La magnitud de los que ha habido en Almería no ha sido como la de otros movimientos como el de Lisboa de 1755, que afectó a algunos edificios de Almería.
1518, 1522, 1658, 1804 (...). Es indudable que, más allá del alcance real de los terremotos, estamos en el ojo del huracán.
Estamos ante una constante histórica. Estamos en una zona de alta sismicidad, como ha demostrado el profesor Bernard Vincent (ver el artículo ‘Terremotos en la provincia de Almería: siglos XV al XIX’: Revista Anales, 1974). La Virgen del Mar es patrona de Almería desde 1806 por la protección que brinda a la ciudad en los terremotos de 1804. Hay que tener en cuenta que ese año en la zona de las Alpujarras hubo movimientos de una notable intensidad. El patronazgo de la Virgen del Mar procede de esa protección ante lo sucedido dos años antes.
Estamos en medio de una serie sísmica en Granada. Algunos expertos descartan un gran terremoto. Tal vez no haya base científica para predecir…
Si nos vamos a la historia, hay que tener en cuenta que en 1518 hubo una serie sísmica desde el 10 de junio hasta el 1 de noviembre, que es cuando se produce el más fuerte, el que destruye la población de Vera. Estaríamos ante un enjambre de terremotos.
Quizás lo que sí podemos hacer es prevenir. Construir mejor, organizar planes como el de Adra.
En Japón hay terremotos que no provocan víctimas porque hay sistemas constructivos adaptados a estos temblores.