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La almeriense que ha puesto a Andalucía en el mapa de los minerales críticos: "Tenemos mucho potencial"

Concepción Fernández-Leyva, geóloga del CSIC, ha desempeñado un papel esencial en la elaboración de la primera gran cartografía andaluza sobre materias primas estratégicas

Concepción Fernández-Leyva

Concepción Fernández-LeyvaLA VOZ

Miguel Cabrera
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La almeriense Concepción Fernández-Leyva ha desempeñado un papel esencial en la elaboración del primer Mapa de minerales críticos de Andalucí­a, una herramienta que reúne décadas de conocimiento sobre el subsuelo andaluz y que confirma el potencial de Almería en materias primas estratégicas.

El mapa, elaborado dentro del proyecto POMINAL, ordena y hace visible la información geológica y minera acumulada durante años por el CSIC-IGME y la Junta de Andalucía. Recoge 365 indicios de 14 sustancias que la Unión Europea consideraba críticas en su lista de 2020, entre ellas litio, cobalto, antimonio, fluorita, barita, tierras raras, titanio y wolframio. Su función no es señalar minas a punto de abrir, sino ofrecer una base rigurosa para saber dónde investigar y qué información previa existe.

La relación de Fernández-Leyva con la geología se remonta a sus años de estudiante en Almería, en el colegio Cruz de Caravaca y en el instituto Al-Ándalus. Allí empezó a interesarse por esa materia, aunque todavía no la concebía como un posible oficio. “Yo no quería ser geóloga especialmente; no lo veía como una profesión”, recuerda.

La asignatura le interesaba en el instituto, pero desconocía sus aplicaciones y el camino profesional que podía abrir, hasta que poco a poco la posibilidad de convertirla en una carrera se fue abriendo camino. “Cuando conozco que existe una Facultad de Geológicas, ya me empiezo a interesar”, explica. En Almería no podía estudiar entonces esa carrera, así que hizo las maletas y se marchó a Granada.

Beca en el Instituto Geológico y Minero

Terminó Geología en 1996 y, después de pasar un tiempo de nuevo en Almería, se fue a Madrid. Pero fue en la especialidad de la carrera donde su interés por la mineralogía se convirtió en una elección más precisa. “Cuando terminamos, el trabajo en temas de recursos no era muy importante; la mayoría de los estudiantes se decantaba por hidrogeología. Éramos un grupo muy pequeño, pero a mí me gustaba mucho la mineralogía y la petrología, las rocas que albergan esos minerales, cómo están, qué alteración tienen… Y tuve la suerte de que, por la especialidad un poco más minoritaria que elegí, me seleccionaron para una beca en el Instituto Geológico y Minero de España, y estuve dos años becada” explica.

Toda su trayectoria profesional ha estado ligada al Instituto Geológico y Minero de España, donde desarrolló su carrera investigadora, al tiempo que realizaba su tesis doctoral en la Universidad Politécnica de Madrid. Ha trabajado en cartografías y proyectos sobre recursos minerales en Andalucía, Extremadura, Cantabria y Murcia, entre otros. Desde noviembre de 2025 ocupa, en comisión de servicios, el puesto de responsable del programa de Materias Primas y Tecnologías Estratégicas en la Delegación del CSIC en Bruselas.

La distancia, sin embargo, no ha roto su vínculo con Almería. Conserva la casa familiar, visita con frecuencia la provincia y mantiene allí buena parte de sus afectos. “Mis hermanas viven allí, tengo a mis sobrinas… yo voy mucho por Almería, tengo mucha relación; no hace mucho estuve comiendo un arroz en la Isleta del Moro”, comenta.

El gran potencial de Almería

Ese arraigo añade una mirada personal a la lectura del mapa. Fernández-Leyva habla de Almería como una provincia con "mucho potencial", aunque siempre introduce el matiz necesario: la cartografía no certifica reservas explotables ni sustituye los estudios posteriores que exige cualquier proyecto. Cada punto es un indicio, procedente de una antigua explotación o de trabajos de investigación, que debe ser analizado en profundidad. "

Cada punto no es una mina, para nada”, recalca. Puede tratarse de un lugar donde se extrajo un mineral hace décadas, de una señal detectada al realizar una obra o de un resultado obtenido en una campaña geológica. El valor del mapa es que permite situar ese dato en su contexto y acudir después a bases de datos, muestras y documentación previa antes de decidir si merece la pena seguir investigando.

En Almería, la cartografía recoge indicios de presencia de fluorita, barita, cobalto y antimonio, buena parte de ellos vinculados a la larga historia minera de la provincia. En Oria hubo explotaciones de cobalto; en Pechina y Carboneras, de antimonio. El primero es un metal de especial interés por sus aplicaciones industriales y su uso en baterías recargables; el segundo resulta esencial, entre otros campos, para la industria de los semiconductores.

La fluorita aparece asimismo en numerosos puntos de la provincia y tiene aplicaciones en la industria química, la metalurgia y el ámbito farmacéutico. En ocasiones está asociada a la esfalerita, un mineral cuyos contenidos en germanio están siendo estudiados por su interés para las nuevas tecnologías y las energías verdes.

Tierras raras en Cabo de Gata

Otros casos están aún en una fase inicial. En la mina del Arteal, en Cuevas de Almanzora, se detectó un acuífero geotermal con litio. Y en Las Granatillas, en el entorno de Cabo de Gata, se ha localizado una anomalía geoquímica de tierras raras. En ambos supuestos, el indicio abre una línea de investigación, pero no permite hablar todavía de un yacimiento. “Lo que tenemos es algo que nos indica que las hay, que están ahí”, precisa la geóloga sobre las tierras raras.

La diferencia es decisiva: hay que determinar de qué manera aparecen esos minerales, en qué materiales geológicos se encuentran, cuál es su concentración y si su aprovechamiento sería viable y sostenible. También se necesita inversión empresarial e interés por desarrollar nuevas campañas de exploración. “El potencial está ahí”, señala Fernández-Leyva, “pero tiene que haber empresas interesadas”.

El mapa nace, además, en un contexto de creciente preocupación europea por el suministro de materias primas necesarias para baterías, renovables, electrónica o semiconductores. La Unión Europea revisa periódicamente su lista de minerales críticos porque cambian la demanda, las tecnologías y las posibilidades de sustituir unas sustancias por otras. En 2023 incorporó, entre otros elementos, el cobre, el níquel y el arsénico, una actualización que puede ampliar aún más el interés del subsuelo andaluz.

Por eso, más que una fotografía cerrada, esta cartografía es un punto de partida. El propio mapa necesitará actualizarse con nuevas listas, datos e investigaciones. Fernández-Leyva fue una pieza relevante en ese proceso de recopilación, análisis y síntesis, sin perder de vista que el resultado responde a una labor coral sostenida en el tiempo.

Modestia y compañerismo

Ella misma lo expresa con modestia y compañerismo: “Yo no estoy al frente; soy una colaboradora entre todos los compañeros y compañeras”. Cuatro geólogas, entre ellas Fernández-Leyva, firmaron un artículo divulgativo sobre la elaboración del mapa, pero el documento reúne el conocimiento construido por muchos profesionales durante décadas.

En esa tarea colectiva se cruza también una historia personal: la de una almeriense que empezó a interesarse por la geología en las aulas de su ciudad y que hoy, desde Bruselas, sigue mirando hacia una provincia cuyo subsuelo puede volver a cobrar importancia en el futuro industrial y tecnológico de Europa.

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