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Mariola Hidalgo: "Es un orgullo ver a la gente disfrutar de tu pan"

Economista, madre de dos hijos adolescentes, trabaja con su familia en Pan Hidalgo, Aceite Campos de Uleila y es la presidenta del Consejo social de la UAL

Mariola Hidalgo junto al autor de la entrevista Antonio Hermosa.

Mariola Hidalgo junto al autor de la entrevista Antonio Hermosa.La Voz

Antonio Hermosa
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Mariola Hidalgo Martínez nació en la ciudad de Almería hace ahora 50 años. Está casada y tiene dos hijos de 17 y 18 años de edad. Su niñez la pasó en Huércal de Almería, donde vivía rodeada de campo. “En esas casas con la puerta abierta siempre, donde podía salir, disfrutar de un entorno natural y jugar. Y luego, mi familia tenía la fábrica, que en aquel momento ya era una fábrica grande”. Sus abuelos, Rafaela y Rogelio Hidalgo empezaron en 1930 con una panadería muy pequeña, con un horno tradicional, en el centro del pueblo. Cuando Mariola nació, su padre había ampliado la panadería, y la familia vivía al lado de este establecimiento. "Jugaba entre sacos de harina, entre carros de pan, y entre cosas, que ahora pienso y me digo, madre mía, los riesgos laborales en aquel entonces estaban muy mal”. Incluso recuerda con mucho cariño las celebraciones familiares como la de la Virgen de los Ángeles en verano, que era un día para acostarse muy tarde. “De pequeños nos metíamos de madrugada con los panaderos que estaban allí trabajando. Entrábamos a la panadería y hacíamos de todo, porque todos los que estábamos allí éramos como una gran familia”.

Mariola estudió Economía en la Universidad de Sevilla. Luego se fue a Madrid, al Instituto de Empresa, donde hizo un máster ejecutivo MBA para liderar una empresa y estuvo trabajando en la capital de España varios años, “precisamente por la necesidad de que cuando decidiera incorporarme a la empresa, lo hiciera con conocimiento, habiendo conocido cómo se trabaja en otras empresas y aportando cosas diferentes y cosas nuevas a la gestión del negocio”. Volvió a su tierra y en 2007 comenzó a trabajar directamente en el negocio familiar. “Aunque nunca se sabe muy bien cuándo es la incorporación, porque siempre estás involucrada de una forma u otra. Aunque he vivido y he estado fuera, todo va por etapas, siempre en el horizonte el objetivo era volver a Almería, y es un lujo vivir aquí, que mis hijos crezcan aquí, en una ciudad cómoda, con buen clima, te lo da todo”.

La empresa fue prosperando, creciendo y consolidándose. “Hoy en día es la panificadora más importante de la provincia. Ahora es una industria que ocupa más de 4000 metros cuadrados. Estamos en el polígono industrial de la Juaida y cada día se pueden ver furgonetas de Pan Hidalgo por toda la provincia de Almería y por las provincias limítrofes también”.

Pero Pan Hidalgo sigue siendo un negocio en el que están involucradas varias generaciones de una misma familia. “Estamos toda la familia remando. Yo soy la tercera generación, en la dirección están también mis tíos y mi hermano, y se van incorporando el resto de miembros de la tercera generación, y la cuarta viene ya pisando fuerte”. Se siente muy feliz de ser un referente panadero en la provincia de Almería. “Todo el mundo te pide pan en las celebraciones. Te dicen: ‘Oye, que vamos a hacer una celebración’, y tú dices: ‘Venga, pues yo llevo el pan, no te preocupes’. Es un alegría tremenda. Cuando vas a un sitio que no te conoces, y tú estás viendo tu pan ahí y cómo le gusta a la gente, es un orgullo importante”.

Los tiempos modernos se han impuesto y el negocio ha prosperado ante la demanda de los clientes. “El proceso es cada vez menos manual. Recuerdo esa barra típica que lleva unos cortes y que se consume tanto en Almería. Antes esos cortes se hacían a mano. Hoy en día lo hacen máquinas con vapor de agua. Pero lo esencial del producto, ese cariño y esa dedicación para hacer un buen pan con buena materia prima, como se ha trabajado siempre con la masa madre, sigue vigente”. Ahora está muy de moda la masa madre. "Nosotros nunca hemos dejado de hacer el pan con masa madre. Y todos los días se hace una masa adicional para guardarla y que fermente para empezar con esa masa el día siguiente. Ahora el proceso es más industrial, pero la esencia de esa pasión por hacer un buen producto no lo hemos perdido en ningún momento”.

Mariola recuerda que Pan Hidalgo fue pionero en Almería y Andalucía en introducir el plan precocinado. “Parece que tiene mala imagen, pero es simplemente el mismo pan que hacíamos en la panadería. Pasa por un golpe de horno rápido e inmediatamente va al túnel de congelación y luego, lo que hace el establecimiento, es terminar de cocerlo. Si el pan es bueno, está bien elaborado y los productos son buenos, no es un mal producto, simplemente se termina de cocer en el momento y así te lo puedes llevar recién hecho”. Los problemas surgen cuando la calidad de las materias primas que se usan no son buenas. “Entonces el pan no cumple las normas de calidad, dura poco y al día siguiente está ya mal. Pero no hay que ver con malos ojos el hecho de que un pan esté precocido y congelado, porque si el producto es bueno, seguirá siendo bueno”. Pan Hidalgo lo encontramos en los mejores restaurantes y en pequeñas y grandes tiendas de Almería. Cada día salen al mercado miles de barras de pan. “Nuestras cajas viajan a muchos sitios. Lo que pasa es que no se ven en los mostradores, es algo silencioso, lo degustas, te lo comes, y está muy rico”.

El pan precocinado le ha ganado el terreno al pan que se sirve cocido. “Lo que llamamos pan directo, el que ya va cocido, es cada vez menos demandado, porque la mayoría de nuestros clientes prefieren tener el pan congelado en su establecimiento e ir cociendo conforme a sus necesidades. Así tienen menos mermas. Los restaurantes hacen lo mismo, cuecen según lo necesitan y así dan pan caliente hecho en el momento”.

Aparte, Mariola Hidalgo con su familia también llevan produciendo desde 1998 aceite de oliva ecológico en la finca “Cortijo del Aguador”, donde tienen las plantaciones de árboles y la almazara, en la localidad de Uleila del Campo. Allí producen cuatro variedades de aceite. Pero a esta mujer le queda tiempo para trabajar en el negocio familiar, y para ser desde hace varios años la presidenta del Consejo Social de la Universidad. “Me lo propusieron y la verdad es que está resultando también apasionante, una forma de conocer mejor nuestra provincia y todo el talento que hay aquí, todo el trabajo que se hace desde la universidad, y mi función es precisamente conectar la universidad con el entorno social, empresarial y cultural. Es bonito buscar esa sinergia, porque al final todos tenemos que ir de la mano”.

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