Carlos Fernández, 'El Carlicos': más de medio siglo haciendo bailar a cinco generaciones
El músico almeriense repasa casi seis décadas de carrera y asegura que su secreto es amar profundamente la música

Aunque toca varios instrumentos su pasión siempre ha sido la guitarra baja.
La carrera musical de Carlos Fernández Cuadrado, a quien sus colegas de profesión siempre le han llamado cariñosamente “El Carlicos”, se inició con poco más de 12 años de edad en el coro del colegio de los Franciscanos, muy cerquita de su lugar de nacimiento la mañana del 10 de febrero de 1954 en la calle General de la barriada del Quemadero.
Sin antecedentes musicales en la familia y con el bagaje de tres años y medio de estudios de solfeo en la academia del maestro Algarra, Carlos Fernández dio sus primeros pasos con la dinámica música pop que llegaba a nuestro país en la primavera de 1966.
Y “Carlicos” sigue y sigue: en pocos meses ya serán seis las generaciones que han bailado con su música, lo que le convierte en el cantante e instrumentista más longevo de Almería junto a su inseparable amigo y maestro Chipo Martínez.
¿Dónde dio sus primeros pasos como músico?
El primer grupo donde me alisté como batería se llamaron “Los Yanquis”, luego siguieron “Los Mobel” y ya en el año 1969 fiché por “Serie Negra”. Todos eran grupos modestos de barrio y de escasos medios técnicos hasta que, dos años más tarde, en 1971 pasé a integrarme en “Los Huracanes”, que ya era un grupo reconocido y con un cierto nivel.
Estando en Los Huracanes y para poder actuar en hoteles, discotecas o ferias ya había que acreditar la profesión de músico.
Un año después, en mayo de 1972, obtuve el carnet profesional de Músico y Variedades examinándome en el teatro Ara de Málaga, donde debían presentarse todos los músicos de Andalucía oriental. Luego, tras deambular durante una decena de años por distintos grupos, en 1983 decidí crear el grupo “Anochecer”.
En esos años no perdió el tiempo y se afanó en estudiar música al tiempo que comenzó a aprender a dominar nuevos instrumentos.
Yo, como anteriormente dije, me inicié en la música como batería, luego seguí como bajista, guitarra rítmica, hasta mi actual ubicación como teclista y arreglista. La lista de grupos en los que estuve, con igual o desigual fortuna, continuó con “Safari”, “Coral”, “Azul Caribe”, “Orquesta Almería”, “Orquesta Levante” (donde por primera vez se incluyeron a dos chicas como cantantes), la “Orquesta Pasión” (que llegamos a tener a dieciséis componentes en el escenario), “Blanco y Negro” y “La Banda del Desierto”.
Y llega el momento en que se plantea grabar sus primeros CDs.
El primer CD lo grabé con la “Orquesta Pasión”. El segundo se presentó el 27 de abril de 2017 en el pub Porto Maro. Se hizo con el dúo “Pasión” junto a Ainhoa Fernández. El dúo surgió tras varios años en las filas del trío “Blanco y Negro”. El CD fue un ramillete de temas sumamente importantes que en la brillante voz de la joven Ainoa Fernández tienen un matiz diferente. Ahí están musicalizados temas como “La rosa blanca”, o canciones del calado de “Venus”, “Pround Mary”, “Livin’ on a prayer”, “Sunny Sunny”, y un largo etcétera.
Empezó en la música con 17 años y lleva más de cincuenta y cinco en activo. ¿Dónde está su secreto?
Empecé a los 10 o 12 años con pantalón corto en un coro. La afición a la música me fue llegando paulatinamente con los años y pienso que el secreto de llevar ya cincuenta y nueve años en esta profesión es amar profundamente la música.
¿Cuándo decidió que la música fuese definitivamente su profesión?
Creo que fue precisamente en el momento en que aprobé el carnet oficial para ejercer profesionalmente esta actividad en el verano de 1971.
Me cuentan que su repertorio es bastante extenso y variado…
Así es. Normalmente los grupos y orquestas de baile solemos llevar un repertorio amplio donde tienen cabida todos los géneros musicales, ya que normalmente actuamos ante públicos muy heterogéneos.
Si tuviese que elegir su instrumento preferido: batería, bajista, teclista o cantante.
Lo tengo muy claro. Desde siempre mi pasión ha sido y es la guitarra baja.
¿En qué estilo musical se siente más cómodo o disfruta más?
Por supuesto con el rock. Ha sido la música de nuestra generación que nos ha marcado desde que éramos muy jóvenes y que en su momento lo vivimos más intensamente.
¿Recuerda cuál fue la primera canción que aprendió a la guitarra?
Eso es siempre difícil de olvidar. Fue en las clases que el desaparecido maestro Pepe Richoly impartía en Educación y Descanso en el Teatro Apolo a todos los que empezábamos, y fue la popular canción “El Vito”.
¿No ha tenido nunca la tentación de dedicarse a la composición?
Sí que la tuve. Compuse siete temas para una persona que, por desgracia, desde hace ya unos años no se encuentra entre nosotros. Canciones muy especiales que surgieron en los primeros años de la década de los noventa.
Parece que en breve, al ritmo que va su carrera, muy pronto habrá una sexta generación bailando con su música.
En eso estamos. Se van a cumplir cincuenta y nueve años haciendo música de baile, y aquí seguiremos mientras el cuerpo aguante y el público lo quiera.
¿Recuerda el grupo y la canción que interpretaron para el examen en Málaga para músicos profesionales?
Ese día en el teatro Ara de Málaga yo formaba parte del grupo “Serie Negra” y la canción que interpretamos fue “Como el viento” de nuestro amigo el cantante granadino Miguel Ríos.
¿Con qué artistas famosos o populares ha tenido oportunidad de compartir escenario?
Hay unos cuantos. Tenga en cuenta que son muchos años. Así a bote pronto, entre otros, con el desparecido Manolo Escobar, Nacha Pop, Nuria Fergó, Manuel Orta y algunos más, y por supuesto con todos los de Almería.
¿Ha echado en falta no haber pasado por el Conservatorio?
Pues sí, pero en aquellos años no teníamos los medios que existen hoy y los que queríamos estudiar y aprender música teníamos que hacerlo con profesores particulares.
¿Hay alguna canción por la que sienta más cariño por la razón que sea?
Creo que todos nosotros, por una u otra razón, tenemos siempre clavada en el corazón una canción que nos ha dejado marcados para siempre. En mi caso y por encima de todas, “Mis manos en tu cintura” del francés Salvatore Adamo.
¿Usted es más de rock o de balada?
Hombre, amigo, eso no admite discusión: yo soy un hijo del rock and roll.
¿Qué músicos le han influenciado más en su estilo para tocar?
Por encima de todos, los geniales e irrepetibles The Beatles y los Rolling Stones.
¿Quién ha sido el mejor instrumentista con el que ha tocado a lo largo de su carrera?
En todo este tiempo he tenido muchos compañeros muy buenos como músicos, pero mejor aún como personas. Por decir algunos, Antonio Bisbal y Andrés Hinojo, ambos tristemente desaparecidos. Pero hay muchos más: resultaría una lista interminable.
¿Cómo se presenta el relevo generacional con los nuevos grupos y orquestas que están surgiendo en Almería?
Lo veo con bastante optimismo. Hay un nutrido número de jóvenes músicos muy preparados, con una gran creatividad y una excelente formación, procediendo muchos de ellos del Conservatorio.
Con sinceridad, ¿usted les recomendaría a sus hijas que fuesen músicas?
Pues sinceramente sí que me gustaría. Estuve dándole a mi hija menor clases de solfeo y enseñándole a tocar el bajo, pero no le gustaba mucho el aprendizaje y finalmente lo dejamos.
“El Carlicos” es un gran músico, pero mucho mejor persona: altruista, generoso, siempre dispuesto a ayudar a cualquier compañero y, en el gremio, es uno de los músicos más queridos por ser una buena gente donde las haya y un ejemplo para las nuevas generaciones de músicos de Almería. Su longevidad en los escenarios no es fruto de la casualidad.