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“Nos dirigimos hacia una agricultura digital, precisa y sostenible”

Catedrático en la UAL, Diego Valera lleva más de veinte años acercando la innovación al campo almeriense y al Parque Natural

Diego Valera, catedrático de la UAL y presidente de la Junta Rectora del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar

Diego Valera, catedrático de la UAL y presidente de la Junta Rectora del Parque Natural Cabo de Gata-NíjarNéstor Cánovas

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Con los pies en la tierra y con la mente en el futuro, Diego Luis Valera Martínez lleva más de dos décadas de su vida dedicado a conectar ciencia y campo, tecnología y agricultores, sostenibilidad y territorio. Habla con la precisión de quien conoce el campo desde dentro y con la seguridad de quien ha dedicado su carrera a buscar soluciones reales, aplicables y sostenibles.

En su mirada se cruzan el aula, el invernadero y el paisaje protegido. Es catedrático del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Almería, donde fue reconocido como mejor docente en 2012. Desde el año 2000 lidera el Grupo de Investigación 'Ingeniería Rural' y, actualmente, también es presidente de la Junta Rectora del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. 

A lo largo de su trayectoria ha combinado docencia, investigación aplicada y gestión, siempre con una convicción clara: es posible producir respetando el entorno, enseñar escuchando e investigar sirviendo. “Nuestro objetivo es que la tecnología llegue al agricultor de forma útil y sencilla”, afirma Valera en una charla con LA VOZ.

Diego Valera en invernaderos

Diego Valera en invernaderosNova Ciencia

Tecnología al servicio del agricultor

Desde ese enfoque trabaja con su grupo de investigación, centrado en tecnologías que mejoran la eficiencia y la sostenibilidad del modelo agrícola del sudeste español. Han desarrollado herramientas que respiran con el invernadero: regulan el clima, optimizan el agua, doman el viento sin consumir energía. Tecnología que se adapta al sur, que entiende su luz.

Entre ellas destacan “los gemelos digitales —el primero se implementó hace más de tres años—, sistemas de ventilación natural sin consumo energético e inteligencia artificial para prever la producción o controlar plagas”, tal y como señala Valera. Asimismo, en materia de riego, trabajan con sensores avanzados y control automático del fertirriego. Son soluciones pensadas para ser usadas, no admiradas desde un papel. Ciencia al servicio del campo.

Algunos investigadores del grupo 'Ingeniería Rural' de Diego Valera

Algunos investigadores del grupo 'Ingeniería Rural' de Diego ValeraUal Anecoop

Brechas tecnológicas y acompañamiento

Pero no basta con crear tecnología. Hay que saber llegar al agricultor, traducir cada línea de código a una necesidad concreta. La innovación no vale si no se entiende. Según Valera, “es importante hablar el mismo idioma que el agricultor, mostrar ejemplos reales y acompañarles en el proceso de implementación”. Cree que, para automatizar un invernadero, hay que hacerlo por fases, comenzando por el control del clima y el riego, siempre con asesoramiento cercano.

Sobre lo que viene, lo tiene claro: “Nos dirigimos hacia una agricultura más digital, precisa y sostenible”. La inteligencia artificial abrirá nuevas puertas, permitiendo ahorrar y tomar mejores decisiones. Pero hay que preparar el terreno, porque también hay desafíos: “Necesitamos formación, conectividad en zonas rurales y soluciones accesibles”, advierte.

El relevo generacional como clave

A este reto se suma la necesidad de garantizar el relevo generacional. Hace falta gente joven. Sangre nueva. Miradas frescas. Valera insiste en que el sector agrario debe presentarse como una opción atractiva para los jóvenes, ya que ofrece un futuro profesional con enormes posibilidades, “donde el desempleo es anecdótico”Ahí entra la docencia. Para él, enseñar ha sido más que una responsabilidad: ha sido parte de su vocación. Disfruta viendo cómo los estudiantes evolucionan y se convierten en profesionales competentes.

Su objetivo es transmitir un conocimiento útil, vinculado a la realidad del sector. Considera que motivar a los jóvenes en un ámbito tan técnico pasa por mostrarles que tiene sentido, que su formación puede tener un impacto real sobre el territorio. “La ingeniería agronómica no solo es técnica, también es creatividad, sostenibilidad y compromiso social”, añade.

Proyecto realizado por varios alumnos en una asignatura impartida por Diego Valera

Proyecto realizado por varios alumnos en una asignatura impartida por Diego ValeraFotografía cedida a LA VOZ por Batah Sidmou y Álex Salvador

Y él lo sabe, porque conoce de primera mano el potencial del modelo agrícola intensivo de la provincia. Lo ha estudiado, lo ha mejorado y lo ha defendido.

Sostiene que ha permitido transformar “un auténtico desierto, en un motor agroalimentario para Europa”. Se trata, afirma, de “un modelo basado en el esfuerzo, la innovación y el uso eficiente de recursos como el agua y la energía solar”. Produce alimentos durante todo el año, con un uso mínimo de insumos y un alto grado de control ambiental. Además, se basa en pequeñas explotaciones familiares, lo que lo convierte en “un ejemplo único en el mundo de reparto de riqueza”.

Proteger el paisaje y producir

Pero la productividad no está reñida con la conservación. Como presidente de la Junta Rectora del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, Valera defiende que el desarrollo puede y debe ser compatible con el respeto al entorno. “Es una tarea compleja, pero necesaria”, asegura. Cree en una agricultura sostenible que conviva con el entorno, capaz de conservar una joya ecológica sin renunciar a la calidad de vida ni al desarrollo rural.

Parque Natural Cabo de Gata-Níjar

Parque Natural Cabo de Gata-NíjarElena Ortuño

En este equilibrio delicado, Níjar representa un reto. Una tierra fértil y vulnerable a la vez. Uno de los retos, dice, es lograr un desarrollo equilibrado, que crezca sin arrasar, que avance sin poner en riesgo sus valores naturales. “En ciertos momentos del año hay una presión muy fuerte sobre el entorno. Necesitamos planificación, diálogo y sentido común”.

Del Parque Natural habla con admiración y firmeza: “Es uno de los mayores tesoros ambientales de nuestra tierra. Hay que protegerlo con rigor, pero también con inteligencia”. Desde su doble papel —investigador y presidente de la Junta Rectora— ha trabajado para demostrar que otro camino es posible: un modelo productivo respetuoso con el territorio, comprometido con el futuro y con la biodiversidad.

Diego Valera

Diego ValeraJavier Alonso

Investigación con impacto real

Ese compromiso con la tierra también guía su forma de entender la investigación. Porque para él, la ciencia no puede quedarse en un artículo o una presentación en congreso: debe tener un pie en el campo. Con más de 200 publicaciones científicas, su grupo ha sido premiado por algo que no siempre es fácil de lograr: llevar el conocimiento al terreno, hacerlo útil, hacerlo real.

“La clave es la cercanía”, resume. Participan activamente en jornadas, demostraciones, publicaciones en revistas técnicas y colaboraciones con cooperativas y empresas del sector. “Escuchamos al agricultor, entendemos sus necesidades y adaptamos la ciencia a su día a día”.

Por todo ello, el futuro de Almería, dice, está en seguir siendo un ejemplo mundial de cómo la innovación, la cooperación y el trabajo constante pueden transformar un entorno hostil en un modelo de éxito”. Está en continuar sembrando. En sus clases, en sus investigaciones, en proyectos. Porque cuando Valera habla, no lo hace desde la distancia. Lo hace desde la certeza de quien ha dedicado su vida a mejorar el campo, con datos, con herramientas y con convicción.

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