Los científicos advierten sobre el 'Súper Niño', el fenómeno climático más intenso del último siglo que podría marcar 2027 en Almería
Los científicos del CSIC advierten sobre el 'Súper Niño', el fenómeno climático que podría marcar 2027 en Almería

El fenómeno de El Niño será el más intenso del último siglo.
Almería es en estos momentos un camaleón mirando a dos puntos distintos: por un lado, al tiempo que hace en la provincia tras el paso de la dana Adam y, por otro, observando lo que ocurre en las aguas del océano Pacífico. Porque lo que está sucediendo, y sucederá, a miles de kilómetros podría tener una repercusión mayor de la imaginada en territorio almeriense.
Así lo recoge un informe reciente publicado el pasado 8 de octubre por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que ha puesto ya en marcha su maquinaria de seguimiento para analizar en tiempo real cómo se comporta y evoluciona El Niño, un fenómeno climático que está alcanzando una intensidad extraordinaria y cuyos efectos pueden notarse en prácticamente todo el mundo durante buena parte de 2027.
Pero no solo en Estados Unidos están atentos a los avances de El Niño y, del mismo modo, hace tan solo unos días la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió de que este fenómeno está elevando las temperaturas superficiales del Pacífico tropical, que podrían alcanzar valores sin precedentes. Todo, sin que El Niño, rebautizado este año como 'Super Niño' o 'Niño Godzilla', haya alcanzado su punto máximo, que llegará en el mes de diciembre y cuyos efectos se extenderán durante prácticamente todo el próximo año.
Científicos españoles
Y aquí, dentro de nuestras fronteras, los científicos también están en vilo por El Niño. Así, investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han lanzado advertencias sobre la necesidad de prepararse ante un escenario de mayor incertidumbre climática. Sequías, inundaciones, temperaturas extremas y alteraciones en las precipitaciones son algunas de las consecuencias que preocupan a los especialistas, aunque todavía no es posible determinar con precisión cómo afectará este episodio a territorios españoles, como la provincia de Almería.
Pero, ¿qué es El Niño? El Niño es un fenómeno natural que se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan por encima de sus valores habituales. Este calentamiento altera la circulación atmosférica y puede modificar los patrones de temperatura y precipitación en regiones muy alejadas del lugar donde se origina. Sin embargo, el episodio actual está adquiriendo unas dimensiones excepcionales convirtiéndose en el más intenso del último siglo.
Los datos ya reflejan anomalías superiores a los cuatro grados centígrados en determinados sectores del Pacífico oriental, mientras que el índice de referencia Niño 3.4 alcanzó los 2,1 grados por encima de lo habitual durante septiembre. Se trata de temperaturas del océano, no de incrementos previstos para la temperatura del aire en España. Además, la NOAA considera que existe más de un 83% de probabilidad de que El Niño continúe siendo fuerte o muy fuerte durante el trimestre comprendido entre enero y marzo de 2027. Y, por si fuera poco, los expertos coinciden en señalar que este podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde mediados del siglo pasado.
Consecuencias en España
Ante tal panorama, la principal incógnita en territorio almeriense es saber qué consecuencias podría tener este episodio en el sureste peninsultar, una de las regiones españolas donde las precipitaciones son más irregulares y donde las temperaturas elevadas y la escasez de recursos hídricos constituyen condicionantes importantes.
En este sentido, científicos del CSISC como Jordi Solé ya han lanzado una seria advertencia sobre las posibles consecuencias de 'El Súper Niño' y de los fenómenos extremos. "El clima que recordamos es el clima del pasado y ya no volverá. Por tanto, tenemos que empezar a prepararnos para el clima que viene, con episodios mucho más intensos y recurrentes para los que no estamos preparados", señalaba el investigador en la emisora catalana RAC1.
A estas voces se ha sumado también Antonio Turiel, investigador del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, que ha planteado la posibilidad de que el episodio de El Niño contribuya a elevar temporalmente la temperatura media mundial y agravar determinados riesgos climáticos durante 2027. En declaraciones recogidas por la televisión pública catalana 3Cat, Turiel ha puesto el foco especialmente en el próximo verano, cuando el fenómeno podría coincidir con condiciones favorables para episodios de calor extremo.
Agua y agricultura
Y aunque las reivindicaciones se centran principalmente en Cataluña, los investigadores advierten de que los riesgos derivados de un clima más extremo no se limitan a una única comunidad autónoma. Así las cosas, en lo que respecta al territorio almeriense, Rubén del Campo, portavoz de AEMET, ha explicado que los episodios especialmente intensos de El Niño pueden favorecer otoños más lluviosos de lo habitual en el sur de Europa, aunque, remarca, esta relación presenta una elevada incertidumbre y no permite anticipar acontecimientos meteorológicos concretos.
En este sentido, en Almería, uno de los aspectos que más interés suscita es precisamente la evolución de las precipitaciones. La provincia alterna prolongados periodos secos con episodios de lluvias intensas que pueden provocar crecidas repentinas en ramblas y cauces habitualmente secos. Y aunque la llegada de un episodio excepcional de El Niño no significa que vayan a producirse nuevas DANAs o inundaciones, la posibilidad de cambios en la circulación atmosférica hace especialmente interesante seguir la evolución de las previsiones para el invierno y la primavera de 2027.
Del mismo modo, las posibles repercusiones de El Niño en Almería no se limitarían exclusivamente a las temperaturas y las precipitaciones, sino que podrían afectar también al mar Mediterráneo e incluso a la agricultura. Así, el comportamiento del Mediterráneo, cuyas aguas han experimentado un calentamiento notable durante los últimos años, constituye otro elemento que los investigadores consideran importante a la hora de estudiar los episodios meteorológicos extremos. Y es que un mar más cálido puede proporcionar mayores cantidades de humedad y energía a determinadas situaciones atmosféricas, aunque para que se produzcan lluvias torrenciales deben coincidir otros factores meteorológicos.
Por su parte, un sector sensible también es la agricultura, pues las explotaciones hortofrutícolas de zonas como El Ejido, Níjar, Roquetas de Mar o el Bajo Andarax dependen en gran medida de las condiciones meteorológicas y de la disponibilidad de agua y El Niño, llegado el caso, podría afectar a este recurso. Así, si este fenómeno calificado como "inusual" por los investigadores trajera consigo, por ejemplo, un otoño o invierno anormalmente cálido podría modificar las necesidades de ventilación y el control de humedad en los invernaderos y si, por su parte, diera lugar a episodios de precipitaciones intensas, estas podrían ocasionar daños en explotaciones e infraestructuras agrícolas, mientras que la persistencia de condiciones secas incrementaría la presión sobre los recursos hídricos.
Lo que traerá 2027
Lo que sí está claro es que el próximo año 2027 estará marcado por la incertidumbre climática y en esta El Niño aún tiene mucho que decir. De este modo, los modelos más recientes del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI), publicados en octubre, coinciden en que el fenómeno seguirá fortaleciéndose hasta finales de 2026 y persistirá durante los primeros meses de 2027. Además, la intensidad prevista hace que los organismos meteorológicos internacionales presten especial atención a las regiones donde El Niño tiene una influencia más directa sobre sequías, inundaciones y temperaturas extremas.
Lo que sí está claro es que para Almería, el 'Súper Niño' representa un fenómeno que merece seguimiento, pero no una alerta de catástrofes inminentes, debido a la incertidumbre que deja en la comunidad científica dada la intensidad sin precedentes del fenómeno durante 2026 y 2027.