Las mascotas son familia: miles de almerienses optan ya cada año por la cremación individual
Veterinarios y empresas funerarias constatan el auge de esta modalidad, que permite recuperar las cenizas del animal y crece por encima del 10% anual

Una persona pasea con dos perros.
Que las mascotas son consideradas cada vez más miembros de la familia y no simples animales de compañía es una realidad que puede apreciarse en la vida cotidiana. Y esa consideración tampoco termina con la muerte, como demuestra el fuerte crecimiento de las cremaciones individuales frente a las colectivas, es decir, de quienes quieren recuperar las cenizas de sus 'seres queridos' tras su fallecimiento.
En Almería ya son miles las personas que cada año optan por la incineración individual, según fuentes del sector funerario para animales de compañía, a pesar de que su coste es bastante superior al de la colectiva. En la provincia, la cremación es en la práctica la vía habitual, debido a que el otro método legal, el entierro a través de un centro y lugar autorizado, es mucho menos accesible, y de momento no existe ningún espacio público para ello. El más cercano es el cementerio de animales de compañía de Málaga, de titularidad municipal y abierto desde junio de 2024. Pero, como apuntan sus responsables, la distancia hace que sean pocos de momento los almerienses que se han dirigido a él, aunque los ha habido.
El Ayuntamiento de Almería ha informado este mismo mes de que está trabajando en el estudio y análisis de la posible implantación en la ciudad de un cementerio y crematorio para animales de compañía. El concejal de Sostenibilidad Medioambiental y Energética, Antonio Urdiales, ha recordado que la relación entre las personas y los animales de compañía “ha evolucionado muchísimo en las últimas décadas” y que las mascotas forman parte hoy de miles de hogares, siendo consideradas en muchos casos “un miembro más de la familia”. Una realidad que, a juicio del responsable municipal, explica la creciente demanda social de disponer de “alternativas dignas, respetuosas y adecuadas cuando se produce su fallecimiento”.
Pero mientras cristaliza este proyecto, la cremación es la vía más habitual, sobre todo la colectiva, aunque la individual, en la que el propietario recibe las cenizas de su mascota, gana terreno y crece por encima del 10 y hasta el 20% anual, según veterinarios y empresas funerarias consultadas.
Casi 100% de incineraciones
“En la actualidad, prácticamente el cien por cien de las mascotas que se traen a las clínicas a su muerte son incineradas”, explica Yasmina Domínguez, presidenta del Colegio Oficial de Veterinarios de Almería. Una vez que los propietarios hacen llegar los cuerpos a los veterinarios, estos los entregan a los servicios funerarios con los que cada clínica tiene contratado el servicio. En la provincia, la mayoría de profesionales trabaja con empresas funerarias de Almería, Murcia y Granada.
Domínguez destaca que cada vez se opta más por la cremación individual, aunque resulta bastante más cara para los propietarios pues, en general, puede situarse entre los 120 y los 300 euros, dependiendo del peso.
“Muchas veces, la muerte de las mascotas llega después de tratamientos y cuidados que también pueden ser costosos, y esto retrae aún más a la hora de optar por recuperar las cenizas”, explica Domínguez.
En el cementerio municipal de Málaga, por ejemplo, la individual cuesta 170 euros para mascotas de hasta 30 kilos, frente a los 40 euros de la colectiva. En el caso de la primera, las cenizas se entregan junto a una urna básica, aunque existe la posibilidad de optar por otras de mayor calidad.
Aunque en la mayoría de los casos la cremación se hace con la mediación de los veterinarios, también hay empresas que trabajan directamente con particulares. En Almería es el caso del 'Crematorio de mascotas Everest', con sede en Antas desde 2022, que ya realiza alrededor de 1.000 incineraciones individuales cada año, una cifra que sigue aumentando en torno a un 20% anual, según apunta su gerente, Miguel Ángel Clemente.
Precios competitivos
Además, ofrece unos servicios muy competitivos, desde 121 euros por incineración individual para mascotas de hasta 10 kilos, precio al que habría que sumar el desplazamiento en caso de que el animal no sea llevado al crematorio por el propietario. La empresa ofrece además la posibilidad de que el dueño del animal presencie la incineración, si así lo quiere.
En lo que se refiere a su empresa, el 90% de las incineraciones que realiza directamente, sin intervención de veterinarios, son individuales. En su caso, prácticamente la mitad de sus clientes para cremación individual son extranjeros que viven en la comarca u otras cercanas. “En otros países, esta sensibilidad hacia las mascotas que ahora crece en España es habitual desde hace mucho tiempo”, señala el gerente.
La gran mayoría de animales que son tratados en Everest son perros y gatos, aunque también le han llegado conejos, cobayas o periquitos. “No se incineran reptiles, porque no se puede, ni tampoco animales de granja”, advierte Clemente.
Además de las firmas almerienses, una compañía a la que recurren muchos veterinarios de la provincia es la murciana Cremamur. Su gerente, Ricardo Zambudio, asegura que sus operarios viajan varias veces a la semana a Almería a recoger los cuerpos de los animales de las clínicas, de prácticamente toda la provincia, desde Almería capital a El Ejido, Roquetas o la comarca de Los Vélez.
Esta empresa practica anualmente unas 8.000 incineraciones individuales, que crecen un 10% en cada periodo, de las que en torno al 20% son de clientes almerienses. Sus cremaciones colectivas ascienden a más de 60.000, con el mismo porcentaje procedente de Almería.
Desde urnas a relicarios
Cremamur ofrece un amplio abanico de servicios, que incluye desde toda clase de urnas hasta relicarios con joyas en las que pueden incrustarse las cenizas de los animales. “La joyería es muy demandada”, afirma Zambudio, quien también encuadra esta demanda en la creciente importancia que tienen las mascotas para muchas familias.
Aunque la cremación es la práctica más extendida, hay personas que siguen prefiriendo el entierro, que solo puede realizarse en lugares autorizados y a un precio muy superior. En el cementerio malagueño, por ejemplo, el entierro puede practicarse asegurándolo desde un periodo mínimo de10 años.
En este caso, su coste, incluyendo el mantenimiento, es de 450 euros si se realiza en un solo pago. Otra posibilidad es abonar 250 euros de entrada y 25 euros anuales domiciliados. “Hay gente que prefiere enterrar a su mascota porque le gusta venir a visitarla periódicamente”, dice un portavoz de la empresa. También existe la posibilidad de enterrar una urna con las cenizas tras la cremación, lo que eleva el coste.
En cualquier caso, quien hace uso de estos servicios suele considerar a su mascota un ser querido más. “La mayoría de la gente viene muy afectada y tratamos de atenderla con la máxima consideración y sensibilidad”, asegura un responsable del centro funerario de Málaga.