El Ejido, Roquetas y Almería, entre las ciudades andaluzas con más viviendas sin adaptar al envejecimiento
El 86,9% de las casas de El Ejido no están preparadas para las necesidades de las personas mayores, porcentaje que alcanza el 85,9% en Roquetas y el 84,1% en la capital

Viviendas en el casco histórico de Almería, ciudad que ocupa el quinto lugar en casas sin adaptar para los mayores en Andalucía.
Las tres mayores ciudades de Almería se encuentran entre las que tienen un mayor porcentaje de viviendas sin adaptar a las necesidades del envejecimiento en Andalucía. El Ejido encabeza el listado autonómico, con un 86,9% de viviendas principales no adaptadas, seguido de Roquetas de Mar, con un 85,9%, mientras que Almería capital ocupa la quinta posición, con un 84,1%. Entre las tres localidades almerienses se sitúan Sanlúcar de Barrameda, con un 85%, y La Línea de la Concepción, con un 84,5%.
La Federación de Organizaciones de Mayores de Andalucía (FOAM) alerta de esta situación a partir de los datos de la Encuesta de Características Esenciales de la Población y Viviendas del Instituto Nacional de Estadística (INE), con los que Otis e Ilunion Accesibilidad han elaborado el estudio ‘Más allá del ascensor’. La estadística incluye a los municipios de más de 50.000 habitantes y las capitales de provincia.
El dato de El Ejido resulta especialmente llamativo, puesto que no solo presenta el mayor porcentaje de viviendas no adaptadas de Andalucía, sino también el más elevado entre todos los municipios españoles incluidos en esta estadística del INE. En el extremo contrario, Marbella registra un 55,4%, el porcentaje más bajo entre las ciudades andaluzas analizadas.
La adaptación al envejecimiento, además, va bastante más allá de disponer o no de un ascensor. Una vivienda que hoy resulta perfectamente funcional puede convertirse en una barrera cuando sus ocupantes pierden movilidad, necesitan utilizar un andador o una silla de ruedas o simplemente tienen más dificultades para salvar unas escaleras.
Un problema generalizado
El problema no es exclusivo de Almería. En Andalucía, solo el 21,1% de las viviendas principales están consideradas adaptadas a las necesidades derivadas del envejecimiento. Es decir, casi ocho de cada diez no lo están. El porcentaje es prácticamente idéntico al del conjunto de España, donde alcanza el 20,8%.
La diferencia entre Andalucía y el resto del país aparece con mayor claridad al poner el foco en los ascensores. Solo el 35,3% de las viviendas principales andaluzas se encuentra en un edificio con ascensor, frente al 48,1% nacional. Son 12,8 puntos menos.
La situación se hace todavía más evidente en los edificios multifamiliares de más de tres plantas. En Andalucía existen 1.635.277 viviendas en edificios de este tipo y el 31,1% carece de ascensor, lo que supone 508.571 viviendas.
Y no todas las barreras tienen que ver con subir y bajar escaleras. Desniveles en los accesos, escaleras sin barandillas, puertas estrechas o cuartos de baño en los que resulta difícil maniobrar también pueden condicionar la autonomía de una persona mayor.
El 64,5% de las viviendas andaluzas se encuentra en edificios que sus residentes consideran de fácil acceso, frente al 65,7% nacional. A ello se suma el elevado peso de la vivienda unifamiliar en la comunidad, que alcanza el 44,7%, frente al 33,1% de España. Andalucía es la cuarta comunidad con mayor proporción de este tipo de viviendas.
En estos casos, el ascensor no es necesariamente una cuestión determinante, pero siguen existiendo otras barreras que pueden dificultar que una persona permanezca en su casa a medida que envejece.
Más de medio millón de viviendas sin ascensor
El estudio pone el foco en un problema que previsiblemente irá ganando importancia en los próximos años. En torno al 30% de las personas de 65 años o más vive en España en bloques sin ascensor.
La consecuencia no es únicamente la incomodidad de utilizar las escaleras. Para una persona con movilidad reducida, vivir en una cuarta o quinta planta sin ascensor puede acabar limitando sus salidas, dificultar las visitas al médico o reducir sus relaciones sociales y su vida cotidiana.
Por ello, la FOAM reclama mantener y reforzar las ayudas destinadas a mejorar la accesibilidad de los edificios, especialmente cuando en ellos viven personas mayores de 65 años o personas con discapacidad. También pide simplificar los trámites para las comunidades de propietarios y prestar mayor apoyo a los hogares con menos recursos, que suelen tener más dificultades para afrontar este tipo de obras.
La organización plantea además que se publiquen periódicamente y por provincias los edificios intervenidos, las viviendas beneficiadas y la cuantía de las ayudas ejecutadas, así como una mayor coordinación entre las políticas de vivienda, dependencia y salud para que la adaptación del hogar forme parte de las estrategias de envejecimiento en casa.
La FOAM considera igualmente necesario actualizar el diagnóstico con datos posteriores a 2021. La encuesta del INE utilizada en el estudio ofrece una fotografía de ese año, pero desde entonces tanto el parque residencial como la estructura de edad de la población han seguido cambiando.