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“Si no eres listo, no lo leas”: la cruzada del almeriense Manuel Asensio para resucitar el Paulo

Un vecino de Níjar documenta en una tetralogía las reglas y tácticas de un centenario pasatiempo de cartas que sustituye las apuestas por garbanzos

Partida del juego del Paulo

Partida del juego del PauloLa Voz

Publicado por
Ángel Rodríguez

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El chasquido del naipe al caer sobre la madera rotunda de la mesa rompe la calma de la tarde. No hay molestias, solo el roce de la brisa y el rodar sordo de un puñado de garbanzos marchando de un lado a otro de un tablero improvisado. No hace falta más. Sin pantallas, sin ruido y con la sencillez austera de quien sabe matar el tiempo con ingenio, el juego del Paulo vuelve a cobrar vida en la comarca de Níjar.

Lo que hoy se antoja como un refugio de amigos junto al agua de una piscina fue, dos siglos atrás, el auténtico motor social de las cuadrillas de campo, las plazas y los descansos del trabajo. Surgido y preservado en el corazón del levante almeriense, entre otros sitios, este juego de cartas tradicional con baraja española es mucho más que un pasatiempo. Es una batalla dialéctica y táctica de faroles, señas y memoria visual. Ganar una partida exigía astucia, picardía y una compenetración absoluta entre compañeros de mesa.

Hoy, ese legado centenario descansa sobre los hombros y la memoria viva de vecinos como Manuel Asensio. Consciente de que las reglas orales corren el riesgo de perderse con el cambio de época, Manuel no solo mantiene encendido el pulso diario de las partidas entre amigos, sino que ha tomado la decisión de escribir un manual para aprender a jugar al Paulo. Un rescate indispensable para que el juego que entretuvo a las generaciones del siglo XIX no se convierta en un simple eco del pasado.

Manuel Asensio, promotor del juego del Paulo

Manuel Asensio, promotor del juego del PauloLa Voz

Manual del Paulo

La geografía del Paulo no entiende de fronteras. Desde Dúrcal y Lújar en la Alpujarra y la costa granadina, hasta rincones de Sevilla y el propio corazón de Níjar, este juego ha tejido una red invisible de aficionados que comparten baraja, pero no siempre las mismas normas. Manuel Asensio ha emprendido una labor de documentación para conocer las distintas variantes con las que se ha jugado a lo largo del tiempo.

Su ambicioso proyecto divulgativo tomará la forma de una tetralogía. Tres obras de calado teórico asentarán las bases del juego. El primero hablará de los rudimentos esenciales junto a las diez reglas de oro indispensables para sentarse a la mesa. El segundo recogerá 40 consejos prácticos nacidos de la experiencia. Y el tercero abordará la complejidad táctica, elevando a categoría de arte maniobras clave como el arrastre. Para rematar la obra, un cuarto volumen de carácter eminentemente práctico ilustrará mediante partidas reales las múltiples formas de jugar.

Y es que, lejos de ser un mero entretenimiento de azar, el Paulo exige mucho mentalmente. Para Manuel, "es un juego muy complicado, como un primo lejano del ajedrez en el cual tienes que tener buena memoria". Es un desafío constante. Una vez recogidas las cartas de cada baza, el jugador debe recordar qué naipes han salido, combinando esa memoria con la capacidad de descifrar las secuencias en curso para anticiparse a los movimientos del rival.

El desafío de la mente pura: astucia, azar y la satisfacción de ganar

En la complejidad del Paulo radica su mayor atractivo, y Manuel Asensio no duda en utilizar esa dificultad como un gancho intelectual para atrapar al lector. Su propuesta es clara. "Pondré las cartas boca arriba desde el principio, el gancho que utilice será 'Si no eres listo no lo leas'". Se trata, en palabras del propio Manuel, de "un reto al que crea que es inteligente", una provocación directa a la agilidad mental de quien se atreva a adentrarse en su manual.

A diferencia de otros juegos de naipes donde la ambición económica o el dinero nublan el desarrollo de la partida, el Paulo se mantiene inmune a la ludopatía. “No es una cuestión de intereses, en el mejor de los casos, se gana”, subraya con convicción. “Hay mucha gente que a lo mejor se juega un café, nosotros ni siquiera eso”. El único premio en juego es el prestigio de la victoria y el deleite de la estrategia pura.

Grupo de amigos en una reunión para jugar al Paulo

Grupo de amigos en una reunión para jugar al PauloLa Voz

Lo que verdaderamente mueve a los jugadores de Paulo es la búsqueda de combinaciones magistrales que rozan lo imposible. Ganar una mano inverosímil mediante el cálculo exacto de las bazas, la lectura atenta de los rivales y la memoria táctica genera una descarga única. Es justamente ahí, en el logro de lo que parecía inalcanzable sobre el tapete, donde surge ese hormigueo inconfundible que ha mantenido viva la pasión por el juego en Níjar desde hace dos siglos.

La encrucijada para llegar a los jóvenes

El relevo generacional se presenta como el principal desafío para la supervivencia del Paulo. En una era dominada por las pantallas y las dinámicas digitales, un juego centenario de mesa y baraja no siempre encaja a la primera en el radar de los más jóvenes. “De ahí nace mi interés, de que el juego no se pierda y haya una nueva generación”, reflexiona Manuel Asensio.

Para él, mantener viva esta tradición es también un antídoto contra el aislamiento social moderno, un motivo para volver a reunirse cara a cara en un mundo donde salir de casa y relacionarse parece una costumbre en declive.

Aunque la esencia de Paulo es puramente presencial, Manuel no olvida las exigencias de los tiempos actuales. Su plan pasa por cimentar primero una base sólida a través de sus libros para dar el salto al mundo online y adaptar la experiencia a las nuevas plataformas digitales.

En paralelo, ha tocado las puertas de las instituciones. Ha propuesto al Ayuntamiento de Níjar impartir talleres gratuitos y busca el respaldo de la Diputación Provincial de Almería para llevar campus de aprendizaje a diversos municipios. La clave, asegura, pasa por contar con una figura que guíe e instruya a quienes se acerquen al juego por primera vez.

Gimnasia cerebral contra el deterioro cognitivo

Más allá del valor cultural y de entretenimiento, Manuel Asensio defiende el impacto del Paulo sobre la salud mental. Para el promotor nijareño no se trata de una opinión, sino de una "cuestión matemática". Ejercitar a diario la memoria visual, la retención de cartas y el análisis de secuencias funciona como un entrenamiento preventivo capaz de ralentizar el deterioro cognitivo y las pérdidas de memoria asociadas a la edad.

Partida del Paulo

Partida del PauloLa Voz

El mejor testimonio de esta tesis lo encarna su difunto amigo Manuel Sánchez, a quien dedica un espacio en su obra. Habiendo jugado al Paulo con regularidad durante toda su vida, conservó una lucidez impecable hasta su fallecimiento a los 92 años. Un claro ejemplo, según el promotor, de cómo la baraja española puede convertirse en una herramienta de agilidad mental tan eficaz como el mejor de los pasatiempos modernos.

Entre la memoria viva de los mayores de Níjar y la ambición de conquistar a las nuevas generaciones, el Paulo demuestra que no hace falta alta tecnología para ejercitar la mente y tejer lazos humanos. Sobre el tapete, con la simpleza de una baraja española y un puñado de garbanzos por fichas, Manuel Asensio y sus compañeros siguen demostrando cada tarde que las tradiciones más austeras son, a menudo, las más enriquecedoras. Ahora, con las cartas boca arriba y el desafío lanzado sobre la mesa, el futuro del Paulo depende de quiénes acepten el reto de sentarse a jugar. 

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