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Sociedad

Rusos en Almería, otras víctimas de la guerra: pensiones bloqueadas y familias divididas

Ciudadanos rusos en la provincia denuncian impagos de pensiones, dificultades para viajar y estigmatización cuatro años después de la invasión de su país a Ucrania.

Manuel Castillo, presidente de la asociación Almería po-Ruskki, frente a la tienda de productos rusos de El Zapillo.

Manuel Castillo, presidente de la asociación Almería po-Ruskki, frente a la tienda de productos rusos de El Zapillo.M.C.

Miguel Cabrera
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Más de cuatro años después de la invasión de Ucrania, los más de 3.200 ciudadanos rusos que viven en Almería siguen sufriendo los efectos de una guerra que la mayoría no aprueba. Mientras su país ejerce, a ojos del mundo, el papel de agresor en esta contienda, muchos de ellos se sienten como otras víctimas más, pese a considerarse emigrantes que solo pretenden vivir en paz en España.

Si desde el principio denunciaron amenazas —incluso algunas físicas—, casos de acoso escolar y trabas burocráticas, como bloqueos de cuentas bancarias, la situación no ha mejorado en los últimos meses. Entre los colectivos que peor lo están pasando se encuentra el de los jubilados que reciben alguna pensión por su trabajo en Rusia, quienes aseguran que desde enero de 2025 no perciben un solo euro debido a las sanciones internacionales derivadas de la guerra de Ucrania. Estas restricciones, impuestas a las entidades financieras rusas, bloquean las transferencias internacionales e imposibilitan el abono directo de las pensiones en cuentas bancarias españolas.

Sin pensión desde enero de 2025

Olga Biryukova, de 75 años y natural de Samara, trabajó como administrativa en una piscina pública durante más de 20 años antes de trasladarse a Almería junto a su hija y su nieta, donde residen desde hace 26 años. Olga también ha trabajado en España, por lo que debería percibir dos pensiones: una de unos 500 euros mensuales de su país y otra de 400 euros de España. “He estado más de un año sin cobrar ninguna de las dos por el bloqueo de las transferencias internacionales, es decir, sin percibir absolutamente nada”, se lamenta en la tienda de la asociación ‘Almería en Rusia’ (Almería po-Russki), en El Zapillo.

A su edad, se ha visto obligada a trabajar como limpiadora doméstica para poder sobrevivir, aunque desde hace dos meses ya percibe la pensión española. Aun así, los 400 euros no le permiten vivir y continúa dependiendo de la ayuda de su hija. “No entiendo nada, porque yo no tengo ninguna culpa de lo que está pasando con esta guerra”, afirma encogiéndose de hombros.

“En la actualidad, ninguno de los jubilados rusos que viven en Almería están cobrando las pensiones que les corresponde por su país”, asegura Manuel Castillo, presidente de la asociación con sede en Roquetas de Mar.

Castillo denuncia que este nuevo revés afecta a uno de los colectivos más vulnerables de los emigrantes rusos en la provincia, que ya han sufrido cuatro largos años de “muchas dificultades”. Olga reconoce, por ejemplo, que desde que estalló el conflicto no ha viajado a Rusia debido a los crecientes inconvenientes y complicaciones, algo que comparten muchos de sus compatriotas.

“Son muchas las personas que hoy ni siquiera se plantean viajar a su país para ver a sus padres, abuelos, familiares o amigos, en primer lugar porque los vuelos han pasado de costar menos de 400 euros en los primeros meses de 2022, antes de que comenzara la guerra, a “entre 1.200 y 1.500 euros actuales”, según fuentes de Almería po Russki. Esto se debe a que ya no existen vuelos directos de Almería a Moscú por las restricciones del espacio aéreo europeo, lo que obliga a realizar al menos una escala —generalmente en Estambul o Belgrado— y alarga el viaje hasta entre 14 y 24 horas, frente a las cuatro horas y media anteriores al conflicto.

La asociación también señala que muchos rusos siguen sintiéndose señalados como “apestados” por una parte de la población, a pesar de que, según defienden, no tienen “nada que ver” con la guerra e incluso se manifiestan en contra de ella. No obstante, Castillo admite que la hostilidad inicial, que situó a los rusos como agresores, ha ido disminuyendo con el tiempo y que “por fortuna también se va olvidando”.

Como muestra, el pasado sábado 9 de mayo se celebró sin incidentes la Marcha del “regimiento Inmortal Día de la Victoria”. Cerca de 400 rusos participaron con retratos de sus antepasados caídos en combate y entonando canciones patrióticas para conmemorar la victoria de la Unión Soviética y los aliados sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes al padrón de 2022, en Almería viven 3.119 ciudadanos rusos —515 hombres y 2.604 mujeres—. Esta migración mayoritariamente femenina se repite en toda España, donde ese mismo año había 82.380 ciudadanos rusos (28.057 hombres y 54.323 mujeres).

No obstante, la asociación Almería po Ruski estima que en la provincia podrían residir alrededor de 6.000 ciudadanos rusos, incluyendo a los más de 3.000 empadronados —principalmente emigrantes de primera generación—, así como a sus hijos y nietos, que mantienen la nacionalidad rusa, y a otras personas que no figuran por distintos motivos en los registros oficiales.

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