La palabra que nunca debes decir al responder una llamada de teléfono
La Guardia Civil ha lanzado una advertencia muy clara

Una persona utilizando su teléfono móvil.
La Guardia Civil ha lanzado una advertencia muy clara: cuidado con las llamadas telefónicas de origen desconocido. En los últimos meses ha crecido una estafa conocida como vishing, que utiliza como gancho algo tan simple como responder al teléfono.
Esta práctica, que se suma al clásico phishing por SMS o correo electrónico, se ha convertido en una de las principales amenazas en verano, época en la que los delincuentes aprovechan las distracciones de los ciudadanos para intentar vaciar sus cuentas bancarias.
El procedimiento es cada vez más sofisticado. Los estafadores llaman desde números con prefijos internacionales extraños, aunque en muchos casos logran que el teléfono muestre un número español real o simulado, generando mayor confianza.
Cuando la persona descuelga, el interlocutor se hace pasar por una entidad bancaria, una compañía de servicios o incluso un organismo oficial. El objetivo es que la víctima pronuncie la palabra clave: “sí”.
¿Por qué es tan peligrosa esta simple respuesta? Porque al grabarla, los delincuentes pueden manipularla y usarla como consentimiento para autorizar pagos, contratar servicios fraudulentos o realizar operaciones en línea.
Con el apoyo de la inteligencia artificial, incluso logran modificar la voz y el contexto, dando la apariencia de que el ciudadano aceptó de forma voluntaria una transacción. En algunos casos, los estafadores llegan a recrear voces humanas casi idénticas, lo que hace aún más difícil detectar el engaño.
Por eso, las autoridades insisten en extremar las precauciones: evitar contestar con un “sí”, desconfiar de llamadas procedentes de números desconocidos, no devolver llamadas internacionales que no reconozcamos y, ante cualquier duda, colgar inmediatamente. Si realmente una entidad quiere contactar, siempre es mejor ser nosotros quienes llamemos a sus canales oficiales para verificar.
No responder con una sola palabra puede marcar la diferencia entre mantener a salvo nuestros ahorros o convertirnos en la próxima víctima de un fraude telefónico.