‘Adiós Madrid’ aterriza en la gran pantalla con una historia conmovedora
Diego Corsini dirige un relato emotivo con Luciano Cáceres y Javier Godino

Adiós Madrid
Desde hoy, Adiós Madrid ya se puede ver en los cines, despertando gran interés entre el público. Diego Corsini, su director, ha logrado una película que mezcla drama, emociones intensas y transformación personal. Este estreno promete convertirse en una de las producciones más impactantes del año.
Un reparto estelar para una trama profunda
Luciano Cáceres y Javier Godino encarnan a personajes que arrastran un fuerte peso emocional. La historia sigue a Ramiro, un hombre que ha intentado dejar atrás su pasado, pero una llamada inesperada lo obliga a regresar a Madrid. Allí, debe enfrentar a su padre, con quien mantiene una relación distante. Lo que en un principio iba a ser un trámite rápido, se convierte en un viaje lleno de sorpresas y revelaciones.
"Siempre quise trabajar con Diego Corsini", afirma Luciano Cáceres, orgulloso de esta película. "Es una historia que toca el corazón y muestra una cara diferente de Madrid, con sus luces y sombras". Para él, interpretar a Ramiro ha sido todo un reto: "Liderar este proyecto ha sido una gran responsabilidad, pero tuve un equipo increíble que hizo todo más fácil".
Ramiro, un personaje lleno de contrastes
El protagonista es un hombre reservado, marcado por la ausencia de su padre desde niño. Su vida gira en torno al trabajo, hasta que este viaje lo obliga a enfrentar su historia y replantearse muchas cosas. "Es un personaje con una evolución fascinante", comenta Cáceres. "Al principio parece frío y distante, pero poco a poco el espectador entiende su forma de ser".
Aunque ha disfrutado interpretándolo, el actor reconoce que no se identifica con su personaje. "Ramiro y yo somos muy distintos, pero todos llevamos algo que sanar", reflexiona.
Con una narrativa envolvente y una dirección impecable, Adiós Madrid sumerge al espectador en un viaje de emociones y reencuentros. Una historia sobre segundas oportunidades, heridas del pasado y el poder de la reconciliación.