Vera rinde el máximo honor a Diego Ramírez Soler como Hijo Predilecto: "Todo os lo debo"
Cientos de personas arroparon al reconocido doctor y cirujano durante el acto de su nombramiento

Diego Ramírez Soler junto al alcalde de Vera mostrando su agradecimiento tras recibir la medalla de hijo predilecto.
El Auditorio Ciudad de Vera no solo se ha llenado de personas este domingo; se llenó de una gratitud y un reconocimiento histórico para con uno de sus vecinos más ilustres. Y es que pocos minutos después de las once y media de la mañana, el pueblo veratense se detuvo para rendir el máximo honor institucional a Don Diego Ramírez, en el acto de su nombramiento como Hijo Predilecto de Vera.
Un evento que, sin duda, trascendió lo protocolario para convertirse en un retrato íntimo de una vida dedicada a su profesión y a su tierra y que arrancó con las palabras de otro veratense y amigo del reconocido, como fue Diego Alonso Cánovas. "Como no podía ser de otra manera...", con esa frase habitual en el doctor, recordó el origen del refrán "Dios nos libre del día de las alabanzas", celebrando que el reconocimiento a Ramírez Soler "a quien hoy justamente alabamos" haya llegado "sin ser ese día de las alabanzas, que esperemos se demore mucho".
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Las imágenes del nombramiento de Diego Ramírez Soler como hijo predilecto de la ciudad de Vera
Guillermo Mirón
La emoción inundó todo el acto pero no sólo por el reconocimiento en sí y la figura que lo recibía. En los primeros minutos, una atmósfera de absoluto silencio se vio 'rota' tan sólo por los primeros acordes de la banda sonora que acompañaba a un emotivo vídeo biográfico. En la pantalla, la voz de su hija Cristina hizo de hilo conductor que guio a los asistentes a través de décadas paseando por los rincones más relevantes en la vida de Ramírez Soler.
Durante el acto no solo se repasaron los hitos profesionales del doctor y cirujano Diego Ramírez sino que se detuvo en su calidad humana y en sus incontables aportaciones también a la cultura y el patrimonio veratense.

El hijo predilecto de Vera, Diego Ramírez, junto a parte de su familia tras el acto.
La familia, tal y como sucede en el día a día del reconocido, fue el hilo conductor del acto, puesto que otro de los momentos más vibrantes llegó con la participación de sus nietos, Pablo y Javier que, lejos de la rigidez de los discursos oficiales, aportaron la frescura y el orgullo de quien ve en su abuelo a un héroe cotidiano. Palabras que luego fueron replicadas de la mejor manera posible por el nuevo hijo predilecto de Vera con el mejor consejo que un abuelo puede dar a sus nietos. "Sed buenas personas".
Reconocimiento a sutrayectoria médica y social
El acto institucional destacó la entrega absoluta de Ramírez a los intereses del municipio y de la comarca. El alcalde de Vera, Alfonso García, subrayó una trayectoria "que ha sido reconocida por pacientes, compañeros e instituciones, pero hoy es tu pueblo, tu Ayuntamiento, quien te rinde el homenaje más importante; y no existe honor más grande que recibir el afecto, el cariño y el reconocimiento de tu tierra, de tu gente", manifestó el regidor, que definió al reconocido como una persona "cercana, generosa, comprometida y profundamente humana", lo que es "el sólido puntal de esta distinción, que marca una trayectoria, sencillamente, intachable".
Un reconocimiento, el de hijo predilecto, que García consideró "como alcalde" uno "de los actos más importantes, emotivos y significativos de mi etapa al servicio de nuestra ciudad", poniendo el énfasis también en las aportaciones literarias y culturales realizadas por Ramírez Soler, más allá de sus cuatro décadas como un profesional sanitario de referencia.
"Mis abuelos, mis padres... por eso soy todo eso. Todo eso que silencia, por razones de espacio, mi gélido carné de identidad". Así resumió parte de su vida y de su ser durante su discurso final el propio Diego Ramírez, que tampoco ahorró palabras para sus amigos como en el caso de Diego Alonso, que intervino anteriormente y, cómo no, para su pueblo.
El sentido discurso de Diego Ramírez
"Vera no es solo la ciudad donde nací. Es la raíz que sostiene mi identidad", confesó con una voz que peleaba por no romperse ante la mirada atenta de vecinos y autoridades. En su discurso, que fue un viaje emocional por la geografía de la memoria, Ramírez llevó al público a esa Vera de mitad del siglo pasado y a "la calle de la Plata". Allí se forjó el médico que dedicó un recuerdo especialmente emotivo a sus padres y abuelos, "humildes agricultores sin tierra" que le enseñaron que la palabra dada vale más que cualquier contrato.
Sus maestros, la Semana Santa veratense y su Padre Jesús, su infancia "entre batas blancas y viajes sin fin" y, por supuesto, su familia y especialmente madre estuvieron muy presentes. "Mi madre me enseñaba a no aceptar que una dificultad marcara mi camino, a encontrar en el esfuerzo y en el estudio la fuerza interior que fue perfilando mi destino", detalló, al igual que dedicó sentadas palabras para sus abuelos, su hija, a su padre, a nietos, su hermana y a su hermano.

La Corporación municipal de Vera con el hijo predilecto, Diego Ramírez Soler.
Además de agradecer su nombramiento al alcalde y la Corporación, Ramírez Soler no se olvidó de su "novia eterna", María Victoria, pieza clave en una vida dedicada al servicio de los demás. Porque al final, como él mismo dijo mirando a los ojos de sus paisanos, este reconocimiento es la cuenta saldada de un hombre agradecido con su pueblo; algo que resumió con estas palabras: "Puedo decir que, al cabo, todo os debo". La gran ovación final con el público en pie, dijo el resto.
Una vida de excelencia quirúrgica y compromiso humano
Compaginó sus estudios de Medicina con el ejercicio profesional como enfermero en el Hospital Clínico de San Cecilio. Fue en este entorno donde se fraguó su destreza como cirujano, completando su residencia (MIR) en Cirugía General y Digestiva entre 1977 y 1980.
Aunque su formación fue granadina, su legado clínico está íntimamente ligado al Hospital "La Inmaculada" de Huércal-Overa. Desde 1986 hasta su jubilación en 2017, el Dr. Ramírez fue el motor de modernización del servicio de cirugía.
En 1990, alcanzó el grado de Doctor en Medicina y Cirugía con la calificación "Cum Laude", gracias a una tesis pionera: el primer estudio experimental realizado íntegramente en el hospital de Huércal-Overa. Su investigación sobre modelos de válvula ileocecal no solo le valió el reconocimiento académico, sino que le abrió las puertas como Académico Correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental.
Si algo define el impacto social del Dr. Ramírez, es su dedicación a la Senología. Tras obtener el Máster en la Universidad de Barcelona en 1995, impulsó numerosos hitos como la fundación y coordinación de la Unidad Funcional de Mama del Hospital La Inmaculada, entre otros muchos logros
Hoy, el nombre de este ilustre veratense queda grabado en la historia de su ciudad, no solo por las miles de intervenciones realizadas, sino por haber construido las estructuras —unidades, asociaciones y técnicas— que hoy siguen salvando vidas.