La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

"¡Queremos soluciones": Las 200 Viviendas sale a la calle en Roquetas hartos de inseguridad, burdeles y mercadillo ilegal

Un centenar de vecinos marcha hasta el Ayuntamiento para exigir soluciones ante la situación que vive el barrio

La manifestación de los vecinos de las 200 Viviendas, llega a la plaza del Ayuntamiento de Roquetas de Mar.

La manifestación de los vecinos de las 200 Viviendas, llega a la plaza del Ayuntamiento de Roquetas de Mar.Víctor Navarro

Víctor Navarro
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"¡Las 200 con cojones, queremos soluciones!". El grito retumba entre las fachadas del casco viejo de Roquetas de Mar, mientras un centenar de personas abandona poco a poco el entorno de la calle Casablanca. Silbatos, pancartas y voces sirven este viernes para transformar en protesta pública lo que los vecinos de las 200 Viviendas aseguran llevar denunciando desde hace más de quince años: el progresivo deterioro de su barrio.

Son las diez de la mañana y la calle Casablanca, uno de los corazones de las 200 Viviendas y también puerta de entrada hacia algunas de las calles que los residentes identifican como las más conflictivas, se convierte en el punto de partida de una marcha con un destino muy concreto: el Ayuntamiento de Roquetas de Mar.

Los vecinos quieren soluciones. Y quieren, sobre todo, que alguien los escuche. La protesta avanza por Pablo Ruiz Picasso, Labradores, Miramar y Puente antes de desembocar en la estrecha calle Real. Allí, el espacio parece encoger mientras crecen los gritos. La propia estrechez de esta histórica vía roquetera agiganta por momentos una manifestación en la que las consignas prácticamente no conceden descanso. "Las 200 unidas, basta de mentiras", corean los asistentes. Después llega otro de los cánticos: "Roquetas unida jamás será vencida". Son las voces de un barrio que asegura haberse cansado de resignarse a peleas nocturnas, criminalidad y mercadillos ilegales en la vía urbana.

Un barrio unido

Entre quienes recorren las calles del municipio no están únicamente los vecinos autóctonos de Roquetas de Mar. Residentes procedentes del Magreb y del Sahel se suman también a la protesta junto a sus vecinos roqueteros. Distintas procedencias bajo una reivindicación compartida: poder vivir con normalidad en las calles donde han establecido sus hogares y donde crecen sus hijos.

Porque la inseguridad es precisamente una de las principales preocupaciones que trasladan los manifestantes. Los residentes denuncian robos y peleas y aseguran que existe tal sensación de inseguridad que algunas familias temen que sus hijos salgan a la calle. A ello añaden la suciedad, los ruidos y la existencia de de bares y locales clandestinos que funcionan como prostíbulos en edificios de la zona que consideran más degradada.

El mercadillo ilegal en el foco principal

Pero si existe un problema que aparece reiteradamente en las conversaciones durante la marcha es el mercadillo ambulante ilegal que, según denuncian, se instala en las calles del barrio desde el jueves hasta el domingo. Los manifestantes sostienen que esta actividad provoca una importante acumulación de residuos y denuncian que entre los numerosos productos que allí se ofrecen podrían encontrarse objetos de procedencia ilícita.

El mercadillo se ha convertido así para ellos en uno de los símbolos visibles de un problema que consideran mucho más profundo y que, insisten, se ha enquistado durante más de una década. La marcha no reclama únicamente más limpieza o la desaparición de un mercadillo. Lo que los vecinos trasladan es una sensación de abandono acumulado durante más de quince años.

Conversaciones con Amat

La comitiva termina desembocando en la plaza del Ayuntamiento. Allí cambia el destinatario de los cánticos. "¡Queremos que salga el alcalde!". "¡Que salga el alcalde!". Los manifestantes se dejan la garganta reclamando la presencia de Gabriel Amat. Y esta vez su petición encuentra respuesta. No transcurren mucho más de diez minutos hasta que, por uno de los laterales de la plaza, aparece el alcalde roquetero.

Amat, lejos de introducirse rápidamente en el edificio consistorial, se acerca a los manifestantes y se presta a escuchar sus reivindicaciones y responder directamente a las críticas. Ante los vecinos, el alcalde explica que buena parte de las competencias relacionadas con la seguridad ciudadana necesarias para afrontar un problema de las características que presenta las 200 Viviendas corresponden al Gobierno central. Amat asegura además que ha solicitado más de una veintena de policías para Roquetas de Mar con los que reforzar los medios disponibles y tratar de paliar la situación.

Las explicaciones, sin embargo, no terminan de convencer a quienes tienen delante. Los vecinos responden recordándole el tiempo transcurrido. Le reprochan que hayan tenido que esperar más de una década mientras, según denuncian, la situación del barrio continuaba deteriorándose hasta extremos insostenibles.

Amat asegura comprender el malestar y las quejas de los residentes y expresa ante ellos su voluntad de afrontar el problema. El alcalde llega incluso a trasladar que acabar con la situación de deterioro de las 200 Viviendas constituye para él una cuestión de "amor propio".

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