La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

Roquetas ya sufrió una ola de calor hace 250 años: así fue el verano de 1776

Las Actas Capitulares de Almería reconstruyen un verano de calor extremo, tormentas y problemas de abastecimiento en 1776

Imagen creada con IA sobre el posible entorno del Castillo de Santa en 1776.

Imagen creada con IA sobre el posible entorno del Castillo de Santa en 1776.La Voz

Marina Ginés
Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

El calor extremo parece una preocupación exclusiva del siglo XXI. Sin embargo, la historia demuestra que los veranos sofocantes ya condicionaban la vida de los almerienses hace más de dos siglos. Mientras Andalucía acaba de atravesar una nueva ola de calor, un estudio histórico permite viajar exactamente 250 años atrás, hasta el verano de 1776, cuando los vecinos de Roquetas también padecieron temperaturas excepcionales que pusieron en jaque el abastecimiento de un recurso imprescindible para la época: la nieve.

La investigación, realizada por María José López Carmona, presidenta de la Asociación 250 Aniversario Ciudad de Roquetas de Mar, rescata numerosos documentos conservados en las Actas Capitulares de Almería que describen cómo el calor, las lluvias torrenciales y la falta de nieve marcaron la vida cotidiana de la población en aquellos años.

No es un dato menor. Aquel verano coincidió, además, con el inicio de los movimientos que conducirían a la separación administrativa de Roquetas respecto a Felix, un proceso histórico cuya conmemoración centra las actividades del 250 aniversario del municipio.

Cuando la nieve era un bien de primera necesidad

Hoy resulta difícil imaginar que la nieve pudiera convertirse en un asunto de Estado. Pero en el siglo XVIII era un recurso esencial.

Sin electricidad ni sistemas de refrigeración, servía para conservar alimentos, refrescar bebidas y, sobre todo, aliviar las llamadas "calenturas ardientes", un término utilizado entonces para describir procesos febriles que afectaban especialmente durante el verano.

La nieve llegaba desde los pozos situados en la Sierra de Gádor, concretamente en el paraje del Calabrial o Casa de la Nieve, a unos 1.680 metros de altitud. Cuando el invierno era poco generoso o el calor agotaba las reservas, era necesario buscarla aún más lejos, llegando incluso hasta el Corral de la Veleta, en Sierra Nevada.

El transporte dependía de caminos de montaña y de concesiones municipales a abastecedores particulares, de modo que cualquier incidencia podía dejar sin suministro a toda la población.

Un verano especialmente duro

Las actas municipales consultadas por López Carmona muestran que el verano de 1776 fue especialmente complicado. En uno de los documentos se denuncia que, precisamente "en el día que se ha experimentado más el calor subido", el abastecimiento de nieve volvió a fallar, perjudicando especialmente a los numerosos enfermos que necesitaban ese recurso para aliviar sus dolencias.

Los responsables municipales dejaron constancia de que aquella era ya la cuarta o quinta ocasión en que el proveedor incumplía el suministro durante ese mismo verano, una situación que generó una profunda preocupación entre las autoridades locales.

Las lluvias también agravaban el problema

Paradójicamente, el calor extremo convivía con episodios de lluvias torrenciales. Las mismas actas recogen el informe presentado en junio de 1775 por el comisionado Miguel Cambronero, quien advertía de que los caminos que comunicaban Almería con Félix, Enix, Vícar, Roquetas y los pozos de nieve habían quedado prácticamente intransitables por los daños provocados por las tormentas.

Aquellas infraestructuras eran imprescindibles para transportar la nieve desde la sierra hasta la ciudad. Cada temporal dificultaba todavía más el abastecimiento y agravaba un problema sanitario que afectaba directamente a la población.

El calor era noticia también hace 250 años

La gravedad de la situación llevó al Cabildo de Almería a intervenir. Tras varios incumplimientos, el abastecedor Ignacio Alex fue apercibido por las autoridades y se acordó una medida excepcional: durante cuatro días la nieve debería venderse a la mitad de su precio habitual, pasando de ocho a cuatro maravedís la libra.

Además, se ordenó publicar bandos para informar a la población y se advirtió al proveedor de que una nueva reincidencia supondría sanciones personales y económicas. La decisión pone de manifiesto la importancia que tenía este producto en la vida cotidiana del siglo XVIII, muy lejos de ser un artículo de lujo.

Coincidiendo con el 250 aniversario del inicio del proceso que desembocaría en la creación del municipio de Roquetas de Mar, esta investigación aporta una nueva perspectiva sobre la vida de aquellos primeros roqueteros.

Hace dos siglos y medio, el calor también era noticia. La diferencia es que entonces la mayor preocupación consistía en que no faltara la nieve para aliviar a los enfermos. Hoy, el desafío pasa por adaptarse a un clima cada vez más cálido. Dos veranos separados por 250 años que, salvando todas las distancias, recuerdan que el clima siempre ha condicionado la historia de esta tierra.

tracking