Palomitas, bocadillos y sesión doble: así sobrevive el cine de verano de Aguadulce después de 40 años
Las Terrazas de Aguadulce mantienen viva una de las tradiciones más queridas del verano almeriense

Así comienza una noche de verano en las Terrazas de Aguadulce.
Durante décadas, los cines de verano formaron parte del paisaje de los municipios almerienses. Eran el plan por excelencia cuando caía el sol: una película al aire libre, una cena improvisada y varias horas compartidas con familiares o amigos. Con el paso del tiempo, la mayoría fueron desapareciendo hasta convertirse casi en un recuerdo.
Sin embargo, en Aguadulce hay un lugar donde esa tradición sigue viva. Las Terrazas de Verano afrontan una nueva temporada demostrando que, casi cuatro décadas después, todavía hay quien prefiere cambiar el sofá de casa por una butaca bajo el cielo de verano.
Una noche de cine en Aguadulce
Basta con cruzar la entrada de las Terrazas de Aguadulce en una noche de verano para entender por qué este cine continúa siendo uno de los grandes clásicos del ocio estival en la provincia. Antes incluso de que arranque la primera proyección, el recinto ya desprende ese ambiente que varias generaciones de almerienses asocian inevitablemente con las vacaciones.

Una de las salas del cine de verano de Aguadulce.
Son las nueve y cuarto de la noche y la cola comienza a formarse frente a la taquilla. Mientras unos consultan la cartelera para decidir qué película ver, otros tienen clara cuál será la primera parada de la noche: el stand de los bocadillos y las hamburguesas.
En la plancha empiezan a prepararse los primeros bocadillos de lomo y hamburguesas y el aroma de las palomitas recién hechas invade el recinto mientras las familias buscan su sitio entre las cuatro salas al aire libre. Algunos llegan incluso con un cojín bajo el brazo, una costumbre que muchos clientes habituales mantienen desde hace años para hacer más cómoda la sesión doble.
Aunque todavía no se han apagado las luces, la experiencia ya ha comenzado. En las Terrazas de Aguadulce la película es solo una parte del plan. También lo son la cena antes de la sesión, la conversación mientras se espera el inicio de la proyección o el descanso entre película y película para volver a la segunda ronda. Son pequeños rituales que apenas han cambiado con el paso del tiempo y que explican por qué este cine sigue ocupando un lugar especial en la memoria de miles de almerienses.
Mucho más que una película
En una época en la que las plataformas de streaming permiten ver los últimos estrenos sin salir de casa y las multisalas concentran buena parte de la oferta cinematográfica, las Terrazas de Aguadulce continúan apostando por una fórmula que apenas ha cambiado desde sus comienzos. Cuatro salas al aire libre, una entrada que permite disfrutar de dos películas consecutivas y una oferta gastronómica que va mucho más allá de las tradicionales palomitas convierten la visita en un plan completo para las noches de verano.

Palomitas y mucho más.
Este verano, la cartelera ha combinado algunos de los estrenos más esperados de la temporada, con títulos como Toy Story 5, El diablo se viste de Prada 2, La muerte de Robin Hood, Posesión infernal: En llamas, Minions & Monsters, Vaiana o Haciendo amigos. Una programación pensada para todos los públicos que se renueva cada semana y que mantiene la esencia con la que nació este cine: ofrecer los últimos estrenos en un entorno al aire libre.
"Es mi primera casa", resume Laura Asensio, responsable del complejo. Aunque hoy es quien dirige las instalaciones, reconoce que prácticamente ha crecido entre estas butacas. "Recuerdo llegar el verano y estar aquí todos los días. Veías una película y luego jugabas por aquí con tus amigos. Era diferente, especial", recuerda. Esa palabra, diferente, se repite varias veces durante la conversación y quizá explique mejor que ninguna otra el vínculo que tantos almerienses mantienen con este rincón de Aguadulce.
Clientes que vuelven verano tras verano
Las Terrazas han sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Los antiguos proyectores de celuloide dieron paso hace años a la tecnología digital y, recientemente, el complejo renovó la imagen de su hall con un gran mural inspirado en algunas de las películas más icónicas de la historia del cine, obra de los artistas Nauni69, Danklabara y Paratas. Sin embargo, el mayor patrimonio del recinto sigue siendo su público.

Una de las salas del cine de verano de Aguadulce.
"Hay gente que ya conocemos de todos los años. Son como de la casa", explica Laura. Muchas familias convierten la visita al cine en una tradición que repiten cada verano y hay quienes veranean desde hace décadas en Aguadulce y no conciben sus vacaciones sin pasar una noche entre estas pantallas.
Esa fidelidad también queda reflejada en las reseñas que acumula el complejo. Hay espectadores que cuentan haber regresado después de muchos años y aseguran haber recuperado parte de su infancia; otros destacan el programa doble por un único precio, la posibilidad de cenar durante la sesión o recomiendan acudir con un cojín para disfrutar aún más de la experiencia. No faltan quienes lo definen como "el mejor cine de Almería" o lamentan que cada vez queden menos espacios como este en España.
El bocadillo de lomo en el cine, un clásico más del verano
Si las palomitas son inseparables de cualquier sala de cine, en las Terrazas de Aguadulce hay otro protagonista indiscutible: el bocadillo de lomo. "Es lo que más pide la gente, junto con las hamburguesas", explica Laura, que cada noche ve cómo muchos espectadores llegan con tiempo suficiente para cenar antes de que empiece la película.

Patatas y perritos también forman parte del menú.
A diferencia de la mayoría de complejos cinematográficos, donde la oferta gastronómica suele limitarse a refrescos y aperitivos, aquí la cena forma parte de la experiencia. Bocadillos, hamburguesas, perritos calientes, gofres, tortillas, nuggets o patatas fritas completan una carta que muchos clientes ya asocian al inicio de cada verano. Además, el cine permite acceder con comida de casa, una decisión que contribuye a mantener el ambiente cercano y familiar que caracteriza al recinto.
Un cine que se niega a desaparecer
Las Terrazas de Aguadulce han sido testigo de la transformación de la industria cinematográfica, de la llegada de las plataformas digitales y de la evolución tecnológica de las salas de proyección. Sin embargo, cada verano vuelven a abrir sus puertas con la misma filosofía con la que comenzaron hace casi cuatro décadas.
La sesión doble, los estrenos, el olor a palomitas, los bocadillos de lomo y una clientela fiel que regresa año tras año siguen siendo las claves de un cine que ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo sin renunciar a aquello que lo hizo especial. Porque, más allá de la película que ocupe la cartelera cada semana, las Terrazas de Aguadulce siguen ofreciendo algo cada vez más difícil de encontrar: una forma de vivir el cine que, para muchos almerienses, continúa siendo inseparable del verano.