La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

Roquetas se embarca en la primera vuelta al mundo con la mejor banda sonora del Renacimiento

El Collegium Musicum Madrid inaugura el XIV Festival Mare Musicum con 'Rumbo a Poniente', un espectáculo que fusiona música antigua, teatro y la expedición de Magallanes y Elcano

Collegium Musicum Madrid y el actor Alberto Gómez Taboada abren el festival Mare Musicum de Roquetas de Mar.

Collegium Musicum Madrid y el actor Alberto Gómez Taboada abren el festival Mare Musicum de Roquetas de Mar.La Voz

Víctor Navarro
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Con catorce singladuras a sus espaldas, el Festival Mare Musicum de Roquetas de Mar ha demostrado que sabe adaptarse a cualquier puerto de la música antigua, sin perder el rumbo. Lejos del abrigo de lugares monumentales hechos de piedras centenarias, echó el ancla en el Castillo de Santa Ana, del que hizo su muelle natural desde donde lanzarse a la exploración de nuevos horizontes musicales.

Cada edición es una travesía en busca de repertorios, intérpretes e historias capaces de sorprender al público. Esa vocación exploradora volvió a hacerse patente en la inauguración de su XIV edición, el pasado miércoles, con el Collegium Musicum Madrid. Al timón de la propuesta, Manuel Minguillón, quien presentó en Roquetas 'Rumbo a Poniente', una producción inspirada en la primera circunnavegación del planeta comenzada por Fernando Magallanes y concluida por Juan Sebastián Elcano.

Junto a Paloma Friedhoff y Arena Ceballos (sopranos), Víctor Sordo (tenor), Víctor Cruz (bajo), Belén Nieto (flautas), Giulio Tanasini (viola da gamba) y Daniel Garay (percusiones), construyó un espectáculo dividido en ocho episodios, precedidos por un preámbulo y culminados con un epílogo. El actor Alberto Gómez Taboada, convertido en un marinero de la nao Trinidad, ejercía de narrador de una travesía que el público seguía casi como si hojease el diario a bordo de Antonio Pigafetta.

Todos a bordo

Habría que haber visto el día en que la Casa de Contratación autorizó la expedición de Fernando de Magallanes. Yo no estuve allí, claro está, pero si la expectación por enrolarse en aquella aventura se pareció a la que despertó el concierto inaugural del XIV Festival Mare Musicum en el Castillo de Santa Ana, al navegante portugués no le habrían bastado cinco naos.

Cuatro instrumentistas, cuatro cantantes tripulan la nave Collegium Musicum Madrid.

Cuatro instrumentistas, cuatro cantantes tripulan la nave Collegium Musicum Madrid.La Voz

Algo debe de tener este mar de músicas cuando cada verano congrega a un público fiel dispuesto a embarcarse en cualquier travesía que Mare Musicum proponga. La respuesta de la gente fue tan extraordinaria que el aforo del castillo se completó con antelación. No bastó la incorporación de asientos adicionales fue suficiente: alrededor de cuarenta personas tuvieron que quedarse en tierra por mas empeño en que se puso en dar mas espacio al lugar, relevando esa importancia.

Una aventura con una banda sonora de película

El mayor mérito de la propuesta residía en la manera en que Miguel Minguillón hilvanó el repertorio. Lo que presentó Collegium Musicum Madrid recordaba, salvando todas las distancias, a aquellas grandes aventuras cinematográficas.

No por su estética, sino por su forma de entender el relato: una historia que avanza al mismo ritmo que su música, donde ambas se abrazan mutuamente para emocionar al espectador. Aquí no había una gran orquesta sinfónica, sino un conjunto de música renacentista de cuatro instrumentistas, 4 cantantes y un actor. Y, sin embargo,

Un lleno total.

Un lleno total.La Voz

Miguel Minguillón mostró aquí una auténtica dramaturgia musical. Las obras del Cancionero de Palacio, del Cancionero de Upsala o las ensaladas renacentistas dejaron de ser piezas de concierto para convertirse en un personaje más de la historia. No había efectos especiales, sino la fuerza de la palabra, y los instrumentos históricos de fondo, manifestándose con energía y sosiego para mover la imaginación del público desde Sevilla hasta Filipinas.

¡Tierra!

Así, 'Por unos puertos arriba' acompañaba las gestiones de Magallanes entre las cortes portuguesa y castellana; 'Canarios' ilustraba el paso de la expedición por las Islas Afortunadas; las voces masculinas gritando 'La Tricotea' transmitía la tensión del motín de unos hombres que comenzaban a desconfiar del rumbo de la empresa; mientras 'Ay, luna que reluces' y 'Allá se me ponga el sol' envolvían la inmensidad de un Pacífico , convertido en un peligro desierto de agua que en un océano de promesas.

El vihuelista Miguel Minguillón, llevó al público a una gran aventura al rededor del mundo.

El vihuelista Miguel Minguillón, llevó al público a una gran aventura al rededor del mundo.La Voz

Uno de los instantes más logrados llegó con el ansiado grito de "¡Tierra!", recibido con una sonrisa cómplice por un público completamente entregado a la tripulación de Minguillón y Taboada. La alegría, sin embargo, duró poco. La muerte de Magallanes en Mactán devolvió la crudeza a un relato que nunca ocultó el precio humano de aquella empresa.

Un secreto místico sobre las tablas

La función encerraba, además, una emoción que iba más allá del propio libreto. El personaje del marinero que conduce al espectador por la expedición había sido interpretado hasta hace poco por Óscar Zafra. Tras su fallecimiento, el relevo lo asumió su compañero de estudios y de escenario, Alberto Gómez Taboada, quien salió a escena vistiendo el mismo traje que había utilizado Zafra.

La coincidencia con la propia historia de Magallanes y Elcano resultaba inevitable. Igual que la expedición continuó su rumbo tras la muerte de su capitán, el espectáculo encontró en Gómez Taboada la voz encargada de llevar la travesía hasta buen puerto.

Alberto Gómez Taboada, el marinero.

Alberto Gómez Taboada, el marinero.La Voz

No fue una sustitución, sino un acto de continuidad y de memoria. Quienes conocían la historia que había detrás de aquella interpretación percibían una intensidad especial, una energía compartida que parecía extenderse también al resto del 'ensemble', como si durante aquella singladura el narrador llevara consigo la voz de dos marineros.

Aplausos para la Víctoria

El desembarco llegó entre una larga ovación y repetidos gritos de "¡bravo!". Después de muchos años asistiendo a Mare Musicum, pocas veces había presenciado una respuesta tan apabullante y entusiasta del público.

No hubo bises. Tampoco hacían falta. La Victoria había llegado a puerto con Juan Sebastián Elcano al timón. La historia cuenta que de las cinco naos que zarparon en busca de una nueva ruta hacia las especias solo una consiguió regresar.

Fue un viaje marcado por el hambre, las enfermedades, los motines y la muerte, pero también por una hazaña que cambió para siempre la manera de entender el mundo. Aquella única superviviente llevaba un nombre premonitorio: Victoria. También lo fue el concierto de anoche. Una victoria artística de Manuel Minguillón y del Collegium Musicum Madrid, capaces de transformar un programa de música antigua, a priori...sencillo dirán algunos, o muy escuchado dirían otros...en una auténtica aventura. Porque, al final, el mayor triunfo de 'Rumbo a Poniente' no fue recrear la primera vuelta al mundo, sino conseguir que, por una hora y cinco minutos, el público sintiera que había viajado con ella.

Programa

La travesía de Mare Musicum apenas ha comenzado. Este jueves volverá a levar anclas con Musica Boscareccia y la soprano Alicia Amo, quienes navegarán por el universo sonoro de Alessandro y Domenico Scarlatti. El viernes, el festival alcanzará el ecuador de su singladura con Emilio Villalba y Sara Marina, acompañados por la Orquesta de Cuerda de la Escuela Municipal de Música de Roquetas de Mar.

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