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'La Pelota': un pedazo de La Habana en Aguadulce donde se unen gastronomía, arte y los mejores brunch

Axel Díaz y Brian Hernández son los artífices que han dado vida al primer restaurante de comida cubana de Almería

Axel y Brian en 'La Pelota', de Aguadulce.

Axel y Brian en 'La Pelota', de Aguadulce.Marina Ginés

Marina Ginés
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En Aguadulce hay un local que ha traído, como dicen sus propios impulsores, “un pedazo llegado directamente de La Habana” a la costa de Almería. Se llama La Pelota y su nombre no es casual: es el mismo que recibe una de las cafeterías de desayunos más conocidas de la capital cubana, un lugar icónico que sus creadores han querido reinterpretar y trasladar a este rincón del Mediterráneo.

El proyecto está impulsado por los cubanos Axel Díaz Hernández y Brian Hernández, que han construido un concepto donde conviven gastronomía, cultura y ocio. Pero si hay un elemento que define el proyecto desde el inicio es su propuesta culinaria: La Pelota es, hoy por hoy, el único restaurante de comida 100% cubana de toda Almería.

Brunch , cocina cubana y arte 

El funcionamiento del local se articula en varias etapas a lo largo del día. Por la mañana, La Pelota abre como espacio de brunch internacional, de 8.00 a 13.00 horas, con una carta de desayunos que combina propuestas de distintos países y elaboraciones propias.

Entre ellas destaca La Giraldilla, un desayuno que se ha convertido en uno de los más demandados y que ha sido reconocido con el premio del concurso de la ruta del desayuno de Roquetas de Mar 'Un mar de desayunos', un reconocimiento que ha situado al local en el mapa gastronómico de la zona.

La propuesta incluye  pan de masa madre con base de queso de papaya, aguacate laminado, huevo a la plancha con yema semilíquida, chía, dados de dulce de frutabomba con hierbabuena y batido de mamey, una combinación que sus creadores definen como una mezcla entre dulzor, frescura y cierto carácter tropical.

La parte gastronómica está liderada por su equipo de cocina, con profesionales que han trabajado en la creación de una carta donde el desayuno se convierte en el eje principal de la primera parte del día.

A partir del mediodía, el concepto cambia por completo y el local pasa a funcionar como restaurante de comida cubana auténtica, con recetas tradicionales y elaboraciones que buscan mantener el sabor original de la isla.

Entre los platos más representativos destaca el cerdo asado a baja temperatura, cocinado durante horas hasta conseguir una textura melosa, acompañado de arroz con gris, uno de los clásicos de la cocina cubana. También se sirven elaboraciones como la yuca con mojo, un básico de la gastronomía de la isla elaborado con ajo, cítricos y aceite, o el pan con lechón, uno de los bocados más populares dentro de la tradición callejera cubana.

Un espacio donde el arte también forma parte del menú

Más allá de la cocina, La Pelota incorpora una programación cultural que convierte el local en algo más que un restaurante. El espacio acoge música en directo, flamenco, jazz, cantautores, poesía y actividades culturales que se desarrollan a lo largo de la semana.

Este enfoque artístico no es casual. Uno de sus impulsores, Axel, estudió dramaturgia, actuación y dirección escénica en Cuba, una formación que explica en parte la manera en la que está concebido el proyecto. Él mismo lo resume al señalar que “yo soy artista plástico, por eso sentía que el arte debía formar parte de este local”, una idea que se refleja en cada rincón del espacio.

Un lugar donde cada detalle tiene sentido

Uno de los aspectos más llamativos de La Pelota es que todo el espacio está cuidado al detalle. Quien entra por la puerta lo percibe de inmediato: no hay elementos improvisados ni decoración aleatoria, sino una construcción pensada de forma global.

Las paredes, los rincones y los espacios comunes están llenos de pequeños elementos simbólicos. En uno de los rincones aparece una mesa infinita pensada como espacio para el café y el encuentro. Incluso en el cuarto de baño continúan los detalles artísticos, con cuadros de artistas cubanos que mantienen la coherencia del concepto.

Si se observa con atención, la pintura de las paredes también guarda elementos ocultos, como una pequeña isla de Cuba integrada en la composición o las manos de las hijas de los propios fundadores reflejadas en uno de los muros. Todo, explican, tiene un motivo y está hecho con intención y cuidado.

Apenas siete meses de vida pero con gran éxito

La Pelota abrió sus puertas hace apenas siete meses. Lo que hoy es una pequeña embajada cubana en Aguadulce es, en realidad, el resultado del esfuerzo conjunto de una familia y un grupo de amigos que decidieron poner en marcha un proyecto propio.

Axel y Brian explican que la reforma del local y prácticamente toda la decoración han sido realizadas por ellos mismos, a mano, compaginándolo con sus trabajos en otros locales de hostelería de la zona. Durante meses, el proyecto avanzó a base de jornadas dobles y trabajo continuo hasta dar forma al espacio tal y como se conoce hoy.

Pese a su reciente apertura, La Pelota ya cuenta con una clientela consolidada. Sus responsables destacan especialmente el papel de los vecinos desde el inicio del proyecto.

Los vecinos son los que más nos han ayudado, desde el minuto cero se han volcado con nosotros desde que nos veían reformar este local, ahora vienen a desayunar todos los días”, explican los socios, que subrayan la importancia de ese apoyo en la evolución del negocio.

Nada en el local parece improvisado. Todo está pensado, construido y mantenido con una idea clara: crear un espacio donde la gastronomía cubana, el brunch internacional y la cultura convivan en un mismo lugar.

Y aunque el proyecto todavía está en sus primeras etapas, sus impulsores lo resumen como el inicio de algo más grande, nacido de una idea sencilla pero ambiciosa: montar su propio negocio y hacerlo a su manera.

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