La Voz de Almeria

Roquetas de Mar

Maritina Delgado expone en el Castillo de Santa Ana: la libertad absoluta de una artista completa

Roquetas acoge hasta final de mes una gran muestra con ochenta de sus obras

La artista Maritina Delgado expone en el Castillo de Santa Ana de Roquetas.

La artista Maritina Delgado expone en el Castillo de Santa Ana de Roquetas.La Voz

Evaristo Martínez
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“El gran valor de esta exposición es la libertad que he tenido para hacerla”, afirma rotunda Maritina Delgado poco tiempo después de inaugurar su nueva muestra en el Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar

Más de ochenta obras entre pintura, grabado y escultura que pueden visitarse hasta el próximo 30 de abril y que ejemplifican el efervescente momento de una artista que lleva toda su vida creando.

“No es una antológica”, señala sobre la exposición, abierta al público el 6 de marzo: a excepción de dos cuadros de grandes dimensiones, todas las obras han nacido a lo largo de los últimos años, desde la irrupción de la pandemia hasta hoy

El confinamiento, sin embargo, no fue un periodo fértil. “Fue una época horrorosa en la que no veía esperanza alguna. Físicamente estaba bien, pero no me llegaba la inspiración, no veía un porqué”, recuerda en charla con LA VOZ.

Sin embargo, pasado aquel tiempo las musas volvieron a visitarla a su casa de Aguadulce, donde concibe sus piezas. Natural de Valencia (destino de su padre, piloto del Ejército del Aire) y criada en Granada, el amor la unió a Almería: después de casarse se instaló en esta ciudad, donde han nacido sus cuatro hijos. “Luego nos vinimos a Aguadulce; al principio muy a mi pesar, pero ahora no hay quien me saque de aquí. Me siento almeriense y roquetera”.

Maritina Delgado, durante la inauguración de su exposición en el Castillo de Santa Ana.

Maritina Delgado, durante la inauguración de su exposición en el Castillo de Santa Ana.La Voz

Todas las obras que pueden verse en el Castillo de Santa Ana han cobrado forma en los dos talleres que tiene en su casa. “Uno en el exterior, para esculturas: ten en cuenta que practico la soldadura y la resina huele. Y para pintar tengo otro espacio en el interior”, explica. Espacios en los que invierte “cuatro o cinco horas” de su día, tenga o no exposición a la vista. “En mi caso, hay un porqué: siempre estoy investigando. Aunque no tenga que pintar un cuadro, ando continuamente en proceso creativo”, asegura.

Vasta formación

Maritina Delgado se casó muy joven, con apenas 19 años. Hasta los 30 se dedicó a criar a sus hijos y, a partir de ahí, comenzó a formarse. Y no ha parado. “He completado muchos ciclos en la Escuela de Arte y Superior de Diseño Carlos Pérez Siquier: grabado, escultura, pintura, cerámica... Tengo una vasta formación y he ahondado muchísimo en cada una de las técnicas que practico. Por eso, en mis obras puede verse mucha ‘cocina’, recursos que te da el oficio”, sostiene.

Obras de Maritina Delgado en el Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar.

Obras de Maritina Delgado en el Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar.La Voz

En sus esculturas, por ejemplo, juega con mármol, bronce, latón, arandelas, alambres. Un bagaje que se aprecia en las obras que acoge el Castillo de Santa Ana, ya sean cerámica, collage, caligrafía o incluso ilustraciones en papel, “en un libro abierto en espiral”, inspiradas en un relato de uno de sus hijos, el periodista y empresario Alberto Gutiérrez. También en la evolución de su obra, en sus inicios “quizás más figurativa” y que ahora comienza a adquirir ciertos rasgos abstractos. “Estoy muy contenta porque la gente ve ahora una pintura muy transparente y, sobre todo, muy libre. Creo que esta es la faceta más importante que debe tener un artista: la libertad. Que no te condicione si vas a vender un cuadro o no, sino que hagas lo que quieras hacer”, defiende.

Obras de Maritina Delgado en el Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar.

Obras de Maritina Delgado en el Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar.La Voz

Desde esa libertad, por ejemplo, se ha asomado en sus últimas creaciones al tema de la inmigración. “Es algo que nos afecta a todos y lo abordo con cariño. Vienen en patera, sufren muchas dificultades y llegan a un mundo nuevo”. De ese asombro ante lo desconocido nace el gesto de presentarlos bailando, trabajando como en “una tela de araña” o como si estuvieran en un congreso.

Ante todo, persigue establecer un “diálogo” entre ella, autora, y quien se enfrenta a su obra. “Si ahí nace algo, creo que quedas compensado: da igual que la respuesta sea buena o mala. Que mi obra no guste es algo que no me importa, pero quiero que provoque una reacción. No se trata de entender, sino de recibir”, concluye Maritina Delgado. Una artista completa con una obra “poética y sugerente” cuyo talento se plasma en el lienzo de la libertad más absoluta.

“Tenemos que salir del confort y la burricie”

En las dos salas y en el patio, “muy luminoso”, del castillo roquetero ha encontrado Maritina Delgado un espacio ideal para presentar sus obras más recientes. Ninguna de ellas está a la venta. “Estamos muy pegados a nuestras zonas de confort y tenemos que salir de ahí, escapar de la burricie y volver a disfrutar del arte”, manifiesta. Y recuerda la fascinada mirada infantil de los niños a los que dio clases de pintura en el colegio Arco Iris. “Hay que enseñar la belleza de las cosas. En ocasiones, miramos pero no vemos”.
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