Aulas prefabricadas, estructuras dañadas y un comedor improvisado: los centros educativos de El Parador en estado crítico
Padres y madres reclaman soluciones urgentes y la construcción de nuevas infraestructuras educativas ante el deterioro y la falta de espacio

IES El Parador en El Parador de Roquetas de Mar.
Las familias del CEIP Francisco Villaespesa y del IES El Parador, en la barriada de El Parador, perteneciente a Roquetas de Mar, explican que llevan décadas sufriendo una situación que califican como “insostenible” en ambos centros educativos, que suman en conjunto más de un millar de alumnos.
Según trasladan las asociaciones de madres y padres (AMPA), los problemas afectan tanto a la falta de espacio como al estado de las infraestructuras, llegando en algunos casos a poner en riesgo la seguridad del alumnado.
Un colegio con más de 600 alumnos y graves deficiencias estructurales
En el caso del CEIP Francisco Villaespesa, las familias describen un escenario especialmente preocupante. El centro, que fue construido hace más de 50 años actualmente cuenta con más de 600 alumnos, presenta un edificio principal “muy antiguo y obsoleto”, con problemas estructurales, de mantenimiento y de capacidad.

CEIP Francisco Villaespesa.
Sandra, presidenta del AMPA del CEIP Francisco Villaespesa, denuncia la situación del centro y asegura que las familias llevan años solicitando información técnica sin obtener respuesta por parte de la administración.
“En el colegio existe un informe que lo tiene el Ayuntamiento, lo hemos solicitado en varias ocasiones y no nos lo dan”, explica. Según afirma, ese documento haría referencia al estado de las columnas del edificio: “Allí las columnas tienen aluminosis, pero no quieren dar ese informe por ese motivo”.
La representante del AMPA sostiene que se han tomado medidas de contención en lugar de actuaciones estructurales: “Han tapado todo lo que son las columnas, han subido un muro de más un metro de alto para que no se vean ”.

Imagen de las instalaciones exteriores del CEIP Francisco Villa Espesa.
Sandra recuerda además que el propio entorno institucional ha reconocido la situación del centro: “Estuvo aquí el alcalde y dijo que el colegio realmente era una calamidad y que iba a ser un colegio nuevo ahí abajo, al lado de la piscina”. Sin embargo, lamenta que desde entonces no se haya materializado ninguna solución definitiva: “Hasta ahora lo que han hecho ha sido lavarle la cara al colegio”.
La dirigente del AMPA insiste en que el edificio arrastra décadas de antigüedad y falta de intervención real: “El colegio es del año 47. Es muy antiguo. Se supone que tienen que pintar todos los años, lavar las ventanas dos veces al año, pero lo que se ha hecho es lavarle la cara a secas”.
Además, el colegio ha tenido durante años carencias básicas como la ausencia de salidas de emergencia en el edificio infantil —una situación recientemente subsanada—, así como problemas eléctricos, falta de climatización y deficiencias en baños e instalaciones.
Clases en pasillos, comedor en un salón de actos y aulas saturadas
Desde el AMPA del colegio describen también una situación de saturación extrema en el centro, que ha superado con creces su capacidad original.
“El colegio tiene dos líneas en cada curso, desde infantil hasta sexto. Hemos llegado a tener hasta cuatro líneas, y algunos alumnos han tenido que dar clases en los pasillos”, afirma la representante. Según explica, la capacidad del centro ha quedado totalmente desbordada por el aumento del alumnado.
Uno de los puntos más críticos, aseguran padres y madres de alumnos del centro, es el comedor escolar: “El comedor no es un comedor como tal. Si no un salón de actos convertido en comedor". Ahora mismo, según describen desde el AMPA hay unos 130 niños comiendo cada día en un escenario donde antiguamente se hacían obras de teatro.
Describe además la precariedad del servicio: “La fruta está puesta en lugar de un muro. Mis hijos han llegado a decirme que la fruta estaba blanda o podrida”. Y añade: “Es una barbaridad"

Imagen compartida por el centro tras la recepción de fruta y verdura.
Mantenimiento insuficiente, calor extremo y actuaciones parciales
La representante del AMPA del CEIP Francisco Villaespesa, asegura que las mejoras realizadas en el centro han sido insuficientes y fragmentarias.
“Han cambiado un cuarto de baño, uno de siete que hay. Han cambiado puertas, pero el resto sigue igual”, señala. También denuncia problemas en la instalación eléctrica y de climatización: “En verano, el calor es insoportable y debido al estado de la instalación eléctrica no podíamos tener ni un ventilador en las aulas, porque entonces saltaban los plomos”.

Aulas prefabricadas ubicadas en las zonas de ocio y sombra del centro.
Según explica, las familias han tenido que intervenir directamente para paliar algunas carencias: “Nosotros como AMPA hemos comprado ventiladores, hemos puesto toldos… estamos intentando poner el colegio bonito como podemos”.
Además, critica la falta de climatización estructural: “Hace un calor que no se puede estar. No podemos ni hacer escuela de verano”, haciendo alusión a que la Junta ha rechazado esas instalaciones para realizar escuelas de verano, ante el asombro de todos ya que sí dan clases todos los días durante el curso escolar desde hace años, en las mismas condiciones.
Un instituto desbordado pese a ser relativamente reciente
La situación en el IES El Parador, con alrededor de 500 alumnos, tampoco es mejor en cuanto a capacidad. Aunque el edificio es más reciente (inaugurado en 2003), fue diseñado inicialmente solo para Educación Secundaria Obligatoria (ESO), ampliándose posteriormente para acoger Bachillerato sin que se adaptaran los espacios necesarios.
Esto ha provocado una saturación progresiva del centro, que actualmente cuenta con aulas prefabricadas y otras construcciones improvisadas.

Vallas deterioradas y con parches.
Por su parte, Susana, presidenta del AMPA Bahía del IES El Parador, recuerda que las reivindicaciones en el centro de enseñanza secundaria de esta zona también vienen de largo.
“Hay niños que llevan años en aulas prefabricadas de pladur”, señalan algunas madres. También explican que algunas zonas del centro han tenido que reconvertirse en aulas: “Se han utilizado zonas de ocio, incluso espacios de sombra, para hacer clases”.
Durante el pasado invierno, y debido a los fuertes temporales que azotaron la provincia algunos de estos espacios sufrieron problemas de humedades y moho, lo que obligó incluso a desalojar una de las aulas por riesgo estructural.
Las madres también han denunciado otros episodios donde se vieron obligados a desalojar a los alumnos de una de estas clases. “Era una aula de pladur encima de un huerto, sin cimentación. Tuvieron que desalojarla porque había focos con riesgo de caída”.
El deterioro general del centro, también es otra queja común, con instalaciones deportivas en mal estado, ventanas oxidadas y falta de mantenimiento dicen. Pero sobre todo, coinciden en señalar la falta de espacio y el uso de instalaciones provisionales.
Además, cuestionan la planificación educativa en la zona por parte del Ayuntamiento. "Al principio creíamos que ampliarían el instituto, ahora parece que no hay terrenos municipales y que simplemente enviarán a nuestros hijos a otros centros de Roquetas de Mar" .
Para las familias, esto supondría un problema añadido: “No es solución que los niños del Parador tengan que coger autobuses o desplazarse fuera del barrio”.
Reivindicación común: más espacio y nuevos centros
Las familias de ambos centros insisten en que la solución pasa por la colaboración entre el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, responsable de la cesión de suelo, y la Junta de Andalucía, encargada de la inversión educativa.
“No pedimos parches, pedimos soluciones reales: un colegio nuevo y la ampliación del instituto”, resumen desde las AMPAS. Pese a las actuaciones realizadas en los últimos años, las familias consideran que el problema estructural sigue sin resolverse: el crecimiento del alumnado frente a unas infraestructuras que se han quedado pequeñas o han sido adaptadas progresivamente.
Mientras tanto, la comunidad educativa continúa reclamando una planificación a largo plazo que garantice espacios adecuados, seguridad y condiciones dignas para el alumnado.