Recuperar el mañana tras un ictus: la luz vuelve
La unidad especializada de la Clínica Neuromar en Roquetas acompaña la rehabilitación tras el accidente cerebrovascular

Psicóloga acompañando a una paciente durante una sesión de rehabilitación motora.
Cada año, miles de personas en España ven su vida detenida por un ictus. En apenas segundos, el cerebro sufre una interrupción de flujo sanguíneo y todo cambia: el movimiento, la palabra, incluso la mirada. Pero lo que antes era un punto final, hoy puede ser un nuevo comienzo. Esa es la filosofía que impulsa el trabajo de la Clínica Neuromar, en Roquetas de Mar (Almería), especializada en la rehabilitación neurológica integral.
Los profesionales de Neuromar insisten en un mensaje claro: “el tiempo es cerebro”. Actuar rápido salva vidas, pero rehabilitar bien devuelve proyectos. Su Unidad Intensiva Ictus combina neurología, fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y neuropsicología para atender al paciente desde el primer momento y acompañarlo durante todo el proceso de recuperación.
El valor de la autonomía
Por eso, el tratamiento es físico, cognitivo y emocional. Cada logro, cada gesto recuperado, es un impulso de motivación. “Nuestro objetivo no es que la persona vuelva a ser quien era, sino que construya una nueva versión de sí misma”, señalan desde la clínica.
Los avances en neurorehabilitación impulsados por tecnologías como la Realidad Virtual Inmersiva (RV), están revolucionando la recuperación. Estas herramientas punteras permiten maximizar la autonomía y la calidad de vida de los pacientes post-ictus, haciendo que la terapia sea más intensa, motivadora y efectiva. Además se combina con la cercanía humana. Y ahí está una de las señas de identidad de Neuromar: un entorno amable, adaptado y con atención personalizada, donde cada paciente cuenta con su propio plan terapéutico.
La prevención es, sin embargo, la primera gran herramienta. Controlar la hipertensión, el colesterol o la diabetes, mantener una vida activa y reconocer los síntomas de alarma (dificultad para hablar, pérdida de fuerza o desviación de la boca) son pasos decisivos. Porque, como recuerdan los neurólogos, cada minuto cuenta.
En la semana del ictus, el mensaje es claro: el cerebro tiene una asombrosa capacidad de recuperación ofreciendo apoyo y orientación familiar para gestionar los desafíos de esta enfermedad. La actuación a tiempo y un programa de rehabilitación intensivo y de calidad son la mejor garantía para reducir secuelas y mejorar la funcionalidad.
Un diagnóstico precoz y preciso de las secuelas cognitivas es el primer paso para una rehabilitación exitosa. "Neuromar: Rehabilitamos vidas, acompañamos familias."