La extraña 'medusa cruz' sorprende a los bañistas en Pulpí: así es esta especie de picadura dolorosa
La presencia de esta peculiar criatura marina en San Juan de los Terreros puede estar vinculada al aumento de la temperatura del agua

Imagen realizada por una bañista cerca del núcleo de San Juan de los Terreros.
El litoral de San Juan de los Terreros, en el municipio almeriense de Pulpí, ha sido el escenario de un inusual hallazgo marino esta semana tras el avistamiento de un ejemplar que apunta a ser una 'medusa cruz'. Este invertebrado, de pequeño tamaño pero con un aspecto sumamente llamativo, ha captado rápidamente la atención de vecinos y visitantes de la zona.
La alerta saltó cuando varias personas encontraron un ejemplar frente a las costas de la urbanización Mar de Pulpí hace unos días y lo capturaron para hacerle una fotografía que posteriormente compartieron por redes sociales. Su intención, aunque siempre se recomienda no perjudicar a estas especies marinas, era la de tratar de obtener información de qué tipo de medusa era.
La medusa cruz (Olindias phosphorica) se caracteriza por ser una especie de medusa hidrozoo de apenas unos pocos centímetros de diámetro. Su rasgo más distintivo radica en sus cuatro gónadas de color pardo, rojizo o anaranjado que discurren a lo largo de los canales radiales, formando la icónica cruz que le da su nombre popular.
Además, cuenta con numerosos tentáculos finos provistos de ventosas adhesivas en sus extremos, una adaptación anatómica que le permite sujetarse con firmeza a la vegetación marina, como las praderas de posidonia o las algas del fondo, en lugar de permanecer flotando libremente en mar abierto.
Una especie que requiere precaución
Aunque no es un habitante habitual de las zonas de baño de poca profundidad del Mediterráneo almeriense, su presencia puntual suele estar vinculada a variaciones en las corrientes marinas o al aumento de la temperatura del agua, algo que coincide con la situación climatológica que se está dando estas semanas en dicha zona.
En cuanto a su peligrosidad, se trata de una especie que requiere precaución: posee células urticantes en sus tentáculos cuya picadura puede resultar bastante dolorosa y provocar fuertes irritaciones cutáneas, inflamación e incluso síntomas sistémicos leves en personas sensibles.
Por ello, las autoridades y expertos recomiendan a los bañistas mantener la distancia, evitar tocar cualquier ejemplar y avisar a los servicios de socorrismo en caso de nuevos avistamientos.