Un búnker con armas bajo un vestidor falso: la red clandestina de marihuana destapada en Almería
Condenados a un año de cárcel y multas de más de 185.000 euros los dos encargados de custodiar el complejo subterráneo de Níjar

Archivo - Juzgados de Almería
Una juez ha condenado a dos hombres a los que acusa de participar en un cultivo de casi 1.5000 plantas de marihuana y cerca de un millar de esquejes que se repartía en dos fincas de Níjar, una de las cuales poseía una entrada oculta a varios habitáculos subterráneos con zulos y estancias bajo tierra.
El fallo, consultado por Europa Press y contra el que cabe recurso, impone un año de prisión a cada uno de los acusados por un delito contra la salud pública al tiempo que absuelve a otros tres investigados ante la falta de pruebas para acreditar que participaban del negocio ilícito de alguna forma.
La actuación policial permitió la aprehensión de 18,3 kilos de marihuana, entre plantas y esquejes, de los que se habría obtenido un beneficio de más de 92.000 euros en el mercado negro, conforme a los cálculos judiciales.
La resolución señala que entre finales de 2017 y las primeras semanas de 2018, ambos acusados se habrían dedicado al cuidado de las plantaciones, de modo que uno de ellos se habrían instalado en el cortijo de Níjar bajo el permiso de sus propietarios para vigilar las macetas que había en el interior del inmueble.
Si bien el cortijo aparentaba ser una vivienda unifamiliar de una sola planta, contaba en realidad con varios sótanos a los que se accedía a través de una especie de puerta-vestidor camuflada bajo el suelo, la cual daba acceso a un habitáculo y una escalera de caracol para acceder a un "zulo" o "búnker".
Así, repartidos en los habitáculos existentes, se localizaron 925 plantas de marihuana así como varios subrifles de asalto, pistolas, una granada de mano y otras armas blancas, además de otros efectos para preparar y envasar la droga así como anotaciones y contadores de billetes. En la finca también se intervinieron un vehículo de alta gama, un camión y tres motocicletas, además de un remolque.
El inmueble intervenido carecía de contrato para el suministro eléctrico, si bien los técnicos que acompañaron a la Guardia Civil en el registro localizaron varios enganches irregulares con una potencia hasta diez veces superior a la de una vivienda ordinaria de similares características. El estupefaciente intervenido habría alcanzado en el mercado ilícito unos 43.000 euros.
La actuación conllevó el registro de una segunda finca, que fue adquirida por la pareja del segundo condenado, en el que se localizaron 968 esquejes y 562 plantas de marihuana. Dicha droga habría sido cultivada por su inquilino, quien se autoinculpó en el juicio en el que compareció como testigo, pero sobre el que no pesaba acusación.
La juez apunta que el marido de la propietaria era "plenamente conocedor" de los cultivos que había en el interior del cortijo conforme a las vigilancias hechas por los investigadores, quienes les observaron entrando y saliendo de la finca en distintas ocasiones durante las vigilancias operativas previas al registro. La droga habría alcanzado un valor cercano a los 50.000 euros.
Además de las penas de prisión, la juez impone a cada acusado una multa proporcional de 185.888,66 euros y seis meses de multa a razón de cinco euros al día por un delito de defraudación de fluido eléctrico, por el que además deberán pagar a la compañía eléctrica 11.978,95 euros más intereses.