Barcos de recreo invaden las playas protegidas del Cabo de Gata
Bañistas y ecologistas denuncian que las embarcaciones fondean durante días en zonas restringidas

Una decena de barcos recreativos en la bahía de Genoveses.
La mayoría de las veces, ante situaciones que enervan o descolocan, al español le sale una sorna aguda que retrata a la perfección lo que quiere denunciar. “Yo pensaba que San José tenía un puerto deportivo, pero resulta que tiene dos. El otro está en la bahía de Genoveses”. Con esta ironía, vecinos y bañistas observan cómo casi a diario fondean en esta magnífica playa más de una decena de embarcaciones deportivas. Muchos vecinos, cansados de lo que consideran una ‘invasión’, estudian elevar sus quejas a las autoridades competentes.
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M. R. Cárdenas
El plan, a priori, es indudablemente bueno: una jornada en las aguas tranquilas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, contemplando atardeceres de película y dándose un baño de vez en cuando. Sin embargo, según denuncian grupos ecologistas y vecinos, “no es legal, de acuerdo con la normativa que protege tanto el terreno como las aguas del parque”.
Playas como Los Muertos, Cala Enmedio, Cala del Plomo, Cala San Pedro y el Playazo de Rodalquilar, así como la zona de poniente de la playa Isleta del Moro y sus afloramientos rocosos contiguos, además de Genoveses, entre otras tantas, están vedadas a la navegación, con un “plus” de gravedad si se hace dentro de los 200 metros de limitación establecidos por la ley.
Días fondeados en Genoveses
Sin embargo, las imágenes recientemente tomadas por los bañistas en Genoveses resultan alarmantes: una decena de barcos fondeados en la bahía. Además de su proximidad a la playa, los grupos ecologistas consultados por LA VOZ explican que vecinos y bañistas han denunciado que “las embarcaciones permanecen días fondeadas, con los inconvenientes que ello conlleva”.
En la actualidad no existe ningún campo de boyas regulado y que disponga de alquiler de fondeos dentro del Parque Natural. La instalación de puntos de fondeo permanentes requiere autorización. Únicamente existen una veintena de boyas para uso de los centros de buceo que llevan serigrafiadas las principales normas de uso. Si en situación de emergencia tuvieses que amarrar en alguna, habría que revisar que se pueda cumplir con las normas establecidas.
Ante esta situación, la Asociación Amigos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar y el Grupo Ecologista Mediterráneo (GEM), que han recogido las innumerables quejas ciudadanas, señalan que no solo puede producirse una alteración de los fondos marinos y comprometer la seguridad de los bañistas, sino que además supone un foco de contaminación ambiental. “Estamos hablando del gasoil y otros aceites que utilizan los barcos para su navegación, pero también de los residuos generados durante la pernoctación en un barco, que pueden llegar al mar”, explican.
De acuerdo con los grupos ecologistas, esta situación no solo afectaría Genoveses, donde la presencia de embarcaciones se hace más evidente al ser una bahía amplia, “sino que ocurre en otros puntos de especial protección del parque”. Tanto Amigos del Parque, como el GEM han acordado presentar en esta semana una denuncia a Medio Ambiente para que ponga medidas de control a la presencia de estas embarcaciones. Insisten en que el cumplimiento de la normativa es esencial para proteger los ecosistemas marinos y garantizar la seguridad en las playas del parque.
No sólo es de protección terrestre, también marítima
En España existen alrededor de una veintena de parques naturales marítimo-terrestres. Cabo de Gata-Níjar fue, de hecho, el primero en Andalucía en recibir esta distinción, un reconocimiento a su singularidad geológica, s y la biodiversidad marina que alberga.
No obstante, según los estudios y observaciones elaborados por distintos grupos conservacionistas almerienses, la categoría de protección de los espacios marítimos en el parque suele pasar desapercibida para gran parte de la población. “No significa que no estén protegidos, sino que no somos plenamente conscientes de ello”. Desde su perspectiva muchos ciudadanos conocen bien la normativa de tierra adentro. Los colectivos ambientales alertan de que esta falta de conciencia puede tener consecuencias directas sobre la fauna y la flora marina.