Cabo de Gata: dos rutas imprescindibles para conocer el paraíso en un fin de semana
Playas, gastronomía local, artesanía y paisajes de ensueño para disfrutar durante dos días de la gran joya natural almeriense

Cala de la Batería de San Ramón, en El Playazo de Rodalquilar.
Cualquier época del año es buena para perderse por los hermosos rincones de la gran joya natural de la provincia de Almería, pero con la llegada de la primavera el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar alcanza, sin duda, todo su esplendor. Por estas fechas ya hace buen tiempo y este entorno almeriense privilegiado aún no está masificado de turistas como suele estarlo cada verano, pese a que ya sus negocios hosteleros se encuentran a pleno rendimiento desde Semana Santa.
Cabo de Gata es un destino ideal para desconectar un fin de semana, para disfrutar de sus contrastes, de las maravillas que ofrece al visitante en cada paisaje, bocado y en sus pequeños y coquetos pueblos que son 'musas' de canciones, poemas, cuadros y grabaciones. ¿Pero se puede conocer el Parque Natural en solamente dos días? Evidentemente no todo, porque el Cabo hay que saborearlo y vivirlo sin prisas, aunque LA VOZ propone estas dos rutas para irse del paraíso habiendo visto lo imprescindible y, sobre todo, con muchas ganas de regresar a este refugio de belleza y sosiego.
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Francisco G. Luque
El Playazo-Rodalquilar-Amatista-La Isleta
Poniendo como punto de partida Almería capital, lo ideal es madrugar el sábado y poner rumbo al corazón de la campo de Níjar por la A-7 dirección Murcia. Una recomendación sería desviarse hasta la Villa de Níjar, que pese a no estar dentro de las fronteras del Parque Natural, visitar sus bonitas calles y descubrir las raíces alfareras artesanas de la zona en el popular taller de Ángel y Loli.

La artesana Loli García trabajando en su taller de Níjar.
Seguimos nuestro camino hasta la salida de Campohermoso, cruzando este núcleo de población para entrar al Cabo de Gata protegido desde la Serrata. En esta carretera (Al-3106) pasaremos por Fernán Pérez y su icónico molino de viento y nos permitirá hacer parada en Las Negras antes de llegar al primer destino imprescindible: El Playazo de Rodalquilar.
De esta playa nos enamorará el entorno de arena clara y fina, sus aguas cristalinas, sus vistas y castillo. Pero también lo hará el pueblo de Rodalquilar, un núcleo de ADN minero cuyas calles y fachadas ahora son museos de arte al aire libre. Tras dar un paseo por este núcleo mágico y tranquilo volveremos a arrancar el coche para recorrer quizás el tramo más bonito de la AL-4200, el que nos lleva desde el Valle de Rodalquilar hasta el Mirador de la Amatista. Otra parada obligatoria y primer sitio de esta ruta desde el que veremos el hipnotizante monte de Los Frailes.

Flores y paisaje en el mirador de la Amatista.
Y como ya irá siendo hora de saciar el paladar, hay que dirigirse para comer al que es posiblemente el rincón del Cabo de Gata con las mejores vistas de todo el Parque Natural: La Isleta del Moro. En este pequeño pueblo pesquero, de pasado pirata, hay una amplia oferta para disfrutar de un buen arroz y de pescado de la zona: La Ola, Hostal, Isoletta, Hogar de la 3ª Edad... Merece la pena bajar la comida caminando entre sus casas, por su muelle y conocer sus tres playas. Y si apetece, adentrarse unos minutos por el sendero que conduce a la Cala de los Toros para fotografiar su 'oasis' bajo el Cortijo La Loma, un lugar perfecto para ver el atardecer y poner el broche de oro al sábado.

Imagen de Los Frailes desde La Isleta del Moro.

Una de las playas de La Isleta.

Un rico arroz con marisco en Restaurante La Isoletta.
Domingo: San José-Genoveses-Faro de Cabo de Gata
Descansados tras un sábado intenso, otra nueva aventura para seguir conociendo el Cabo de Gata nos espera el domingo. En esta jornada nos adentraremos en la parte más occidental del Parque Natural. Esta vez iremos por la carretera nacional de la costa, tomando dirección a San José desde Ruescas. Hasta nuestro primer destino cruzaremos El Pozo de los Frailes, su molino y por fin llegaremos al núcleo más grande y turístico de la gran joya almeriense. Pero antes de conocer este pueblo, subiremos hasta el collado de Genoveses para conocer este precioso valle ahora lleno de flores y sus playas de película: Genoveses y Monsul.

Playa de Genoveses, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

Vista parcial de San José.
Si el tiempo acompaña ambas son opciones ideales para pasar la mañana tumbados sobre la arena y darse un baño, secarse al sol y con la brisa antes de poner rumbo de nuevo a San José para llenar el estómago en sus muchos bares y restaurantes, entre los que destacamos, por su calidad y vistas, Casa Pepe.
Conocer el paseo marítimo y el puerto deportivo es una buena opción para despedirse de San José y volver a la carretera, hacer el mismo recorrido que durante la ida pero en Ruescas, en vez de tomar rumbo a Almería, ir hacia la barriada de Cabo de Gata, pasar por Las Salinas y gozar de un atardecer único desde el Faro de Cabo de Gata observando el Arrecife de Las Sirenas.

Imagen de archivo del Arrecife de las Sirenas, en Cabo de Gata.
Otra opción alternativa, para los que ya hayan visto el entorno del Faro, es seguir la rotonda del nazareno para dirigirnos hasta Los Albaricoques, un pequeño pueblo con esencia de western desde el que coger el camino que llega hasta el famoso Cortijo del Fraile, una popular construcción (durante muchos años decadente) que está vinculada a una de las obras maestras de Federico García Lorca: 'Bodas de Sangre'.