Cuando una estrella bajó del cielo y se enamoró de El Ejido
El oscarizado actor Christian Bale pasó varias semanas con su familia en un chalet de Almerimar

Christian Bale, junto al alcalde del municipio, Francisco Góngora, en el Hotel Golf de Almerimar.
No fueron más de unas semanas, pero fue suficiente para que un actor de los que beben oro y verán su cara esculpida en piedra se quedara prendado de una tierra hostil que ve pasar sus días entre vientos huracanados y atardeceres proyectados en plástico. El afamado director de cine Ridley Scott eligió Almería para rodar gran parte de su deseada historia bíblica, un proyecto que partió con 140 millones de dólares bajo el brazo y que desató ríos de tinta apenas trascendió la noticia. Exodus: Dioses y reyes desembarcaría en la provincia, y poco tardaron los almerienses en entonar aquello de: "Americanos, vienen a España gordos y sanos".
Se convirtió en el tema estrella de las sobremesas y las colas del paro, y raro sería no saber de alguien que se apuntara al casting de más de 2.000 personas que se requirieron para hacer de extra.
Entre la terna de actores venidos de la galaxia para encarnar una de las historias más famosas de la cultura occidental se encontraban, entre otros, Joel Edgerton, Sigourney Weaver, Aaron Paul y John Turturro, pero para el papel de Moisés, Scott lo tenía claro desde el principio. Fue el galés Christian Bale el elegido para liderar aquella obra faraónica, que tuvo más ambición que mimbres y no acabó recibiendo la acogida esperada, pero que consiguió poner a Almería en el foco del cine mundial durante el tiempo que duró el rodaje.
Batman en Almería
"¿Sabes que viene Batman a rodar una película?", circulaba en una época en la que la transmisión oral tenía todavía más peso que los grupos de WhatsApp. Bale gozaba de gran prestigio en aquellos días tras ganar un Óscar por su rol secundario en The Fighter (2010) y haber perturbado al mundo como protagonista en American Psycho (2000) y El Maquinista (2004). Pero, sin duda, su popularidad entre el gran público se propulsó cuando comenzó a defender las calles de Gotham en la trilogía de Batman de Christopher Nolan.
Así, el flamante Bruce Wayne, que por aquel entonces contaba con 39 primaveras, llegó a la provincia a finales de 2013, y de entre todos los rincones de Almería para pasar las semanas del rodaje se decantó por la joya de la corona del Poniente, ese rincón entre invernaderos que es Almerimar y a la que los medios internacionales llaman "la pequeña Mónaco".
Como se narró en estas páginas, pasada la una y media de la tarde del 20 de octubre de aquel año, un vuelo chárter con 265 pasajeros procedente de Londres aterrizó en El Alquián. De él bajó Bale, acompañado de su esposa, Sibi Blazic, y su hija Emmeline, ataviados como quien viene a pasar unas vacaciones en Vera, y lejos de reponer fuerzas en un restaurante de postín, la familia se detuvo en el McDonald's del Parque Comercial Copo. Si bien, y haciendo gala de los manjares que puede ofrecer la tierra del viento, la comitiva encargada de su bienestar les llevó esa misma noche a La Costa. Que se llevaran una mala impresión de vuelta a Los Ángeles no era una opción.

Christian Bale y su familia aterrizan en el Aeropuerto de Almería.
Durante su "maravillosa estancia" en Almerimar, la estrella hollywoodiense y sus acompañantes se alojaron en un chalet pegado a la montaña propiedad de la familia Escorial. Una residencia que, según narró el cronista Juan Antonio Barrios en esta casa, contaba con "una pequeña sala de proyección, gimnasio, baño turco, bañera de hidromasaje y jacuzzi exterior", además de "piscina con cascada" y hasta "casa de muñecas" para la pequeña.
En aquellos días, Christian Bale fue un turista más: paseó por Almerimar, hizo deporte, probó platos de la zona y hasta se le vio en un conocido supermercado de la pedanía costera, algo que no tardó en pasar de susurro a tifón en el municipio. Al frente del mismo ya se encontraba Francisco Góngora, quien quiso aprovechar la ocasión para inmortalizar aquella efeméride.

Christian Bale y su hija saliendo de una playa de Almerimar.
Eligieron los representantes ejidenses el Hotel Golf de Almerimar para llevar a cabo aquel acto, que incluyó un arroz en la playa, la firma en el Libro de Honor de El Ejido y unas palabras de agradecimiento. "He tenido una maravillosa estancia en Almerimar, es un lugar increíble y maravilloso. Mi familia ha dicho que ha sido impresionante. Esperamos haber hecho una gran película y muchísimas gracias por tanta hospitalidad a toda la gente de Almerimar y El Ejido", aseguró el actor.
La estrella rechaza una estrella
El rodaje llegó a su fin a finales de noviembre y aquella comitiva galáctica puso rumbo a Canarias para continuar con la producción. No obstante, antes de su marcha actor y director fueron tentados con una estrella en el Paseo de la Fama de Almería, aunque solo uno de ellos acabó aceptando. “Nos han comunicado que Bale está muy concentrado con su trabajo, que se mete mucho en sus personajes y que mientras rueda no realiza otras actividades que no estén previstas en su agenda”, apuntó María del Mar Vázquez, alcaldesa de Almería y por aquel entonces diputada de Cultura.

Estrella dedicada a Ridley Scott en el Paseo de la Fama de Almería.
Exodus, que fue estrenada al año siguiente, aspiraba a competir con mastodontes de su director como El Reino de los Cielos (2005) o Gladiator (2000); sin embargo, muchos la han señalado como la más floja de Ridley Scott hasta el momento.
Sobre su estrella, las crónicas de la época cuentan que fue agasajado durante sus días en el Poniente con una caja de hortalizas de la zona y un peluche para la pequeña. En incógnita queda si algún pimiento logró llegar a la mansión de Los Ángeles o al menos lo hizo el peluche, aunque bien pudo el actor hacer la compra al llegar con parte de los diez millones de dólares que se embolsó por encarnar al profeta judío.