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El Ejido

Aire nocivo para la salud en los entornos escolares de El Ejido: hay niveles altos de dióxido de nitrógeno

Ecologistas en Acción presenta el informe ‘Calidad del aire en los entornos escolares 2025’ tras analizar 412 centros educativos de 66 núcleos urbanos españoles

Actividad desarrollado en un centro educativo

Actividad desarrollado en un centro educativoLa Voz

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Ecologistas en Acción ha llevado a cabo un análisis de los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en las inmediaciones de 9 centros educativos en el Ejido, 8 en la ciudad de Málaga, otros 8 centros en distintos municipios de Málaga, 8 en el Aljarafe Sevillano, y 4 en las barriadas de Bellavista y Bermejales en la ciudad de Sevilla. 

Para el estudio se seleccionaron centros de educación primaria y secundaria, tanto en vías con alta densidad de tráfico en entornos, como media y baja exposición a los contaminantes emitidos por los vehículos. Para verificar y calibrar los resultados, también se instalaron dispositivos junto a las estaciones oficiales de referencias de El Ejido, Juan XXIII (Málaga), Aljarafe (Mairena del Aljarafe) y Bermejales (Sevilla) de la Red de Calidad del Aire de la Junta de Andalucía.

Según los resultados de las mediciones, destacan que el 90 % de todas las mediciones que se han realizado superan 10 μg/m3 de NO2, valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en lo que a calidad del aire se refiere. Todos los sensores instalados en el municipio de El Ejido (Almería) y el 91 % de los sensores instalado entre el Ajarafe y las barridas de Sevilla, han superado el valor de 10 μg/m3 de NO2. Exceptuando 3 municipios en Málaga (Adra, Villanueva de la Concepción y Colmenar y uno sensor instalado en el en el municipio de Valencina de la Concepción (Sevilla) no han superado los 10 μg/m3 de NO2.

De los 37 centros educativos analizados, cerca del 60 % están por encima de 20 μg/m3, el límite anual propuesto en la nueva Directiva de Calidad del Aire aprobada en octubre de 2024, que entra en vigor en 2026 y, antes del 2030 tiene que está adaptada a la legislación de todos los países de la UE.

El Dióxido de Nitrógeno, es un componente nocivo del aire que, a altas dosis, es irritante de vías respiratorias, mucosas, ojos, nariz, boca y garganta. Su efecto crónico a niveles moderados está relacionado con el desarrollo de bronquitis aguda o crónica. La exposición a niveles por debajo de los límites legales permitidos también tiene efectos sobre la salud de las personas, especialmente sobre la población más vulnerable (infantil, juvenil y senil) como el aumento de la reactividad bronquial en asmáticos, la disminución de la función pulmonar en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el aumento del riesgo de infecciones respiratorias en niños y niñas en edad infantil. La OMS recomienda en la actualidad unos niveles de este contaminante muy por debajo (una cuarta parte) de los límites permitidos en la legislación vigente.

Resulta necesaria una sustancial mejora de la información sobre la calidad del aire que respiramos, en particular en el entorno de los centros educativos complementando la proporcionada por las estaciones oficiales de medición con mapas de distribución y con campañas de medición específicas.

La organización ecologista reitera que, para preservar la salud infantil y conseguir entornos educativos saludables y seguros, se deben implementar una serie de medidas dirigidas a reducir la contaminación en las vías perimetrales en los centros escolares, tales como: pacificar el 100 % de los entornos escolares, restringiendo el tráfico motorizado en torno a las escuelas.

Limitar la velocidad de circulación a 20 km/h; Controlar y monitorizar los niveles de contaminación atmosférica y acústica en los centros; Crear caminos escolares y carriles bici practicables y seguros para las familias, que promuevan la movilidad activa; Priorizar el transporte público, compartido, en bicicleta y peatonal; Eliminar los aparcamientos dentro de los centros escolares; Limitar el aparcamiento y el tráfico en las calles del entorno y destinarlos a espacio público verde o espacios de juego; Naturalizar los entornos escolares para mejorar la calidad ambiental, fomentar el contacto con la naturaleza, la actividad física al aire libre y mitigar el efecto manzana de calor, al tiempo que las personas se benefician de los efectos positivos para la salud; Hacer cumplir la normativa vigente penalizando la doble fila en la puerta de las escuelas.

Además, las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) son un instrumento eficaz para reducir el tráfico, y la ley permite —y anima— a las ciudades a poner en marcha ZBE específicas que protejan los entornos especialmente sensibles, como los centros escolares.

Es necesario promover sistemas de movilidad como el tránsito peatonal, la bicicleta y el transporte público que restrinjan el tráfico motorizado urbano con el fin de reducir la contaminación que se deriva del mismo.

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