La magia de la Navidad une a los vecinos de la calle Badajoz de El Ejido
Esta iniciativa, nacida durante la pandemia, se ha consolidado como una tradición para los participantes

Vecinos en la calle Badajoz.
Pasear por la calle Badajoz en plena Navidad es como entrar en un pequeño mundo de fantasía, donde cada luz cuenta historias de vecinos que se han unido para compartir alegría y magia con todos, convirtiéndose en toda una experiencia para pequeños y grandes. Y es que cada año, vecinos de la zona se unen para transformar la vía en un rincón lleno de color y vida.
Todo empezó hace ya varios años, en plena pandemia, cuando el confinamiento obligó a muchos a permanecer en casa. "Estábamos encerrados y muchos vecinos todavía no nos conocíamos de nada", recuerda Beatriz Muñoz, una de las participantes más entusiastas.
La idea surgió alrededor de San Marcos. Una vecina aficionada a la costura propuso buscar materiales en casa para hacer banderillas y decorar la calle. Entre sábanas, cortinas infantiles y restos de vestidos antiguos, los vecinos comenzaron a recortar triángulos de tela. Una vez listos, los entregaban a la vecina que se encargaba de coserlos. El resultado: una calle que aquel primer año ya llamaba la atención de los paseantes, a pesar de que no todos los vecinos participaron desde el inicio.

Decoración de la calle Badajoz.
Una tradición que ha ido evolucionando
Tras la buena acogida de la iniciativa durante San Marcos, los vecinos decidieron repetirla en Navidad, momento en el que terminó por consolidarse como una cita fija cada año. Desde entonces, la decoración ha ido cambiando y adaptándose con el paso del tiempo. Al principio, la ornamentación incluía campanas, estrellas y árboles de Navidad elaborados con corchos y cajas de cartón, colgados de ventana a ventana. Sin embargo, la lluvia y el viento, habituales en estas fechas, obligaron a apostar por diseños más prácticos y duraderos: “A mis hijos y a mí nos encantaban los regalitos colgantes, pero se estropeaban con la lluvia. Ahora la decoración es más sencilla, pero seguimos manteniendo la ilusión”, explica Beatriz Muñoz.

Decoración de una de las casas.
La colaboración vecinal es clave. Un grupo de WhatsApp mantiene la coordinación, desde la organización de luces hasta el reparto de tareas. "No todos participan en las manualidades, pero a la hora de colgar la decoración necesitamos la ayuda de todos, al menos de la mayoría", asegura Beatriz.
El impacto en la comunidad es evidente. Niños que pasan por la calle quieren abrir los pequeños regalos imaginarios, los mayores se detienen a admirar la decoración y vecinos de otras zonas muestran su admiración. "Mucha gente nos dice que les da envidia que la calle esté así y que ojalá hacerlo ellos, al final creo que la clave es la fuerza de voluntad y las ganas de hacerlo juntos", señala.
Así, entre anécdotas y dificultades, la experiencia más divertida para Beatriz sigue siendo ver la alegría de los más pequeños. "Si fuese por ellos, la decoración estaría todo el año en la calle", confiesa entre risas.
Hoy, la calle Badajoz no solo brilla por las luces y los colores de su decoración, sino por algo más valioso: la unión de unos vecinos que supieron transformar la pandemia en un motivo para conocerse y celebrar juntos.