Eugenio Bayo, presidente de las estaciones de servicio de Almería: "Nadie sabe cuánto va a durar esto"
El representante de APESAL muestra optimismo tras el anuncio de Trump de hacer "una guerra corta"

Una gasolinera de Almería.
"Cuanto más barato esté el combustible, mejor para todos", asegura Eugenio Bayo, presidente de la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio de Almería (APESAL), ante la preocupación de todos los actores que utilizan combustible en su día a día. Y es que desde el almeriense que se desplaza al trabajo en coche, hasta los repartidores de comida rápida o los transportistas, entre muchos otros, han visto sus bolsillos drásticamente mermados durante la última sermana.
En Almería, el precio del combustible ha experimentado subidas de más del 30% desde que diera comienzo el conflicto en Oriente Medio. Así, el diésel, que se encontraba el pasado 27 de febrero en 1,421 euros el litro, ya está en 1,809. La gasolina, por su parte, alcanza los 1,693 euros, por los 1,474 que costaba hace apenas doce días.
¿Por qué sube tanto el precio de golpe?
El lío empezó con la guerra. "Cuando hay un conflicto, la gente se asusta y todos corren a comprar combustible, desde los conductores normales hasta los camiones grandes", cuenta Bayo. Al día siguiente del estallido, los almerienses llenaron los depósitos por si acaso, y eso creó un efecto dominó. Las gasolineras se quedaron sin el combustible barato que tenían en stock en solo dos días, y tuvieron que reponer al precio nuevo, que se había disparado por la alta demanda.
El miedo hace que muchos hagan acopio, lo que acelera la cosa. "Al día siguiente de la noticia, las estaciones vendieron dos o tres veces más de lo normal, y eso obliga a comprar caro antes", relata.
No es que las petroleras o las gasolineras, asegura, estén haciendo trampas. "El precio sube porque el petróleo, que es lo que manda, cotiza al alza en los mercados, igual que el oro o las acciones", explica Bayo. En Almería, que se surte de Cartagena y Motril, los camiones hicieron colas eternas en las refinerías –hasta cuatro horas–, lo que retrasó todo y encareció el reparto. "Es como cuando todos van al supermercado el mismo día: los estantes se vacían rápido y pagas más", añade.
¿Por qué unas gasolineras suben más que otras?
Uno de los fenómenos que más ha llamado la atención durante estos días ha sido la diferencia de subida de una estación de servicio a otra. Hay gasolineras con marca, como las de Repsol o Cepsa, y otras sin marca, las libres. Las de marca siguen un precio fijo que les pasa la petrolera cada día, basado en el mercado, y añaden un margen pequeño –siete u ocho céntimos por litro–. "Nosotros no decidimos; lo que pagamos es lo que ponemos", aclara Bayo.
Las libres, en cambio, compran donde pillan más barato, pero ahora están en apuros. "Con el colapso, no les llegan camiones porque las petroleras priorizan a sus clientas fijas, y pagan más por lo que consiguen", explica, y vaticina: "Ahora mismo, algunas libres son las más caras; cuando se calme, vuelven a ser las baratas".

Precios del combustible en una gasolinera de Almería.
Ahora el diésel es más caro que la gasolina
Llamativo también ha sido el adelantamiento del diésel a la gasolina en el precio de venta. Tradicionalmente, la gasolina 95 es más barata que el gasóleo A. Sin embargo, desde el 4 de marzo, el diésel se ha puesto por delante.
"Pasa porque hay mucha más demanda de diésel en España: camiones, tractores, flotas... Todo el mundo quiere diésel y el precio sube más rápido", dice Bayo. En Almería, el diésel es el rey, y la gente corrió a por él. "Cuando se normalice, el diésel volverá a estar por debajo, como siempre".
¿Cuánto va a durar la situación?
"No me atrevo a dar una fecha, pero lo lógico es que vuelva a la normalidad. Desde que Trump anunció que pretendía hacer una guerra corta el precio del barril ha bajado", subraya Bayo, y añade: "Esto es por los nervios del mercado; el petróleo ya ha empezado a bajar un poco, a 84 dólares, cuando tuvo picos de 102 o 107".
Del mismo modo, transmite calma, ya que lo peor, siempre, "es el pánico inicial", pero asegura que es imposible que Almería se quede sin combustible: "Siempre hay reserva, no hay que agobiarse".
Lo normal, continúa, es que "cuando se venda el combustible caro que ahora hay en los depósitos, los precios se estabilicen", y es posible que las gasolineras libres, que ahora se han visto obligadas a comprar 'caro', "tarden un poco más en volver a los niveles previos", pero remarca que "todo volverá a la normalidad".
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Alberto Godoy