La Voz de Almeria

Carboneras

240 niños, 38 monitores y 10 profesores: así cobra vida una de las grandes tradiciones de Carboneras

La Escuela de Verano recrea las Fiestas del Pescador con su propia procesión de la Virgen del Carmen y un barco construido para la ocasión

El barco creado para estas Fiestas del Pescador en la Escuela de Verano

El barco creado para estas Fiestas del Pescador en la Escuela de VeranoJorge Barroso

Sara Ruiz
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Hay tradiciones que no necesitan escribirse para sobrevivir. Pasan de generación en generación, se aprenden mirando a los mayores y terminan formando parte de la memoria de todo un pueblo. En Carboneras, muchas de ellas tienen olor a sal, nacieron mirando al Mediterráneo y cada verano vuelven a encontrarse alrededor de la Virgen del Carmen. Durante generaciones han sido los mayores quienes han enseñado a los pequeños a quererlas. Sin embargo, esta vez han sido ellos quienes han tomado el relevo para demostrar que el futuro de una tradición también puede comenzar en el colegio.

El pasado viernes 14 de agosto, los niños de la Escuela de Verano de Carboneras se convirtieron por unas horas en pescadores, marineros y protagonistas de sus propias Fiestas del Pescador. Con un barco construido para la ocasión, música, farolillos y hasta una pequeña recreación de la Glorieta, los pequeños reprodujeron la tradicional procesión marinera y se acercaron de una manera muy especial a una de las celebraciones que mejor cuentan la historia y la identidad marinera del municipio.

Las Fiestas del Pescador en la Escuela de Verano de Carboneras

Las Fiestas del Pescador en la Escuela de Verano de CarbonerasJorge Barroso

Acercar las raíces 

La idea comenzó a tomar forma en junio, nada más terminar las Fiestas de San Antonio. Ángeles Carrillo, concejala de Políticas Sociales, quería aprovechar una de las semanas temáticas de la Escuela de Verano para acercar a los pequeños a las tradiciones marineras de Carboneras. "Siempre solemos incluir a los niños en la realidad de las fiestas, de las tradiciones", explica a LA VOZ.

Pero este verano quiso ir un poco más allá. La propuesta llegó hasta Míriam Carcelén, coordinadora de la Escuela de Verano 2026, con una intención clara: que los niños no se limitaran a conocer las Fiestas del Pescador, sino que pudieran vivirlas y hacerlas suyas. "Le dije a Míriam de hacer una pequeña procesión, para que los niños conocieran de cerca nuestras raíces", recuerda Carrillo.

A partir de aquella primera idea, la celebración fue creciendo casi sin darse cuenta. Lo que nació como una forma diferente de enseñar las costumbres del pueblo terminó llenándose de pequeños detalles hasta construir unas Fiestas del Pescador a su medida, pensadas para aprender, divertirse y, sobre todo, descubrir un poco mejor el lugar en el que están creciendo.

A su medida

Y para hacer realidad aquella idea no faltaron manos. La Escuela de Verano reúne este verano a alrededor de 240 niños de Infantil y Primaria, desde los más pequeños hasta sexto curso, acompañados por diez profesores y 38 monitores, además del personal de la Asociación Carboneras Inclusiva. Todos ellos fueron dando forma durante la semana a una celebración pensada para los pequeños.

El mar fue el hilo conductor desde el primer día. El lunes, los niños visitaron junto a Carbopesca el puerto y la lonja, donde pudieron ver cómo se recepcionaba el pez espada y conocer de cerca los distintos tipos de pesca. Después, ese aprendizaje continuó en la Escuela de Verano con manualidades, peces recortados y diferentes actividades relacionadas con una forma de vida que lleva generaciones ligada a Carboneras.

Pero la gran sorpresa se estaba preparando para el viernes. Dos carros del supermercado Covirán se transformaron en un pequeño barco, se confeccionó la Virgen, con algunos materiales de la mercería El Dedal, aparecieron los farolillos y el patio tuvo incluso su propia recreación de la Glorieta. La Asociación Musical San Antonio se sumó a la iniciativa y muchos niños llegaron vestidos de marineros y pescadores para completar una procesión en la que no faltaron la música ni los personajes. Por unas horas, aquel rincón de Carboneras se convirtió en el escenario de unas Fiestas del Pescador hechas por y para los más pequeños.

Integración

En aquella pequeña procesión había sitio para todos. Los niños y jóvenes del Aula Específica participaron junto al resto de sus compañeros en una actividad que había sido pensada desde el principio para que nadie tuviera que quedarse mirando desde fuera. Entre ocho y quince usuarios forman parte de este aula durante el verano, con edades comprendidas entre los cuatro y los 19 años y diferentes necesidades educativas.

"Estuvieron integrados en la actividad, ya que es lo que hemos trabajado durante todo el verano, que ellos estén en cualquier iniciativa", explica a LA VOZ María José Flores, coordinadora del Aula Específica. Hicieron el recorrido de la procesión, disfrutaron de la música y compartieron el desayuno a la par que sus compañeros, con actividades inclusivas y adaptadas para que pudieran participar.

Y quizá ahí estuvo una de las imágenes más especiales de la mañana: verlos caminar juntos, sin diferencias, formando parte de una misma fiesta. Una integración que no se limita a aquel viernes, sino que está presente durante todo el verano y que permite que cada semana se convierta también en un espacio de convivencia entre los pequeños.

Las Fiestas del Pescador en la Escuela de Verano de Carboneras

Las Fiestas del Pescador en la Escuela de Verano de CarbonerasJorge Barroso

Un verano para recordar

La recreación de las Fiestas del Pescador es solo una de las muchas historias que están dejando estos meses en la Escuela de Verano. Cada semana cambia la temática y con ella también las actividades, buscando que los niños encuentren cada mañana algo diferente. Ha habido propuestas como un particular 'MasterChef', educación vial junto a Protección Civil o talleres musicales, y estos días el deporte tomará el relevo con unas miniolimpiadas, mientras ya se prepara también un 'Got Talent'.

La intención, según explica Carrillo, es que el verano tenga poco que ver con la rutina que los pequeños dejan atrás cuando terminan las clases. "Los niños están cansados de todo el año, hay que incentivarlos, no la monotonía de todo el curso escolar". Yoga, música, deporte y juegos se mezclan así con actividades que también les permiten conocer el lugar en el que están creciendo.

Y entre todas ellas, la del pasado viernes dejó algo difícil de guardar en una manualidad. Durante unas horas, los más pequeños tomaron una tradición que durante generaciones ha pertenecido a sus padres y abuelos y la hicieron suya. Quizá dentro de unos años algunos de aquellos pequeños marineros vuelvan a acompañar a la Virgen del Carmen, esta vez desde un barco de verdad. Entonces, probablemente, recuerden aquel verano en el que su primera procesión comenzó sobre dos carros de supermercado.

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