El Juergas afronta su recta final al rojo vivo
Ni siquiera el intenso calor impidió que el público volviera a entregarse por completo a las bandas

Non Servium convirtió el recinto del Juergas en un auténtico volcán, con un público completamente entregado.
La penúltima jornada del Juergas Festival estuvo marcada por las altas temperaturas. Sin embargo, el calor no impidió que los asistentes bailaran y siguieran el ritmo de las bandas que actuaron hasta bien entrada la madrugada.
Como ya viene siendo habitual, los juerguistas apenas descansan. Desde el mediodía, el recinto donde se encuentra instalado el escenario Acústico registró una gran afluencia de público. A ello contribuye su privilegiada ubicación a pie de playa, que permite darse un baño de vez en cuando para refrescarse y continuar disfrutando de la música. En esta ocasión, las actuaciones corrieron a cargo de Momo y de los catalanes Periferia.
También hay que destacar el ambiente que se respira en Adra durante los días del festival. Las terrazas de bares y cafeterías permanecen llenas y las calles presentan una animación poco habitual, convirtiendo a la localidad abderitana en una ciudad abierta y cosmopolita. A todo ello se suma la importante repercusión económica que el Juergas genera en la hostelería y el comercio local.
Linaje fue el primer grupo en pisar el escenario Principal ante un gran número de espectadores, que ya se habían dado cita pese a la hora y esperaban con expectación todo lo que llegaría después. A continuación, fue el turno de Benito Kamelas. La banda valenciana desplegó su habitual energía y ofreció un amplio repertorio en el que tuvieron especial protagonismo sus trabajos más recientes, Resiliencia y Justicia Poética.

Las guitarras volvieron a rugir con fuerza durante una penúltima jornada marcada por el calor y la intensidad musical
El broche de oro
Ya entrada la noche, los amigos de Kaotiko descargaron toda su fuerza y convirtieron el recinto en un auténtico polvorín, con los juerguistas entregados por completo. Tras ellos llegaron, desde Móstoles, Non Servium. La formación madrileña, conocida por el carácter combativo y reivindicativo de sus canciones, transformó el Juergas en un verdadero volcán y consiguió que el público se rindiera ante su arrollador empuje.
Posteriormente subieron al escenario los bosnios Dubioza Kolektiv, cuya energía todavía logró exprimir un poco más a los asistentes. La banda sorprendió con una original puesta en escena y con su particular combinación de rock, ska, reggae, ritmos electrónicos y folclore balcánico. Sus letras, de marcado contenido político y social, denuncian asuntos como la corrupción y la desigualdad.
Sons of Aguirre y Benny Page fueron los encargados de poner el broche final a la jornada. Los primeros desplegaron la contundencia de su rap metal, mientras que el productor británico cerró la noche con su vibrante combinación de reggae, dub, dancehall y drum and bass.

Los bosnios Dubioza Kolektiv sorprendieron con su enérgica puesta en escena y su particular fusión de estilos