Las “casillas blancas” para pescadores de Adra
Aquellas viviendas hoy en día aún en pie dieron auge a muchas familias necesitadas en una zona que con el paso del tiempo empezó a cobrar mucha vida

Vista panorámica de Adra. A la derecha de la imagen las “casillas blancas” recién construidas.
Una placa en la calle Miramar de Adra anunciaba la inauguración de las viviendas el primero de abril de 1957 aunque oficiosamente, se adelantaron al 28 de marzo por lo apretado de la agenda. Aquellas viviendas para los trabajadores y sus familias fueron construidas bajo el signo de la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS).
En Adra, serían 61 viviendas con un presupuesto de 2.081,168’15 pesetas y con un alquiler mensual aproximado de 66’06 pesetas. Así mismo, la Organización Sindical de Almería. avanzaba su construcción en el año 1956 y dentro del primer Plan anual de la vivienda comunicando que en el término de doce meses estaría totalmente terminado los once grupos de viviendas que sumarían 748 en total. Además, se edificarían en España durante el año 1956, 45.850 casas.
Se informaba también en noviembre de 1956 de la distribución de las viviendas del Pian Sindical 1956-57-, en el que se había asignado a Almería un cupo de 280. De ellas, 180 serían de renta limitada y 100 de tipo social. La distribución de estas sería: en Adra, 36 viviendas de renta limitada y 75 de tipo social.
Una vez aprobados por parte de la Delegación Nacional de Sindicatos los proyectos de construcción de las viviendas que se edificarán en la provincia de Almería y que por entonces ya habían sido subastadas las obras de construcción de los grupos, de Roquetas de Mar, Canjáyar, Adra y Benahadux, cuyas viviendas, todas, eran de tipo social y se hallaba a la espera de la inmediata aprobación el proyecto de construcción de los grupos de Berja, Tíjola, Albox y Huércal Overa más, las viviendas de la carrera del Perú, en Almería.
El grupo de 64 viviendas en Adra llevaría el nombre de "Nuestra Señora del Mar”, como así lo comunicaba el arquitecto jefe de la Zona Sur del Instituto Nacional de la Vivienda, Juan Piqueras Menéndez y el delegado regional de dicho Instituto, Juan Jáuregui Briales y que estaban acompañados por el delegado provincial del Instituto Nacional de la Vivienda, Juan de Oña Iribarne.
Inauguración
Aquellas “casillas blancas”, llamadas así en el argot abderitano, están construidas a la orilla de la antigua carretera hacia Málaga y conocida por la Cuesta del Faro En su día, los actos de Adra se vieron también realzados por la presencia del Almirante, Juan Pastor Tomasety, Presidente y Delegado del Instituto Social de la Marina y el Director Técnico de dicho Instituto, don Antonio Pedrosa Latas.
Adra viviría una jornada de entusiasmo patriótico. Sus calles aparecían profusamente engalanadas con colgaduras y banderas, dispensando así un cálido recibimiento a las autoridades. A las cuatro y media de la tarde llegaría el Gobernador Civil y Jefe Provincial, don Ramón Castilla Pérez a este pueblo, acompañado del Delegado Provincial del Instituto Nacional de la Vivienda y Jefe del Servicio Provincial; de Justicia y Derecho, Juan de Oña
Iribarne; Inspector Provincial, Luis Soria Vizcaíno; Delegado Provincial de Auxilio Social, Emilio Ibáñez Fernández y Secretario particular, José Luis Pérez de la Cruz González. Esperaban, en la 'Puerta del Mar’ el Alcaide, Antonio Olmedo Rodríguez; Cura.
Párroco, don Antonio Barea Molina; Coadjutor, Diego Cara; Comandante de Marina, Capitán de Corbeta, don José Luis Sicre de la Casa; Juez Comarcal, don Juan Moreno Soler; Capitán Jefe de la línea de la Guardia Civil, don Jesús Manzano; Patrón Mayor Cofradía Pescadores de Adra, Nicolás Linares; delegado comarcal sindical, Antonio Vela López y miembros de la corporación municipal y otras autoridades y personalidades.
Asimismo, formaba la centuria del Frente de Juventudes "Abdera" y la Banda de Música; numerosa muchedumbre, que prorrumpió en vítores y aplausos. Seguidamente las autoridades se trasladaron al lugar conocido por “El Cercado”, allí se habían levantado 64 casas para pescadores, ¡construidas por la Obra Sindical! del Hogar, con aportación económica del Instituto Nacional de la Vivienda, y cuyo presupuesto alcanzo los dos millones de pesetas. Formaban los bloques de casas, las calles de Miramar, Numancia, Pinzón, Colón y Lepanto. Las viviendas aparecían engalanadas con gallardetes efectuando la bendición el señor Cura Párroco y seguidamente se procedió, en medio de un gran entusiasmo, a la entrega de las llaves a los beneficiarios.
Después, la comitiva, visitaron varias de las viviendas, así como a las obras del nuevo campo de fútbol, que por entonces se construía e iban sus obras muy adelantadas. Después de esa inauguración las autoridades y publico en general se desplazaron para asistir también al estreno del Matadero Municipal en la Rambla de las Cruces