La Voz de Almeria

Adra

Cartas que tardaban semanas: el aislamiento de Adra y Almería desesperaba al comercio en 1834

Las quejas publicadas en la prensa de la época denunciaban la lentitud extrema del correo y el abandono de los caminos

Bergantines en aguas de Adra a la espera de embarque a finales siglo XIX.

Bergantines en aguas de Adra a la espera de embarque a finales siglo XIX.Colección de Andrés Aguilera.

Pepe Cazorla
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Estamos en 1834 y se quejaban desde Adra manifestando en los periódicos de la época el atraso verdaderamente lastimoso en que se hallaba el establecimiento de correos en España, por la lentitud de las comunicaciones. Sin embargo, se crispaban aún más a las de las provincias con la Corte que eran por entonces y sin duda, las menos combinadas del Reino, porque las de las provincias y pueblos entre si se encontraban muchísimo peor. En prueba de aquella afirmación y siendo las comunicaciones de interior una de las causas que más influyen en la prosperidad de la agricultura e industria, se enviaba informe dado por el administrador de correos de Almería al principal de Granada, digno de la consideración del Gobierno.

Se reseñaba en el escrito que el establecimiento de la estafeta que se solicitaba entre Málaga y Almería no solo era útil, sino de absoluta necesidad para remediar los graves perjuicios que se estaba padeciendo el comercio por razón de la lentitud de las comunicaciones entre ambos puntos. El tráfico entre Almería y Málaga era continuo e importante. 

Las fábricas de jabón de Málaga recibían de Almería la barrilla que consumían, y los almacenistas de Almería, recibían desde Málaga la mayor parte de sus surtidos de azúcar, cacao, bacalao y otros géneros. El tráfico en granos entre ambos puntos solía ser de grandes consideraciones incluso en algunas épocas. Siendo tan importante los graves perjuicios que se daban por resultado por la tardanza de las comunicaciones se necesitaban hasta quince días mínimo para recibir el correo ordinario en la circulación de un punto a otro. 

Así mismo, Almería y Adra también eran dos puntos por donde se extraía todo el plomo y que producían las minas de la sierra de Gádor, eran por consiguiente las relaciones entre ambas estrechas e interesantes, porque gran parte de los buques extranjeros que cargaban en Adra, tocaban primeramente en Almería para habilitarse por sanidad y recibir las ordenes de sus consignatarios, y las casas de Adra que tenían depósitos de plomos en Roquetas asumían precisamente el tener que acudir a la aduana de Almería para su embarque. 

Pero la organización que se vivía en aquellos días, los Correos eran muy defectuosa, que siendo la distancia solamente diez leguas, tardaban las cartas de Almería a Adra seis días, necesitándose hasta trece para recibir la contestación por el correo ordinario. Así es que los comerciantes no pudiendo someterse a semejante retraso, se veían en la precisión de remitir toda su correspondencia con propios, incurriendo en considerables gastos.

El establecimiento de la estafeta que se proponía también produciría la ventaja de abreviar las comunicaciones de Almería y Adra con Gibraltar y Cádiz, ventaja de mucha consideración por ser este último punto un mercado importante para la venta de los plomos, y siendo la distancia unas sesenta leguas la correspondencia de Almería a Gibraltar, por el correo, tardaba 10 días, necesitándose hasta 18 días para recibir una contestación lo mismo como de Cádiz. Y no hablemos de días y tardanzas si algún encargo se hacía y partían desde Sitges, pasando por Villanueva, Tarragona, Valencia, Alicante, Cartagena, Almería, Adra, Málaga…

Por aquellas razones consideraban, no solo útil, si no urgentísimo el establecimiento de la expresada estafeta. Era sabido así mismo que el trasporte en su mayoría era realizado por cabotaje (mar) debido al lamentable y tortuoso estado del trayecto de Málaga – Adra – Almería. 

Así mismo, por entonces, el camino de Roquetas, que es el de comunicación con Adra, Motril y toda la Alpujarra, en donde se hallan las minas de Plomo, este itinerario, era camino de rueda y herradura, apuntando los periódicos de la época, que incluso pudiera haberse hecho de plata con los arbitrios que se han sacado desde hace más de 40 años de imposición años atrás y que lamentablemente se hallaba tan intransitable, que solo un desesperado era capaz de viajar por el. 

Por ello, todos, los pueblos que satisfacían semejantes arbitrios se quejaban y con toda la razón de tan escandaloso abandono, y los particulares que tenían sus haciendas o fábricas por aquellos puntos sufrían incalculables perjuicios como en la Villa de Adra en 1834 y que tan solo llevaba un año perteneciendo a la provincia de Almería, antes, a Granada.

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