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El almeriense que imparte el ejercicio de la eterna salud: el Chi-Kung

Gracián García, lleva dos décadas practicando esta técnica milenaria de la medicina china y desde hace diez también da clases

Gracián García en una de sus posturas de Chi-Kung.

Gracián García en una de sus posturas de Chi-Kung.La Voz

Marina Ginés
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Gracián García Sánchez es uno de los pocos almerienses que ha llevado el chi kung o qigong, conocido como el ejercicio de la eterna salud, a distintos municipios de la provincia de Almería. Esta práctica milenaria, de la medicina china combina movimientos suaves, respiración consciente y atención plena para cultivar la energía vital y mejorar la salud física y mental, y él ha dedicado más de veinte años a perfeccionarla y enseñarla.

“El chi kung viene de la medicina tradicional china y se creó para no caer enfermo, para mantener el cuerpo fuerte y equilibrado”, explica. Según Gracián, su origen no se limita a la actividad física: “Quienes se cuidaban físicamente en la antigua China tenían relación con la medicina, eran médicos o maestros que sabían cómo prevenir enfermedades mediante el movimiento y la energía”.

Más de 2 décadas de Chi-Kung en Almería

Su primer encuentro con esta disciplina fue casi casual: hace 23 años, un coreano que había montado un centro de acupuntura en El Ejido le presentó el chi kung. “Empezamos un grupo de amigos y practicábamos unos 45 minutos de Chi-Kung y 15 de Tai-Chi, porque el Tai-Chi es solo una parte de todo el Chi-Kung”, recuerda. A partir de entonces, la práctica se convirtió en una parte esencial de su vida.

Con el tiempo, Gracián quiso profundizar y profesionalizar su formación. Encontró la Escuela Internacional de Chi Kung, fundada en Francia, y se formó durante tres años, lo que le permitió ordenar y estructurar los conocimientos que había adquirido de manera autodidacta. “Yo tenía un chi kung muy vasto, pero esta escuela me ayudó a entenderlo como disciplina: este ejercicio es para esto, aquel para lo otro, siempre enfocado a la salud y al bienestar”, señala.

En qué consiste el Chi-Kung

Hoy, con 56 años, Gracián combina su labor como quiro-masajista y osteópata con la enseñanza del Chi-Kung, adaptando los ejercicios a la edad, la condición física y las necesidades de cada alumno. “Puede hacerlo cualquier persona: jóvenes, adultos, mayores… incluso niños. Cada uno trabaja desde su posibilidad, sin forzar nada”, explica. Esta accesibilidad, según él, es uno de los principales atractivos de la práctica: “Lo que más nota la gente es que sale alegre, con energía, con sensación de transformación desde la primera clase”.

Gracián García en una de sus posturas de Chi-Kung.

Gracián García en una de sus posturas de Chi-Kung.La Voz

La metodología que aplica Gracián se basa en tres pilares fundamentales: movimiento, respiración y atención consciente. “Primero aprendes el movimiento; luego añadimos la respiración, y finalmente la atención recorre tu cuerpo, desde la punta de los dedos hasta el corazón”, explica. 

A partir de ahí, los ejercicios se adaptan según los meridianos, órganos y estaciones del año. Por ejemplo, en invierno se enfocan en riñones y vejiga, mientras que en otoño trabajan pulmón e intestino grueso. “Las articulaciones son puertas por donde puede entrar la enfermedad, así que trabajamos mucho los movimientos redondeados y suaves para fortalecerlas”, señala.

Gracián imparte clases en distintas asociaciones y municipios de la provincia. En Adra da clases en las instalaciones de Acerobo, Quiérete y Bienestar, y colabora con otras disciplinas como la biodanza para ofrecer talleres más completos durante los fines de semana. “Hacemos una hora de Chi-Kung y dos horas de biodanza, y la experiencia es muy gratificante para todos los participantes”, comenta.

Aunque el Chi-Kung aún es poco conocido en la provincia, Gracián asegura que la acogida ha sido positiva. “La gente me mira raro al principio, porque no saben muy bien qué es, pero les invito a probar y se engancha. Lo único que hace falta es asistir a una clase y sentirlo por uno mismo”, dice entre risas. Su forma de enseñar evita la rigidez: “No estoy corrigiendo cada movimiento. Cada alumno lo hace a su manera y hasta donde puede, y eso es suficiente”, explica.

Para Gracián, el Chi-Kung no es solo un ejercicio físico; es una herramienta de prevención y bienestar integral. “Los beneficios se notan desde el primer día: mejora la energía, la claridad mental y la serenidad. Es un trabajo profundo, pero accesible y gratificante”, asegura. En sus clases, cada sesión se adapta al grupo y al momento, respetando la experiencia de los alumnos y las necesidades de su cuerpo.

Desde hace más de veinte años, este almeriense ha logrado acercar una tradición milenaria a su tierra natal, demostrando que la práctica de la medicina china no solo es posible en grandes ciudades o países asiáticos, sino también en la provincia de Almería. Gracias a su dedicación, el Chi-Kung ha encontrado aquí un espacio para crecer y transformar la vida de quienes lo practican, haciendo honor a su apelativo: el ejercicio de la eterna salud.

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