La Voz de Almeria

Adra

El Centro de Iniciativas Turísticas de Adra

José Cuenca Espinosa, un adelantado a su tiempo

José Cuenca Espinosa, presidente del Centro de Iniciativas Turísticas de Adra.

José Cuenca Espinosa, presidente del Centro de Iniciativas Turísticas de Adra.Fotografía familiar.

Pepe Cazorla
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Fue el verdadero motor del Centro de Iniciativas Turísticas de Adra creado en 1969. Este centro estaba compuesto por asociados de los distintos ramos de hostelería y comercio de esta ciudad que se reunían en la terraza cubierta del antiguo Hotel Abdera. Allí, entre el papeleo, se ideaba y proyectaba la propaganda turística, para dar toda la información y facilidades posibles para que nuestros visitantes encontrasen alojamiento; daban información turística a toda aquella persona que lo solicitase y formulaban iniciativas acerca de la Administración. 

Recuperaron entre otras muchas, una vieja idea de un grupo de jóvenes de la localidad: Crear el Club Náutico de Adra, y hay que reconocer al presidente del Centro de Iniciativas Turísticas de Adra, José Cuenca Espinosa, que lo propusiera nuevamente. En aquellos años prácticamente no había turismo, Pepe Cuenca y su amor por Adra lo plasmaría con el Hotel Abdera, el cine Albéniz o el camping de la Sirena Loca, en los años 70, cuando en España casi, ni se conocía eso de los campings. 

El propio Cuenca tomó la iniciativa en la creación del Club Náutico de Adra. A él se le debe la iniciativa para su construcción el 19 de julio de 1972 y en la formó parte de la primera directiva del acta fundacional. Pepe Cuenca se dejó su tiempo, su dinero y su tranquilidad familiar para sacarlo adelante. Puso todas sus ilusiones en Adra, enamorado de ella. 

Si un directivo aportaba a 10 socios, Cuenca, traía a 50. El turismo era muy selectivo, no venía mucha gente. Pepe Cuenca, como amistosamente se le conocía, pensaba en las riquezas naturales y grandes posibilidades de Adra para que el visitante se disfrutara bien en sus épocas de descanso. El turismo de costa abderitano iba en aumento. 

Su temperatura era ideal, sus playas de distintas clases para todos los gustos, su abundante fauna marina para deleite de los gastrónomos más expertos y exigentes, el calor con que sus gentes trataban al turismo hacía que día a día, año a año, un mayor contingente de visitantes nacionales y extranjeros acudieran a nuestras costas. 

Y es que las metas, una de ellas, fue la edición de un folleto turístico en colaboración con el ministerio de Información y Turismo y el Ayuntamiento de la ciudad y que fue facilitado gratuitamente a todos los establecimientos de la localidad. Este folleto se denominaba 'ADRA TIBIA Y AZUL'. Otro objetivo era haber promocionado la constitución de la sociedad Club Náutico de Adra, en cuyas instalaciones las embarcaciones que atracasen contarían con los servicios necesarios.

Tranquilidad que aún reina

Bien es cierto que, por entonces, Adra, se adaptaba al turismo de familia, al que buscaba tranquilidad porque aquí la encontraba y encuentra. Esa era también la impresión del visitante. Casi todos coincidían y es que el que venía un año volvía al siguiente, pero, además, trayendo a sus amigos. 

Desde el Centro de Iniciativas Turísticas de Adra que presidía Pepe Cuenca, ofrecían por bandera el carácter sociable del abderitano, que recibía al turista no como una mercancía, sino como a un amigo y contaba con la bondad del clima y en contra de lo que algunos se atreven a ultimar, el turismo era beneficioso en esta ciudad, reuniendo unas condiciones inmejorables para actividades lúdicas, su tranquilidad reinante y de este sol que regalábamos a los visitantes de otros países procedentes de Bélgica, Holanda, Francia, Italia o Inglaterra. 

Días espléndidos que motivaban la inspiración de Pepe Cuenca. Que el clima y paisaje de Adra eran extraordinarios junto a la amabilidad abderitana es algo digno de elogiar. El extranjero se deleitaba, también a su vez escuchando los comentarios de las sencillas gentes, o sintiéndose muy dentro de la intimidad de estas personas. 

Infinidad de veces hemos observado a un extranjero ayudando en las faenas a un campesino, lo mismo que lo hemos visto montado a lomos de un asno o comiendo con los propios campesinos.

En Adra no se es extranjero, ya lo decía Pepe Cuenca, sino huésped y estos se marchaban al finalizar sus vacaciones con la mano tendida en señal de retorno, casi involuntario. Realmente, el visitante, no encontraba comodidades como en otros lugares más adelantados en el turismo en los años 70. 

Adra iba creciendo, pero con lentitud. No poseía turismo de invierno ni de verano, sino amigos de otros países que venían a hacer una visita anualmente en cualquiera de las épocas del año por nuestra la calidad de nuestro clima. 

Cuenca Espinosa, como hijo de Adra y conocedor de las virtudes e inconvenientes del turismo apuntaba en su día: “El turista es persona delicada urbanísticamente, y nosotros todavía no podemos ofrecerle eso a nadie, porque no hemos intentado hacerlo”. 

De los diez Campings que existían en toda la provincia por entonces, Adra, contaba con la mitad: Las Gaviotas, Monte y Mar, La Habana, La Sirena Loca y Las Vegas. Así mismo, en Adra existían tres pensiones, cuatro fondas, nueve restaurantes, una discoteca, un cine de invierno, otro de verano, un hotel, una docena de bares y dos cafeterías. Y contaba con el puerto pesquero, Club Náutico y puerto deportivo de reciente construcción con un total de 40 puntos de atraque por entonces.

Nuestro incomparable clima consolidado del sol mediterráneo

José Cuenca Espinosa, presidente del Centro Local de Iniciativas y Turismo, junto a sus directivos caminaban en cuanto a proyectos realizados. El Centro de Iniciativas Turísticas de Adra, asistiría a la asamblea anual de la Federación Española de Centros de Iniciativas y Turismo, que se celebraría en Llanes (Asturias) y les seguiría Salamanca, Cáceres y La Coruña, adquiriendo aún más experiencia al entrar en contacto con otros centros de otras ciudades.

Sorprendentemente y como nota curiosa en aquella primera vez, fue que, de Andalucía, solo asistieron nada más que el Centro de Úbeda y el de Adra. También se había facilitado información a más de trescientos visitantes en cuanto a hostelería y a condicionamiento de las playas, así como toda clase de datos de interés. 

Así mismo, se colaboraba con la Comisión de Festejos locales y muy especialmente en sus cabalgatas. Organizaron un curso acelerado de francés encaminado a los propietarios y operarios de hoteles, bares, etc. Tenían proyectada la construcción de una oficina de información por ser Adra la puerta de entrada a nuestra capital y desde la que todo visitante pudiera obtener la información solicitada acerca de nuestra provincia. 

Querían obtener la calificación de Fiesta de interés turístico de la clásica “moragas” que se venían celebrando anualmente en el mes de septiembre, con motivo de nuestras fiestas patronales, dado el interés que habían despertado entre nuestros visitantes. Otra meta que se buscaba era la señalización de playas y lugares de interés turístico. Y, por último, organizar la ruta gastronómica de “La Alpujarra”. Se realizaron varias con clientes del Hotel Abdera.

Ganas no faltaban, aunque los medios económicos del Centro eran muy escasos. Únicamente se contaba con las cuotas de los socios y la ayuda que en todo momento prestaba el Ayuntamiento. Adra, por entonces, era una de las ciudades llamadas a ser, más que de turismo populoso ciudad residencial que contaba con un turismo selectivo, por no contar con urbanizaciones ni grandes extensiones de terrenos que ofrecer a las mismas. El turismo en Adra no es, hasta ese momento, un comercio, sino un regalo a visitantes de sol, playas y simpatía. 

El propio Centro de Iniciativas y Turismo, de Adra, instituyó la 'Gaviota de Oro', para distinguir a aquellas personas que, por su fidelidad, amor y comportamiento hacia Adra, se hacían merecedoras del agradecimiento de los abderitanos. Pepe Cuenca fue reconocido en 2007 por su lucha y tesón para promocionar Adra como destino turístico junto a José Antonio De Bonis. Ambos recibieron “La Torre de Adra” en FITUR a ese mérito de los años 70.

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