La devoción por las Ánimas de Adra
Hasta cinco pequeños escenarios de Ánimas existen en el municipio

Encendido como cada noche de las 'mariposas' por parte de Trinidad Lorenzo.
Uno de los lugares más visitados diariamente por antonomasia es la pequeña ermita de las Ánimas situada junto al arco romano de la ciudad de Adra. La ermita de las Ánimas es un reguero continuo de peregrinaje que atrae a centenares de devotos y fieles que a casi a diario se trasladan a este lugar de culto y paz.
Una vecina de Adra, la ermitaña Trinidad Lorenzo, es la que mantiene viva la llama que alumbra con aceite y mariposas (luminarias) durante todo el año el interior de la ermita de las Ánimas Benditas haga frío, calor, lluvia, rayos o truenos. Se encarga incluso de que siempre pueda estar decente el lugar ante la llegada diaria de cientos de nuevos visitantes rodeando a los pies de la pequeña ermita con flores.
No cobra sueldo alguno y hasta se presta voluntariamente para hacer de limpiadora recogiendo el líquido que las velas sueltan en días de mucho calor, además, de colocar y apartar las que se queman una sobre otras para evitar incendios.
La limosna que allí depositan van a parar directamente para comprar aceite, preferiblemente el de oliva, de más aguante para las mariposas y también, para su mantenimiento para poder reparar los desperfectos que en muchas ocasiones el ser humano por negligencia al depositar las velas y por efecto de las llamas, han provocado daños en la pequeña ermita que en más de una ocasión han tenido que ser sofocada por incendios de las velas del exterior al estar pegadas y unas encima de otras.
Las monedas sobrantes, su cantidad en efectivo, son transferidas por correo certificado o bien, entregadas en sobre cerrado personalmente y entregadas al Santuario Fray Leopoldo de Alpandeire en Granada, como bien hacían personalmente su madre y abuela desde hace casi cien años.
¿Y el aceite sobrante? El aceite sobrante, en ocasiones, (la mayoría es sustraído por amigos de lo ajeno) se cede gratuitamente a Cruz Roja, Ongs o Salones Parroquiales para los más necesitados, tanto de girasol como de oliva, aunque este último llega en menor porcentaje. Por cada cuatro botellas de girasol (aprox.) suelen dejar una de oliva, aunque muchos devotos prefieren contactar con Trinidad directamente para dejarle en persona el aceite.
Esta tradición de ofrecer oro líquido a las Ánimas se remonta a la creencia de que las almas en el Purgatorio pueden interceder por nosotros. Una de las versiones asegura que a estas Ánimas se les debe ofrecer aceite y mariposas para que se alimenten y puedan trabajar de noche y así cumplir las peticiones.
La tradición de ofrecer este producto tiene su origen en el culto a las ánimas del purgatorio, que según la Teología se refieren a toda alma con algún pecado que no ha realizado en vida la suficiente penitencia como para entrar directamente en el Cielo.
Así, se cree que las ánimas benditas tienen la capacidad de interceder a favor de los fieles una vez que estos, con su oración y su limosna, las reviven. Se trata, en definitiva, de una creencia popular basada en realizar un sacrificio por el descanso de los difuntos. La Virgen del Carmen saca las almas del purgatorio y ayuda a los que están moribundos.
La Teología se refiere con éste a un paso intermedio en el que todavía quedan por purgar los pecados cometidos en vida. Hay muchas versiones de esta creencia y ésta es una de ellas. Y es que, Trinidad, mientras Dios quiera y tenga la llave del pequeño santuario, se encargará de ello, iluminando con aceite de oliva y mariposas, las imágenes dentro de la ermita y manteniendo la promesa de su madre. Trinidad, durante toda su vida, ha permanecido fiel a la cita diaria, llegando incluso a realizar por tres veces el encendido de mariposas al día.
Ella se encarga de pleno de esta ermita tras el fallecimiento de su madre Trinidad Sánchez Rodríguez la cuál, recogió el testigo de su suegra, Ana Espinosa, que fue, la artífice de levantar las actuales Ánimas y que siguen en pie, gracias, a que una vez que las derribaron durante la Guerra Civil, Ana Espinosa, echó una ‘manda’ (un voto a las Ánimas Benditas) prometiendo hacerla de nueva construcción en el mismo lugar que durante años se han situado siempre, si sus familiares regresaban vivos de la guerra. Así fue, y así es.
En los alrededores de la pequeña ermita mientras se reza, solo se escucha el ruido del silencio. El lugar atestigua la visita de personalidades dentro del mundo de la música de renombre, actores famosos o futbolistas muy, muy conocidos, donde tanto sus nombres, como sus oraciones, se guardan en secreto. por aquellos que le han dado acceso a verlas por dentro.
Tampoco es extraño ver a gente de toda clase social, religión o raza que se han pegado una larga caminata y vuelta de madrugada. Casualidad o que la fe mueve montañas, se han dado el caso de personas que le han ‘pedido’ por un familiar cercano enfermo y obtener su cura. Por las Ánimas del arco romano han pasado feligreses de Argentina o Australia.
Ignoro por el cuál o por qué ese gran número de creyentes visitan a diario la pequeña ermita y eso, que por todo el municipio abderitano existen otras cuatro más. Según las creencias, las Ánimas son almas que Dios no permite entrar en el Cielo porque tienen aún algo pendiente que solucionar en esta vida, y se encuentran vagando por este mundo en ese purgatorio sin poder encontrar la paz e incluso se enfadan con personas si no llegan a cumplirles lo prometido. Generalmente las Ánimas son buenas y ayudan a las personas que rezan mucho por ellas.