Las gacetillas de 'El Eco de Alhama'
Corría el año 1903 cuando nació la vida periodística en el medio Andarax en pleno apogeo uvero

Ejemplar histórico de El Eco de Alhama.
Corría el año 1903, que dirían los clásicos. Con fondo amarillo, ‘El Eco de Alhama’ nacía a la vida periodística en el medio Andarax en pleno apogeo uvero. Lo recuerda María del Carmen Amate, licenciada en Historia y la alma mater del proyecto actual: el Eco surgió en Alhama de Almería “en los primeros días del mes de marzo de 1903 con el subtítulo de Periódico Semanal Independiente Defensor de los Intereses Locales”. Se publicaba una vez a la semana. Director: Francisco Artés Márquez. Solo cuatro páginas: portada, noticias médicas y científicas, cartas al director, unos cuantos anuncios y las gacetillas, una retahíla de informaciones muy breves que, en no pocas ocasiones, eran chismes o rumores de correveidiles que se disparaban por el pueblo.
Tan pronto se publicaba una pedida de mano de una distinguida señorita de la buena sociedad alhameña para un simpático joven “con título académico” como se contaba la intrahistoria, el anecdotario, de cualquier anomalía que alteraba la normalidad y, a veces, el tedio del casco urbano. Como cuando un pobre francés recorría las calles de la población cantando y haciendo “algunos trabajos de gimnastas” e imploraba la caridad pública, de tal suerte que una turba de chiquillos lo seguía por las avenidas dando voces con la nada apreciable idea de apedrear “al infeliz”.
Curiosas eran las reivindicaciones sobre los precios en el mercado. Decían las gacetillas que algunos vendedores de leche estaban abusando del vecindario porque no solo vendían productos con una pureza dudosa, sino que también engañaban en la medida. “¿Por qué no se obliga a esos caballeros de industria a que vendan por litros como está mandado?”, espoleaban. La preocupación por la leche se extendía al pan. La gran duda era si se vendía el pan por peso o por piezas porque alguno de los panaderos no estaba cumpliendo los acuerdos municipales.
Las gacetillas podían parecer un subproducto del periodismo local, pero guardaban la esencia de las cosas populares, el interés por lo cotidiano, de modo que presentaban ante la opinión pública curiosidades tales como la recuperación de la salud de la mujer del farmacéutico, la elección de un alhameño como notario eclesiástico o el parto de la mujer de un redactor del semanario. Si observamos los formalismos de la redacción, caeremos en la cuenta de que cualquier historia, por muy pequeña que fuera, podía ser elevada a la categoría de gran noticia. Vean, sino: “Procedentes de la Ciudad de los Cármenes hemos tenido el gusto de saludar a nuestros queridos amigos y paisanos D. Manuel Rodríguez Burgos y D. Francisco López López, que han venido a su pueblo a pasar las vacaciones de Semana Santa. También hemos saludado á nuestro amigo D. Manuel Rodríguez Wandosell, inteligente minero que viene a pasar estos días con su familia”.

Ejemplar histórico de El Eco de Alhama.
Los del semanario entendían muy bien que el periodismo es contrapoder y una mosca cojonera. Enemistarse con el alcalde y sus concejales era lo de menos. Hasta en dos números de aquella primera primavera de 1903 denunciaron el estado de insalubridad de la Calle del Norte de Alhama. Toda una cloaca, decían, “gracias al ganado que se encierra en los corrales de dicha calle”.
Se vendían garbanzos de Castilla, quincallas y paquetería en la tienda de ultramarinos de Melchor Rodríguez; pañería y género de señora tenía Antonio Vázquez con sus tejidos del reino y del extranjero; relojes Roskopf legítimos y máquinas Singer abastecía Anacleto Rodríguez en la calle de Almería, 49; y Tomás Gálvez se ocupaba de los dulces, las conservas y los licores.
¿Cuándo dejó de imprimirse el semanario amarillo? Se desconoce el momento exacto. La edición moderna de ‘El Eco de Alhama’ comenzó en 1995 con periodicidad mensual y duró 18 años en este formato: hasta la crisis económica. Desde hace más de una década se publica un número anualmente. Es una revista documental, coral. Una suma de memorias compartidas que los alhameños guardan celosamente en sus librerías. Lo hacen porque María del Carmen Amate, directora, lidera a un grupo de escritores, divulgadores, investigadores y personas de la cultura de Alhama de Almería que siguen cultivando la clave del saber: la curiosidad.
Hace unos meses celebraban el 30 aniversario de la renovada revista alhameña, paradigma de la inquietud intelectual y del compromiso por la cultura y el pasado. Hoy, El Eco es un crisol de poesía, crítica literaria, tradiciones, educación, música, biografías: la historia en mayúsculas del pueblo de Salmerón narrada con el testimonio de quienes han contribuido a generar su identidad. Amate sigue creyendo que la cultura es “un acto de resistencia”. El Eco es también una onda que siempre regresa al lugar de origen. Tal vez, quizás, algún día aparezcan más números de ‘El eco de Alhama’. El único que se guarda en le Hemeroteca de la Diputación es el cinco. Era el año uno. Alhama, a 13 de abril de 1903.