La Voz de Almeria

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La desaparición de la cubierta vegetal de la sierra de Bédar ha dejado al descubierto el patrimonio minero

Este domingo se cumple un mes del fuego más letal que nos ha dejado 14 víctimas: el incendio forestal de Los Gallardos-Bédar que ha dado la vuelta al mundo

El fuego dejó el poste, convertido en un triste símbolo de la tragedia que ha asolado el barranco del Servalico. 

El fuego dejó el poste, convertido en un triste símbolo de la tragedia que ha asolado el barranco del Servalico. Antonio Torres

Antonio Torres
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Ha quedado un paisaje más parecido a la luna que al añorado Balcón del levante. Hoy es posible recorrer con facilidad las ruinas de la mina Pobreza y contemplar elementos que hasta hace poco apenas eran visibles. Destacan especialmente las antiguas bocaminas de San José y San Diego, así como las tolvas del antiguo cable aéreo minero que transportaba el mineral hasta El Pinar de Bédar, vestigios de una intensa actividad minera que marcó profundamente la historia del municipio, nos informan desde el rigor el grupo investigador y divulgador de El Faro de Bédar: “Cuando la naturaleza comience a recuperarse, la vegetación volverá a cubrir progresivamente estas antiguas explotaciones mineras. Sin embargo, esta visita también invita a reflexionar sobre la necesidad de actuar para conservar y proteger este legado. 

No basta con dejar que el tiempo siga su curso y confiar en que el monte oculte nuevamente estos restos. La recuperación del entorno natural debe ir acompañada de medidas destinadas a documentar, consolidar y poner en valor el patrimonio minero, de manera que ambos, naturaleza e historia, puedan coexistir y preservarse para las generaciones futuras”. Precisamente, el próximo 13 de agosto, se presentará en Bédar un trabajo de investigación del impagable de Juan Antonio Soler Jódar bajo el título Atlas ilustrado de cables aéreos mineros en Andalucía Oriental y Melilla.

Lo más importante del incendio forestal es sin duda las 14 víctimas oficiales y los dos heridos por quemaduras gravísimas que permanecen en Sevilla del que toma parte el Juzgado de Vera, sin permitir la entrada el pasado viernes a abogados y solo atendiendo a los familiares de víctimas y afectados con la intención de parar opiniones interesadas o tóxicas. Ahora se comprende el silencio de algunos protagonistas porque es la hora de la Justicia y de los investigadores que trabajan para dar soluciones reparadoras a las familias de las víctimas que han perdido a seres humanos. La idea general es que se encuentren soluciones para que esto no vuelva a ocurrir. 

El fuego más letal, jamás conocido, con un viento asesino y una serie de circunstancias adversas, tiene una fecha marcada en rojo y negro para la historia. Después de estas semanas en las que muchos han hecho balance de lo perdido, otros su duelo por el familiar perdido en la tragedia, se acerca el tiempo de realizar muchas preguntas; ¿se pudo hacer más de lo que se hizo? ¿se debió mandar el mensaje ES-ALERT a la población? Muchos son los que piensan que debió mandarse el aviso y otros tantos piensan que el haber mandado la advertencia hubiera provocado el pánico generalizado en la población. 

El Pinar de Bédar desde las inmediaciones de La Perulaca (Los Gallardos), el pasado jueves.

El Pinar de Bédar desde las inmediaciones de La Perulaca (Los Gallardos), el pasado jueves.Antonio Torres

Un testigo del incendio manifiesta: “La activación de la alerta habría desembocado en una tragedia mayor dado que el fuego estaba por todas partes, cientos de focos incendiarios, como si de una bomba de racimo hubiera estallado. No era el típico fuego que corría detrás tuyo, aparecía por todas partes. El viento reinante esa tarde provocaba que las pequeñas pavesas ardiendo del monte bajo, hicieran de pequeñas antorchas, que saltaban cada 20 metros originando una imagen bélica. El fuego se consolidó en la zona. Desde El Pinar, barranco Baeza, Los Pinos, Serena y en la tranquila barriada de El Albarico, donde se ubica el Centro Budista. Allí muchos habitantes corrían sin saber a donde. Algunos se dirigían directos a las llamas porque buscaban el núcleo del pueblo de Bédar cuando allí ya estaba cercado, es cuando los vecinos de allí, conocedores del lugar y sabedores bien de la gravedad sacaban al resto por el camino correcto alejándolos del peligro.

El 9 y el 10 de julio de 2026 permanece para toda la vida en la memoria colectiva de Los Gallardos y Bédar desde que comenzó el incendio en la barriada gallardera de Almocáizar, convirtiéndose en el más letal de historia de España. El de la provincia de Ávila que afectó a Madrid es el más grande y agresivo de la historia, pero sin víctimas. La realidad de aquellas etapas de si el monte se quema, algo tuyo se quema, nos supera año tras año. 

Hay vecinos que han perdido todo desde casa, ganado, animales de compañía y hasta sus herramientas de trabajo como hemos visto con el electricista y fontanero de Bédar, Rubén González, al que el fuego le cambió la vida en unos minutos. El incendio ha tirado a la basura muchos sueños de las víctimas que eligieron este rincón de Almería. “Hay que tratar de convencer a los ciudadanos que aún no lo están de que la verdadera política se dirime no solo durante el incendio o el chaparrón, sino antes y después”, afirma Elvira Lindo.

Es la hora también de escuchar a los expertos, desde los científicos hasta los bomberos, para que las políticas de prevención sean útiles. Martín Rodríguez Márquez, natural de Muleria (Cuevas del Almanzora), ha trabajado durante 38 años, tras una oposición en el Cuerpo de Ingenieros Técnicos de Arsenales de la Armada. Ha desempeñado labores de inspección de nuevas construcciones en el Arsenal de Cartagena. Hace unos días ha investigado y recorrido las zonas afectadas de Los Gallardos-Bédar como colaborador de Ecologistas en Acción y del Grupo Ecologista Mediterráneo, y le pregunté: “Mucho se ha divulgado sobre el origen del llamado incendio de los Gallardos, atribuido desde un principio a unos cables eléctricos, sin especificar si se trata de una línea de baja o media tensión. el inicio del incendio”, señala Rodríguez Márquez. 

“Por supuesto, la Distribuidora Endesa también se alejó de toda responsabilidad, dejando caer que se trataba de una línea particular sin servicio desde hace muchos años. Alguien no dice la verdad porque la línea si estaba bajo tensión y es objeto de investigación por parte de ajustes de la Junta de Andalucía y de agentes del SEPRONA. En la reunión de este sábado la Policía Judicial de la Guardia Civil, a cargo del Juzgado de Vera, informaría de las diligencias de este caso”. “Además, se da la circunstancia que en la tarde del jueves 9.07.26, desde las 16:30 que se detectó el primer foco del incendio en Pje. Almocáizar (T.M. de Los Gallardos) mientras en Pje. Campico Moletas (T. M. de Sorbas), distante unos cinco kilómetros del foco anterior, en línea recta, estaba ardiendo otro foco, sin estar ambos conectados entre sí. Además, ambos focos no estaban en línea con el viento dominante, que soplaba de poniente. Por tanto, hay suficientes indicios para sospechar de intencionalidad”. 

A modo de conclusión y de la importancia de esos presuntos indicios, Martín Rodríguez afirma: “Se hace necesario priorizar medidas de prevención que, según los expertos tienen entre 5 y 10 veces menos gasto que la extinción de los fuegos. Según la oposición, en el debate habido en el Parlamento de Andalucía, se han dejado de gastar más de 300 millones de euros en prevención, en los dos últimos años”. “Es vital contar con Planes de Emergencia aprobados por los municipios, para prevenir los riesgos a la población, a la flora, fauna y toda clase de bienes”. La legislación debe ser permeable, aunque las cosas, como en la vida misma, no son blancas o negras.

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