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Ecologistas en Acción pide un plan de restauración ecológica para la zona afectada en Los Gallardos

La asociación destaca que lo que se ha perdido en el incendio es una "isla verde" única en el sureste europeo

Imagen de terreno afectado tras el incendio en Los Gallardos

Imagen de terreno afectado tras el incendio en Los GallardosLA VOZ

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Ecologistas en Acción, a través de una nota de prensa, ha destacado que el incendio en Los Gallardos no puede entenderse como una simple fatalidad, sino como una consecuencia de la combinación de varios factores. 

El primero en el que se ha centrado es que era un paisaje de elevado valor ecológico y gran biodiversidad, cuya cubierta vegetal, integrada principalmente por pinares de pino carrasco (Pinus halepensis), matorral mediterráneo y espartales, presenta una elevada continuidad del combustible vegetal.

Además, otro factor que han recalcado es la homogeneización del paisaje y la pérdida del mosaico agroforestal, favorecida principalmente por los cambios en los usos del suelo, el abandono agrícola y de los aprovechamientos tradicionales, han favorecido el aumento de la continuidad del combustible y la propagación del fuego.

Por último, la asociación ha destacado los factores de una topografía muy accidentada, con laderas de fuerte pendiente, barrancos, ramblas y escarpes rocosos. La nota de prensa ha concluido destacando las condiciones meteorológicas extremas, con temperaturas cercanas a los 40ºC, muy baja humedad relativa y rachas de viento de hasta 50 km/h.

Por ello, Ecologistas en Acción Almería reclama a través de la nota de prensa lo siguiente: 

1. Una evaluación pública e independiente del daño sobre los hábitats prioritarios y las especies clave de la ZEC, con cartografía de severidad del fuego.

2. Un plan de restauración ecológica, no de mera reforestación con pinar, orientado a recuperar el mosaico de encinar, matorral mediterráneo y azufaifar, y a la conservación in situ de la tortuga mora.

3. Dotación real del plan de gestión de la ZEC, aprobado en 2015 y crónicamente infrafinanciado, incluyendo prevención de incendios basada en gestión del paisaje.

4. Esclarecimiento del origen del fuego, depuración de responsabilidades: la Guardia Civil investiga si pudo deberse a la caída de un cable eléctrico. Si se confirma, exigimos revisar el estado de conservación de las líneas eléctricas en todo el medio rural almeriense y en general en todas las líneas de media tensión que atraviesen masas forestales. Confiamos en que la administración reclame daños y perjuicios a la empresa propietaria de la línea.

5. Cumplimiento efectivo de la normativa sobre Planes Locales de Emergencia y Planes de Autoprotección, con la realización periódica de simulacros y la evaluación de su eficacia. Los pequeños municipios no disponen, por sí solos, de los recursos técnicos y económicos necesarios para cumplir estas obligaciones, por lo que pedimos a la Junta de Andalucía que garantice la asistencia técnica y la financiación necesarias para su elaboración, actualización e implantación efectiva.

6. Revisión de la legalidad urbanística de las edificaciones situadas en suelo forestal o en la interfaz urbano-forestal y de las autorizaciones que hayan permitido su implantación, aplicando rigurosamente la normativa ambiental con criterios de igualdad. Es inaceptable que edificaciones ilegales en espacios de alto valor ecológico permanezcan durante años sin una respuesta efectiva, mientras los asentamientos precarios de personas son objeto de una intensa presión administrativa y frecuentes desalojos. La protección del territorio y la prevención de incendios exigen que la legalidad se aplique con el mismo rigor, con independencia de la capacidad económica o de la condición social de los infractores.

7. Reforzar un modelo de gestión integral de los incendios forestales que garantice la coordinación entre las políticas de prevención, gestión forestal y extinción, evitando la fragmentación competencial y priorizando la planificación a largo plazo.

Todas las medidas vienen de que la diversidad geológica de la zona (afloramientos de rocas volcánicas, yesos, calizas y esquistos) permite que se asienten más de 1.000 especies vegetales, muchas de ellas amenazadas y endémicas. Estas sierras funcionan como una isla verde en un entorno árido, gracias a la influencia del hálito marino y a unas precipitaciones mayores que las del resto de la comarca. Es, en pocas palabras, uno de los enclaves con más diversidad florística de la Península Ibérica.

Además de su riqueza biológica, la Zona Especial de Conservación Sierra de Cabrera-Bédar (ZEC), especialmente su red de ramblas y barrancos, desempeña una función esencial como corredor ecológico entre las sierras litorales y los sistemas montañosos del interior del Levante almeriense. Esta conectividad permite el desplazamiento de fauna, el intercambio genético entre poblaciones y aumenta la resiliencia de los ecosistemas frente a perturbaciones como los incendios o el cambio climático. De hecho esta ZEC une el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar-Carboneras con el Paraje Natural del Karst en Yesos de Sorbas.

La tortuga mora (Testudo graeca) merece mención aparte. La población del entorno de Los Gallardos está considerada una de las mayores y más estables del continente europeo, y su afección por el fuego preocupa gravemente a la comunidad conservacionista. El alcance real sobre la biodiversidad no se conocerá hasta que concluyan las inspecciones de campo. Se trata de un reptil de movimientos lentos, incapaz de huir del frente de llamas: en un incendio de esta velocidad, la mortalidad directa puede ser masiva.

La ZEC Sierra de Cabrera-Bédar es una de las zonas con mayor diversidad de hábitats de interés comunitario del sureste peninsular, al albergar 30 tipos distintos, siete de ellos prioritarios y trece considerados muy raros en Andalucía, entre ellos las estepas salinas mediterráneas, la vegetación gipsícola ibérica, los matorrales arborescentes de Zyziphus y los pastizales del Thero-Brachypodietea. 

Entre las prioridades de conservación del espacio figuran comunidades de aves rupícolas, entre ellas el águila perdicera (Aquila fasciata), catalogada como Vulnerable en Andalucía, así como el búho real (Bubo bubo) y el halcón peregrino (Falco peregrinus), todas ellas especies protegidas por la Directiva Aves de la Unión Europea. 

También los quirópteros cavernícolas, el galápago leproso (Mauremys leprosa) y un elenco de flora endémica (Verbascum charidemi, Teucrium turredanum, Linaria nigricans, Helianthemum alypoides, Limonium estevei o Narcissus pachybolbus, etc.) son objeto de protección. A ello se suman formaciones de coscoja, palmito, lentisco, aladierno y madroño, y manchas de encinas, alcornoques y algarrobos, vegetación relicta en la provincia.

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