El extraño fenómeno en un puerto de Almería: peces saltando de mar a tierra
El cardumen lleva dos días brincando como trapecistas en un circo y hay múltiples teorías sobre este insólito comportamiento animal
Lo (casi) nunca visto: peces saltando como trapecistas del mar a tierra; el mundo al revés: cardúmenes de lachas brincando como en una cama elástica del agua al cemento, en el puerto deportivo de Garrucha. Y así llevan desde el domingo, frente al restaurante del Puerto, en un espectáculo circense digno de verse. Fotos y videos lo avalan y no es truco de magia ni chatGPT ni Gemini. Es la naturaleza en estado puro sorprendiendo, rompiendo el guion establecido, como si los gorriones dispararan a las escopetas.
Múltiples son las teorías que se han formulado en Garrucha contra esta pasmosa danza suicida de los peces que, a tenor de las imágenes parecen de la especie de las lachas. Se habla de que la conducta de estos centenares de peces es producto de la persecución de un depredador como puede ser un atún rojo, una barracuda o un róbalo que habría entrado a la dársena persiguiendo el banco de peces y estos atemorizados tratan de huir saltando de la lámina del agua: otra teoría es que pueda ser debido a ruidos, a motores de maquinaria pesada o incluso por el zumbido de los helicópteros que ha sacado agua del Puerto de Garrucha para llegar cubas en el fuego de Los Gallardos y Bédar.
La explicación más plausible, sin embargo, puede ser la de la falta de oxígeno por el calentamiento del agua. Así lo refrenda el biólogo Martín Soler: "El agua en los puertos se calienta aún más que en playa abierta, a los peces les falta el oxígeno y tratan de buscarlo en el exterior y terminan muriendo". Añade Soler que "estamos viendo como el agua del mar está llegando hasta los 26 grados estos días y en junio se han medido 24 grados en la boya del Cabo de Gata, eso es una brutalidad que hace que la salinidad del mar se concentre y afecte a las especies".
En la laguna de Pueblo Laguna, en Vera, son frecuentes las mortandades de peces también achacable a la falta de oxígeno en el agua por el calentamiento.
De momento, en Garrucha no dan crédito a este hecho tan inusual.