La papelería de Vícar que no deja de reinventarse: reparte premios millonarios de la ONCE y vende los virales de TikTok
Isabel Cebrián abrió su negocio en 2004 y lo ha transformado en un comercio de proximidad donde cabe "casi de todo"

Isa y su hija detrás del mostrador de su papelería.
¿Te imaginas entrar en una papelería de toda la vida y acabar comprando un perfume árabe, recoger un paquete, echar un cupón de la ONCE y además, reservar los libros del próximo curso? Pues eso es justo lo que pasa cuando entras a Papelería Cebrián, en pleno centro de La Gangosa en Vícar. Eso explica por qué, 22 años después de levantar la persiana por primera vez, este pequeño comercio de Vícar sigue siendo uno de esos negocios de barrio donde los vecinos saben que, si no tienen lo que buscan, harán todo lo posible por conseguírselo.
Detrás de esa forma de entender el comercio está Isabel Cebrián García. En 2004 abrió la tienda con apenas 28 años y dos hijas de corta edad, convencida de que emprender era la única forma de conciliar su vida familiar sin renunciar a trabajar en aquello que siempre le había gustado: atender a la gente. Más de dos décadas después, aquella pequeña papelería se ha convertido en un negocio que ha sabido evolucionar al ritmo de sus clientes sin perder la cercanía que lo caracteriza.
Un negocio que nació para hacer posible la conciliación
La historia de Papelería Cebrián no empezó con un elaborado plan de empresa ni con un estudio de mercado. Empezó con una madre que quería trabajar sin perderse la infancia de sus hijas. "Si volvía a trabajar fuera, el sueldo se me iba prácticamente en pagar a alguien para que cuidara de ellas", recuerda Isabel. Fue entonces cuando decidió dar el paso y abrir un negocio propio.
No procedía del mundo de la papelería. Había trabajado durante años en una tienda de alimentación y sabía lo que suponía estar detrás de un mostrador, pero todo lo demás lo aprendió sobre la marcha. Reconoce que, visto desde la distancia, montar un comercio con una niña de apenas veinte meses y otra poco mayor fue "una locura". Sin embargo, nunca dudó de que estaba haciendo lo correcto.
"Siempre he pensado que, si tienes que trabajar toda la vida, al menos intenta hacerlo en algo que te haga feliz", afirma. Esa ilusión sigue intacta más de dos décadas después.
La clave: reinventarse una y otra vez
Isabel siempre tuvo claro que pese a ser una papelería, quería mantener la esencia de tienda de barrio, de estas que tienen "casi de todo", recuerda entre risas. En las estanterías siguen ocupando un lugar protagonista los cuadernos, bolígrafos, mochilas o libros escolares, pero el comercio ha sabido crecer al ritmo de las necesidades de quienes cruzan la puerta.
Hoy también hay artículos de regalo, perfumes árabes que arrasan en redes sociales, productos de limpieza, pequeños complementos, artículos de playa, prensa diaria, revistas, chucherías o juguetes. A eso se suma un servicio de recogida de paquetes, la venta autorizada de cupones de la ONCE y otros servicios que convierten la tienda en un auténtico punto de encuentro para el barrio.
"Al principio la gente entraba y decía: '¡Pero si aquí hay de todo!'. Llegó un momento en que ya no éramos solo una papelería", explica entre risas.
Esa capacidad para anticiparse a lo que buscan los clientes ha sido, probablemente, la mejor estrategia para sobrevivir en un momento en el que el pequeño comercio compite con las grandes superficies y con las compras por internet.
De la libreta Alpino a los virales de TikTok
Si algo ha cambiado en estos 22 años son los hábitos de consumo. Antes, recuerda Isabel, las familias llegaban buscando marcas muy concretas para la vuelta al colegio. Hoy los centros educativos apenas recomiendan fabricantes y las prioridades son otras: calidad y precio.
Pero, además, las redes sociales también han cambiado la forma de comprar. Cuando un producto empieza a hacerse viral en TikTok, es muy probable que acabe poco después en los estantes de Papelería Cebrián. "No podemos quedarnos atrás", reconoce. "Si vemos que algo funciona y que la gente lo va a pedir, intentamos traerlo cuanto antes".
Para conseguirlo, el negocio también ha evolucionado digitalmente. Cuenta con perfiles activos en redes sociales, prepara el relanzamiento de su tienda online y mantiene un grupo de WhatsApp con más de 400 vecinos, donde anuncian las últimas novedades y promociones. No es raro que, cuando llega un producto especialmente esperado, varios clientes acudan ese mismo día después de haberlo visto en el móvil.
La vuelta al cole también ha cambiado, aunque para muchos el verano acaba de comenzar, en Papelería Cebrián hace semanas que ya piensan en septiembre. Nada más finalizar el curso empiezan a preparar pedidos, organizar el material escolar y recopilar las listas que les facilitan directamente muchos colegios de la zona.
Hasta el 31 de julio ofrecen descuentos en el material escolar, una campaña que cada año atrae a decenas de familias que prefieren adelantar las compras y evitar las prisas de septiembre. "Cuando todo el mundo está pensando en la playa, nosotros ya estamos pensando en los cuadernos", bromea Isabel.
El comercio que ha repartido la suerte
Además, pocos establecimientos pueden presumir de haber cambiado la vida de algunos de sus clientes. Papelería Cebrián fue uno de los primeros puntos autorizados de venta de la ONCE en la provincia y también el lugar donde se selló uno de los primeros premios millonarios repartidos por este organismo en Almería.
Aquella alegría todavía permanece en la memoria de Isabel, igual que otro premio de 50.000 euros que durante días nadie reclamó. La máquina avisó de que el boleto premiado se había vendido allí, pero la ganadora no lo sabía. Tuvieron incluso que lanzar un mensaje en redes sociales buscando a la afortunada hasta que apareció una clienta con el cupón ganador en la mano.
Desde entonces han seguido repartiendo numerosos premios, convirtiendo el pequeño mostrador donde se venden los cupones en uno de los rincones que más ilusión despierta entre quienes entran cada mañana.
Mucho más que un comercio de barrio
La tienda también ha ido creciendo en lo personal. Hoy trabajan tres personas y una de las hijas de Isabel forma parte del negocio familiar. Aunque en un principio no tenía intención de quedarse, acabó ayudando en la tienda y descubriendo que aquel comercio que había visto crecer desde pequeña también podía convertirse en su proyecto de vida.
Isabel reconoce que le haría ilusión que el negocio siguiera en manos de la familia, aunque tiene claro que será una decisión completamente libre. "Es un trabajo precioso, pero también muy sacrificado. Aquí nunca desconectas del todo".
Quizá por eso, después de 22 años, la clave de Papelería Cebrián siga siendo la misma que el primer día: escuchar a los vecinos antes incluso de que sepan lo que necesitan.
Porque mientras muchos comercios han desaparecido con el paso del tiempo, este pequeño establecimiento de La Gangosa ha demostrado que la mejor forma de competir no siempre es ser el más grande, sino convertirse en imprescindible para quienes viven a tu alrededor. Y eso, después de más de dos décadas, sigue siendo el mayor éxito de Isabel Cebrián.