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El pueblo de Almería que fue 'hijo del fuego' y acabó pereciendo bajo el agua

Con raíces que se remontan al Neolítico, presencia romana y una población morisca documentada en el siglo XVI

El pueblo de Almería que fue 'hijo del fuego' y acabó pereciendo bajo las aguas.

El pueblo de Almería que fue 'hijo del fuego' y acabó pereciendo bajo las aguas.La Voz

Tito Sánchez Núñez
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Hubo un tiempo en que fue un pueblo vivo, encaramado a una ladera abrupta del río Grande de Adra, entre Sierra Nevada, la sierra de Gádor y la Contraviesa. Hoy, ese mismo lugar yace bajo las aguas del embalse que lleva su nombre. Lo que fue un núcleo agrícola con vega fértil, pastos comunales y casas distribuidas en dos barrios terminó convertido en memoria sumergida.

Un pueblo con raíces que se remontan al Neolítico, con presencia romana y una población morisca documentada en el siglo XVI, terminó así bajo el agua por decisión hidráulica del siglo XX. Hoy, cuando el embalse desciende en épocas de sequía, vuelve a emerger su memoria.

Su propio nombre encierra una historia. Procede de la castellanización del árabe andalusí 'Beni-annaar', derivado de 'Ibn-annaar', que significa 'Hijo del fuego'. Con el tiempo, la adaptación fonética suavizó la pronunciación hasta transformarse en Benínar.

Benínar quedó definitivamente bajo el pantano tras un proceso que se aceleró en los años setenta del siglo pasado. Las Cortes franquistas aprobaron en 1958 la construcción del embalse para paliar la sequía en la provincia. Las obras comenzaron a finales de los sesenta, pero fueron las riadas, especialmente la de 1973, las que impulsaron la finalización urgente del proyecto.

Los vecinos fueron expropiados e indemnizados. Muchos emigraron y otros resistieron más tiempo, incluso sin luz ni servicios. El final llegó tras otra riada en 1982: con el pantano prácticamente terminado, el nivel del agua subió unos veinte metros e inundó el casco urbano

Solo la iglesia quedó emergida temporalmente, convertida en último refugio para quienes aún permanecían allí. Tras su rescate, el pueblo quedó vacío. Poco después, el agua lo cubrió casi por completo.

Desde 1984, Benínar depende administrativamente del municipio de Berja. De aquel núcleo apenas quedaron en superficie la pedanía de Hirmes y algunos cortijos dispersos, como los de la Veguilla de Cintas. El resto descansa bajo el embalse, junto a calles, huertas y recuerdos.

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