Peregrinos bajo el temporal: desde Eslovenia y Badajoz al Camino Mozárabe desafiando lluvia y viento
El Camino es, sobre todas las cosas, sacrificio y convicción

Jesús, peregrino de Badajoz, a la izquierda, partiendo este martes desde Almería.
Ni la lluvia ni el fuerte viento logran frenar a aquellos que deciden echarse la mochila a la espalda y comenzar su camino hacia la tumba del apóstol en Santiago de Compostela, aunque sea desde la otra punta de España, como es el caso de Almería.
El Camino Mozárabe desde Almería no entiende de climas adversos, o al menos, aquellos que deciden iniciarlo desde la plaza de la Catedral o continuarlo a través de las cuatro etapas que conforman el recorrido en la provincia.
Este martes, Jesús, un peregrino llegado desde Badajoz, inicbana su andadura desde la capital almeriense, convirtiéndose en una de las imágenes más simbólicas del día, recordando que el Camino es, sobre todas las cosas, sacrificio y convicción.
De esta salida se hacía eco la Asociación Camino Mozárabe de Santiago de Almería a Granada, que también anunciaba que Helena y Dolores, dos peregrinas procedentes de Eslovenia, habían alcanzado el albergue de Alboloduy, tras completar la jornada del lunes bajo la lluvia. Allí les esperaba Teresa, hospitalera del albergue, en una escena que resume la esencia del Camino: acogida, calor humano y un idioma que no necesita traducción.
La ruta del Camino Mozárabe desde Almería sigue las huellas de los antiguos cristianos que vivían en territorio musulmán y que viajaban hacia el norte para enlazar con la Vía de la Plata. Las etapas del Camino Mozárabe en la provincia de Almería son un reflejo de esa diversidad y dureza.
La salida del Camino Mozárabe se realiza desde Almería capital y en su primera etapa pasa por los términos municipales de Huércal de Almería, Pechina y Rioja, aunque también hay quienes prefieren seguir su camino hasta Santa Fe de Mondújar. Desde allí, la segunda etapa atraviesa los municipios de Alhabia, Alsodux y Santa Cruz de Marchena hasta llegar a Alboloduy, y la tercera pasa por Nacimiento, Las Tres Villas y llega a Abla. Desde allí parte la cuarta etapa, que pasa por Abrucena y Fiñana antes de entrar en la provincia de Granada por Huéneja.
Cada una de estas etapas pone a prueba al peregrino, no solo por la distancia o el desnivel, sino por la soledad del camino y la fuerza del entorno, o, en casos como este, por la dureza de realizarlo en medio de un temporal de lluvia y viento.