La almeriense Carmen Soriano evitó la tragedia de Santiago una hora antes
La almeriense Carmen Soriano evitó la tragedia de Santiago una hora antes
Cualquiera podría haber estado en ese tren. Todos los españoles se estremencen con este pensamiento estos días al ver y volver a ver las imágenes del accidente. En el caso de la almeriense Carmen Soriano de la Cámara, la sensación de vértigo es mucho mayor. Ella se bajó de un tren Alvia a las ocho de la tarde del miércoles 24 de julio en Vigo. Cincuenta minutos antes de la tragedia. Todavía no está segura de que los viajeros que iban con ella, y cuyo destino final era Santiago , estuvieran en el accidente.
“Había una pareja de abuelos, y un chico que iba a ver a su mujer, estuvimos hablando un rato, lo típico que se hace en un tren”, recuerda la joven de 18 años. Ella se subió en Burgos, lo que le hace descartar que su Alvia fuera el que poco después descarrilaría, pero la coincidencia de las horas y los destinos le hace dudar.
Sus padres Una duda que en el caso de sus padres fue vivida con angustia. Carmen cuenta que, una vez en Vigo y reunida con sus amigas, se ‘olvidó’ del teléfono hasta que, a las 22.30 horas, sus compañeras empezaron a recibir llamadas de familiares preocupados por la cercanía entre Vigo y el lugar del accidente.
“Miré mi móvil y tenía muchísimas llamadas, para mis padres tuvo que ser muy angustioso”, reconoce Carmen, “normalmente no especificas en qué tren llegas, pero sabían que iba en tren a Vigo así que todo el mundo pensó en que era el tren en el que yo fui, yo en cambio no sé si es el mismo”, cuenta dos días después de la tragedia.
La cercanía con el lugar del accidente ha hecho que tanto Carmen como las siete almerienses que se encuentran de campamento en Vigo y que la joven iba a visitar lo vivieran con especial emoción.
Una ciudad de luto Especialmente en Santiago, a donde fueron el día 25 de visita, tal como tenían planeado desde el principio. “Pasamos en autobús por la zona cero, fue estremecedor”, cuenta Carmen. Además, según su experiencia, “la ciudad estaba triste, estaba de luto”.
Ellas mismas, que acudían junto a decneas de chicas de toda España, mantuvieron una actitud de respeto. “Íbamos en silencio, igual que los peregrinos que llegaban ese día a su destino”, describen: “Y es que las calles estaban muy vacías, comparadas con otros años en el Día Grande del patrón”.
Indulgencia para todas las víctimas
Todos los peregrinos a Santiago de Compostela pueden ganar una indulgencia plenaria, un perdón especial otorgado por el Papa si se cumplen una serie de requisitos espirituales.
Las chicas que participaban en el campamento en Vigo al que fue Carmen decidieron ganar esas indulgencias en nombre de las víctimas. “Justo eran 78, el número de fallecidos que había el Día de Santiago, cuando peregrinamos a la Catedral, así que nos pareció que debíamos hacerlo”. Carmen, que era la 79, lo hizo por el maquinista.